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Camino Inca a Machupicchu: el alma mineral

miércoles, 15 de enero de 2014


¡Ay, Machu Picchu, pobre rostro mío,
Mi alma de piedra,
Exacta y rompidísima,
Innumerable e idéntica,
Vuelo del alma mineral,
Esencia de conciencia de relabrada fuerza!…
Martín Adán


(Introito, Santander, algunos años después)

Así que allí estaba yo. En el kilómetro 82 o Piscaycucho. Al mando de un grupo de turistas noruegos, en pleno Octubre, con cielos encapotados cuya grisura nos avisaba de una amenaza de lluvias. Por fin a punto de iniciar la caminata de mi vida. Trataba de aparentar tranquilidad, profundo conocimiento del lugar por donde íbamos a caminar. No quería que los nórdicos notaran que quien iba a dirigir y coordinar su viaje era una persona que como ellos iba a tener el placer de pisar por primera vez el alucinante Camino Inca que lleva hasta Machu Picchu.  

    ¿Cómo había llegado yo hasta allí? Por pura suerte. Aunque he estudiado turismo y he dedicado mucho tiempo a formarme para guiar nunca había tenido la oportunidad de dirigir un grupo de viaje en una caminata larga, y no cualquier caminata sino uno de los más impresionantes del mundo (véase aquí lo que dice El País de España). Explorandes, la empresa en la que trabajé desde asistente de oficina hasta Tour leader, me daba la oportunidad. Así que a caminar joven… Posiblemente no vuelva a tener un trabajo parecido, y eso lo lamento. Pero qué se puede hacer... En fin, lagrimeos afuera.



     Ya había tenido la suerte de hacer otras partes de la gran vía prehispánica pero no este que lleva hasta Machu Picchu: hay que recordar que en el Perú sobran kilómetros de esa ruta: de los 40 mil que existen en los países andinos sudamericanos, 25 mil se encuentran en tierras peruanas. La gran mayoría de ellos, eso sí, no están “acondicionados” ni son tomados en cuenta por la maquinaria turística para llevar por allí a sus clientes, pero también están plagados de maravillas. Los que mejor recuerdo de esos poco visitados tramos son aquellos con los que me crucé cuando me fui caminando 9 días desde lasfascinantes ruinas de Choquequirao hasta MachuPicchu; o también en la increíble zona del Pariacaca, en lasierra de Lima; o en la zona de Amazonas donde caminé por uno de los fragmentos mejor conservados del camino inca que he visto y que lleva desde Chachapoyas a Levanto. En fin, seguro que han sido más pero ahora no los recuerdo. Así que aquí va este escrito que no es sino la copia de los papeles que fui garabateando entre sudores, lluvias y campamentos bajo las estrellas –con algunos añadidos que hago ahora para darle más claridad al texto-. Posiblemente encuentres por allí mejores blogs donde haya verdaderos consejos de gente que ha ido con un grupo coordinado (no hay otro modo de acceder al Camino Inca), pero este escrito lo hace alguien que tuvo apenas que hacer mínimo esfuerzo (económico) para andar por la fascinante ruta que lleva a Machu Picchu, y todo esto porque tuvo la inmensa suerte (algún día tenía que llegar) de hacerlo como parte de su (delicioso) trabajo, como ya lo he dicho. Lo que quiero, sobre todo, es hacerte una invitación, motivarte a dar el paso: excesivamente turístico o no, el Camino Inca es una de las mejores experiencias que nadie que pueda pagarse un viaje debería perderse porque una de las mejores cosas que los viajeros pueden hacer es caminar, caminar y caminar. Además será esta la primera entrada que escribo este año a modo de desearnos suerte a todos los peruanos para que -¡ojala!- este 2014 el gran Qhapaq Ñan logre la denominación de Patrimonio Mundial dela Unesco. 

(Patio de un hotel en el Cusco, 17 de octubre, 2010)

He hablado con varios de los noruegos y parecen en su mayoría amables, aunque preguntan hasta por lo más mínimo en cuanto a seguridad y emergencia. Esto no es una molestia, al contrario, creo que todos deberían hacer algo como eso. Pero lamentablemente la palabra emergencia no se nos pasa por la cabeza cuando estamos de viaje, hasta que algo malo sucede claro, y entonces...

(Llactapata, 19 de octubre, 2010)

Llegamos por fin (después de casi 5 horas de camino desde el km. 82) a la zona donde acampamos: se llama Llactapata y me sorprende -todo iba a ser una sorpresa-, sobre todo porque por momentos le encuentro un cierto parecido a Ollantaytambo, lugar que visitamos ayer: ya sabes, andenerías inmensas que ascienden de forma vertiginosa y que le dan al sitio un aspecto de fuerte, de lugar impenetrable. Cuando llegamos todo está armadito: las carpas, el agua caliente, el baño, la comida recién hecha que empieza a oler: los porteadores son los héroes, puedo estar aquí yo con un idioma más, con un par de libros leídos, pero poco sirve, la columna vertebral de esta experiencia son ellos y de ellos dependemos. No podemos sentirnos más seguros, ni agradecidos.

Camino Inca. Cusco - Perú.

Camino Inca. Cusco - Perú.
Camino Inca. Cusco - Perú.
(Llulluchapampa, 20 de octubre, 2010)

Amaneció frío, aunque no tanto como imaginé que iba a ser. El verano en el hemisferio sur no está lejos, y eso se nota. Continuamos el camino de subida desde Llactapata, a través del valle de Cuscichaca, y pasamos por pequeños villorrios de contadas casas donde apenas llamamos la atención de los nativos: están acostumbrados a ver hordas de gringos por sus pagos. Vi en las puertas de algunas casas que la gente del lugar ofrece ciertos servicios y lo anuncian en inglés: algunos mensajes tienen gracia, te arrancan una sonrisa (ver fotos). Hasta que por fin llegamos al poblado de Huayllabamba. Elkin, el guía con el que trabajamos juntos para dirigir este grupo (también estuvo María, una chica muy diligente y amable) me llamó a un lado y me dice que hay una cosa donde una señora que siempre da de comer a los guías: un cuarto oscuro, teñido por el humo de la leña, un olor a carne y especias, el cacareo de una gallina que revolotea la tierra, el mugido lejano de un animal.

Camino Inca. Cusco - Perú.
Camino Inca. Cusco - Perú.
Camino Inca. Cusco - Perú.
Comemos tranquilamente. Pasan los porteadores cargados de esos bultos inmensos: de nuevo el sentimiento de agradecimiento y de culpa… Hacer este camino no sería posible, a no ser que se usen animales pero su uso dañaría el mismo camino y quizás harían que ande por aquí más gente de la que debe. No puedes dejar de pensar en la disyuntiva: unos hombres que hacen posible que viajes con comodidad y cuyo esfuerzo permite que el patrimonio se mantenga en buen estado… pero, ¿y ellos?, ¿sus espaldas?, ¿su salud?, ¿están afiliados?, ¿tienen seguro médico?... cuando intento hablar con uno de ellos me cambia el tema… sé que la empresa para la que trabajo se preocupa mucho por el trato a su gente (de hecho la recomiendan en el Lonely Planet y en diarios importantesde España y a ha ganado premios por buenas prácticas turísticas), pero esto que debería ser normal casi siempre es excepción: abundan los casos de explotación de varios “empresarios” inescrupulosos.

Camino Inca. Cusco - Perú.
Camino Inca. Cusco - Perú.




Cusco: Nuevos / viejos espacios. Nuevas / Viejas alternativas (RECOMENDACIONES)

lunes, 8 de agosto de 2011


Cuzco es casi un universo y la variedad de cosas por visitar y ver es apabullante, eso no es un secreto. Muchos de esos sitios son los clásicos lugares sobre los cuales abunda información y adonde va todo el mundo. Personalmente creo que también sería bueno visitar aquellos lugares con más sabor local y que suelen estar un poco "al margen" del típico "circuito turístico". Aquí les doy algunos tips de lugares a visitar, seguramente que hay muchos más ya que cada viajero tiene su "Cuzco particular", estos lugares de aquí son parte del mío, del que suelo visitar cada vez que tengo la suerte de llegar a esa ciudad.  

Plaza de Armas de Cusco

RESTAURANTE LA CHOMBA, Calle Tullumayo, cdra 3. 
Encantador reducto de cusqueñismo donde encontrarás platos servidos con plena contundencia y sin nombre agringado para definirlas: ubres, mondongos, sopas, chincharrones, queso o asados. Y sin remilgo ni afectación alguna tu buen plato de cuy, barroco por donde se le mire: patas, cabecita y cola; una pila descomunal de papas, arroz a discreción y a comer… Si eres de lo que comes con los dedos meñiques para arriba entonces el lugar NO es para ti ya que, sin ser desordenado ni mucho menos corriente, lo único que tienes son un tenedor, un cuchillo, un par de servilletas y las manos como aliadas para lidiar con los inmensos trozos de carne. Las mesas son largas y de madera tosca. No debes perder la oportunidad de acompañar tu platazo con un CAPORAL (vaso de vidrio de respetable tamaño) lleno de CHICHA AFRUTILLADA que es como la de jora solo que en color rosado. ¿La sazón? De las mejores. Ninguna cabecita rubia ni pizca de inglés alrededor. Llegan unos guitarristas (los he visto desde la primera vez que fui) y te cantan unos huaynos y unos valses que matan y le dan al ambiente el tono especial para disfrutar un gran almuerzo. Luego te puedes tomar un poco mas de chicha o cervezas, pedirle una canción a los músicos y dejarte ganar por el recuerdo de amores atormentados o imposibles y no dejar de pensar en que, pese a todo, y en momentos como esos, vale la pena vivir.  ¡Salud por ellas!


Restaurante La Chomba - Cusco
Restaurante La Chomba - Cusco


Caminos ancestrales III : Las enigmáticas canteras de Cachiccata

domingo, 7 de agosto de 2011

Caminando hacia un enigma
Siempre he pensado que muchos viajeros tenemos en el fondo un historiador. De hecho el primer gran viajero conocido fue el extraordinario Herodoto que hace más de 2,500 años inició una seria de viajes alrededor del Mediterráneo acuciado por el interés de conocer otros lugares y registrar lo que allí había pasado. De estos viajes nació su Historiae o Los nueve libros de historia  y así, si del asombro y la duda germinó la filosofía pues es válido decir que de la curiosidad brotó la historia. Siempre he sido un viajero obsesionado por ir hasta el mismo lugar donde pasaron cosas importantes así que con la misma curiosidad (y salvando las distancias) del gran griego siempre me animo a viajar en busca de "respuestas".
A las canteras de Cachiccata fui precisamente guiado por el interés de conocer algo que ha hecho famoso al hombre andino: el manejo de la piedra que tanto asombra y asombró en su momento a los primeros occidentales que llegaron hasta América y quienes al no poder entender tan complicada tecnología la denominaron “arte del demonio”. Antes que el sol se pusiera más intenso me fui al mercado de Ollantaytambo a comprar provisiones para el camino y al “market” del señor Jorge Rojas (que ya recomendé en otra entrada) y me indicó el mejor camino para llegar hasta las canteras: tomé una moto-taxi (2 soles) en la plaza hasta ROMIRA (menos de 10 minutos) que es una comunidad que está en la carretera que lleva hacia Quillabamba. Hay que pedirle al chófer que te baje en la “entrada al puente que cruza el Urubamba”. Así, caminé entre campos de maíz hasta el mismo puente el cual crucé y pronto estuve en Cacchicata pueblo. Otra posibilidad es irse hasta EL PUENTE INCA (a la entrada de Ollantaytambo) y tomar el camino que te lleva directo hacia las canteras pero preferí dejar esa alternativa para el regreso. 

Maizales en Romira
La subida hacia las canteras no es muy complicada al principio. Llegué hasta una casita donde un señor peinaba a su esposa y le pregunté por dónde ir, se acercó y me señaló el infinito: el perfil de un árbol en la punta de un cerro. No se podía ir directamente por la ladera sino más bien tomando un camino muy largo que se abría y que iba enroscándose a los cerros lo cual ameritaba mucho tiempo y esfuerzo; no quedaba otra. Más adelante me crucé con un pastor que bajaba de ver sus tierras en la puna y conversamos un poco. Continué hasta llegar a un recodo desde donde la vista del valle de Urubamba era descomunal: abajo los campos parecían perfectos en forma, encajaban como si fueran una pared inca, un puzzle verde. Y a mi izquierda la inmensa CORDILLERA DEL VILCANOTA y la pista que bajaba desde el famoso Abra Málaga que desciende salvajemente desde los 4,800 hasta los 2,800 metros sobre el nivel del mar. Desde allí se pueden hacer bajadas en bicicleta, actividad que es ofrecida en Ollantaytambo para potenciales suicidas y que yo pensaba hacer al día siguiente pero que por falta tiempo no pude. Por fin llegué hasta una casa donde pedí información. Claro, lo primero que te responden son ladridos así que mucho cuidado con acercarse. El dueño me dijo que estaba cerca y que tenía que empezar a subir en zigzag.


Campos que rodean Ollantaytambo vistos desde la subida a las canteras


Pumamarca, enigma de piedra

viernes, 5 de agosto de 2011

En la entrada anterior relaté mi vista al pueblo de Willoc, desde donde regresaba caminando hasta que me encontré con un grupo de pobladores con quienes tomé un poco de chicha de jora y fue entonces que caí en la tentación de subir hacia las ruinas de Pumamarca adonde no tenía planeado ir ese día pero...

Empecé la subida cruzando un par de puentes sobre el río YURACMAYO (río blanco) y no me detuve hasta muy arriba. Hay un camino que no es muy notorio y lamentablemente no hay señalización así que hay que ir a tientas. Llegué a un parte en que el camino se conectaba con una especie de “carretera” a la que debía seguir pero preferí seguir trepando por la pendiente. Hasta que empecé a dudar de si estaba en el camino correcto; me acerqué hasta una casa donde una señora me dijo que iba bien y que “allí arribita nomás” estaban las ruinas. Seguí trepando y luego todo se nubló y empezaron a sonar algunos truenos. Felzimente, pocos minutos después, aparecieron unas “chullpas” que más parecían los torreones que protegían una ciudadela. Y entonces llegué a Pumamarca…

Desvío hacia Pumamarca
Vista del valle de Patacancha en la subida hacia Pumamarca

Primeras "chullpas" de Pumamarca

Entrada principal a Pumamarca
Este sitio puede ser considerado una especie de bastión y está ubicado en un punto estratégico desde donde se tiene una vista privilegiada de los valles de Patancancha y Yuracmayo. El lugar encierra un gran misterio: nadie sabe exactamente cuándo fue construida ni su función precisa. Se dice que fue un sitio para controlar el acceso desde el Antisuyo (una de las regiones del Estado Inca) pero el sitio es demasiado grande para haber tenido solamente esa función. Lo que algunos investigadores creen es que Pumarmaca fue uno de los primeros sitios inca en el área aunque parece que su construcción empezó en el siglo XIII, es decir, mucho antes de la llegada de los incas al valle según los documentos del siglo XVI.

Caminos ancestrales II : Hacia Willoc, tierra de Wayruros

miércoles, 3 de agosto de 2011

Dicen que al cielo se entra caminando y esta vez el camino me llevaría a otra parte de este cielo llamado Perú. Era hora de continuar con mis andanzas por los alrededores de Ollantaytambo; esperaba por mí un pueblo en el que se viaja al pasado sin necesidad de meterse en la máquina del tiempo y luego una ciudadela inexpugnable que desde lo alto de unas montañas sigue guareciendo entre sus paredes un gran secreto...

Caminando hacia otro tiempo

La meta del día era llegar a los dominios de los WAYRUROS: el pueblo de WILLOC en las alturas del valle del Patacancha. Ya en la plaza de Ollantaytambo empieza el contacto con los Wayruros pues no es raro verlos hacer fila para inscribirse en los padrones que los acreditarán como porteadores del CAMINO INCA. Seguramente más de un viajero que se haya aventurado por el famoso camino los ha visto: ponchos rojos, sombreros de lana de oveja, pantalón de bayeta, ojotas y sogas atadas al cuerpo, cargando pesados bultos por alturas imposibles como si tal cosa. Pero es bueno saber que estas personas son más que simple porteadores; ellos pertenecen a una cultura que mantiene viva una de las más exquisitas expresiones artísticas (de la que hablaré más adelante) de los antiguos peruanos.

Tejedora de Willoc
Niña de Willoc
El único transporte para llegar a Willoc es la combi en la que viajan los profesores que van desde Ollantaytambo y que sale a las 06 y 45 am desde la plaza. Don Jorge Rojas, dueño del mini market INKA MISANA (204200 - 9943577), me dijo que esa combi se iba a demorar en salir y posiblemente no habría en ella espacio para mí; me recomendó averiguar por algún carro particular que estuviera por ir. No había ninguno. La otra posibilidad era un taxi pero me iba a salir carísimo así que me pareció un buen pretexto para caminar por los muchos kilómetros que separan a ambos pueblos. No estoy seguro pero me parece que eran más de 15. Así que me fui hasta el Patacancha, río que cruza Ollantaytambo y está al lado de la estación de tren, y empecé la subida que afortunadamente no es tan empinada.

Los árboles meciéndose a esa hora tan fresca; el rumor del río, que casi me hablaba; y el extraño silbido de alguna ave (que parecía ser la de una persona silbándome para que voltease a verla) fueron mi compañía por mucho tiempo. En un momento el terreno se amplió y pude ver, al lado izquierdo, una gran andenería que tenía en el medio de su estructura una inmensa y perfecta canaleta por donde seguro, en otros tiempos, bajaría el agua hacia el río Patacancha. Según el Google Earth este lugar se llama MACHACANCHA. En algunas partes del camino me crucé con algunos de los WAYRUROS que bajaban hacia sus campos o hacia Ollantaytambo. Sus hermosos ponchos rojos y sus peculiares sombreros resaltaban en medio del color verde de los campos, lo cual los hacían notar a mucha distancia. Luego de una hora de caminata me alcanzó la combi de los profesores. Les habría pedido una "jalada" pero me sorprendieron ocupado poniéndome unas vendas en los pies y además el carro estaba lleno. Estaba disfrutando tanto la caminata que me importó muy poco que se fueran.

Terrazas de Machacancha
Caminando hacia Willoc


Los almacenes de Pinkuylluna en Ollantaytambo

lunes, 1 de agosto de 2011


Vista de los almacenes de Pinkuylluna desde el pueblo de Ollantaytambo

Por una de las calles del QOSQO AYLLU (una que baja hacia la Plaza Principal del pueblo - ver entrada anterior) está la subida hacia los almacenes incas de PINKUYLLUNA, ubicado al oeste de Ollantaytambo.  Estos viejos depósitos son, sin lugar a dudas, los más impresionantes en el Valle y en muchas partes del Perú. La subida no es muy complicada y lleva al menos veinte minutos. Desde allí se puede tener una vista inmejorable de los restos arqueológicos y el pueblo de Ollantaytambo. 

Subida hacia Pinkuylluna desde el barrio de Qosqo Ayllu
Primeras vistas de Pinkuylluna
Los mayoría de estos depósitos tienen forma rectangular aunque algunas son de estructura cerrada y otras tantas tienen una pared trasera más alta que la delantera así como también largas ventanas abiertas. Es todavía difícil saber qué clase de productos se guardaban aquí pero el principal cultivo fue, probablemente, el maíz. Aunque la ubicación de estos almacenes, en lo alto de un cerro, parece extraña se puede entender que los construyeron a esa altura puesto que allí el aire es más fresco y mantenía ventilados los alimentos almacenados. 

Almacenes de Pinkuylluna

Caminos ancestrales I : La fortaleza de Ollantaytambo y el Qosqo Ayllu

sábado, 30 de julio de 2011


Ahora dejaba atrás Lampa y sus maravillas y dispuesto a continuar “descubriendo” sitios poco conocidos decidí irme hacia Ollantaytambo pueblo que si bien es parada obligatoria de cientos y cientos de turistas tiene todavía rincones desconocidos plagados de historia y tradición. Te invito a caminar por su historia conmigo... 

BUSCANDO OLLANTAYTAMBO

Desde Lampa llegué a Juliaca para tomar un bus de regreso a Cusco, lugar donde había empezado ya todo este viaje que hasta ese momento me había dejado conocer Huchuy Qosqo (Cusco) y navegar en kayak por el lago Titicaca (Puno). La "terminal de buses"  de Juliaca no es sino el cruce de un par avenidas donde campea la informalidad. Allí hay que estar muy atento para ver cuál es el bus que está por partir porque no lo hacen sino hasta estar llenos. Yo tuve que esperar una hora y media (¡!) en un viejo bus de la empresa EL SUR. Habría sido mejor irse a Puno y tomar un transporte confortable desde allí pero eso me iba a llevar un par de horas más por lo que me resigné a tomar el ómnibus en la misma Juliaca. Por fin salimos a las 09 y 30 am y como era de esperarse el bus paró en cuanto pueblo le fue posible y subió en él cuanta gente pudo. El viaje tomó poco más 7 horas, cuando usualmente se hace en menos de 6; para empeorar todo no llegamos a la terminal del Cusco porque aparentemente el conductor  no tenía ciertos permisos y nos dejaron en un barrio a las fueras de la ciudad. TIP: Hay una oficina de CRUZ DEL SUR en Juliaca donde sería bueno comprar con suficiente anticipación un ticket para el bus que viene de Puno y se va hasta Cusco.

Llegado allí me hospedé de nuevo en EL TORCASA HOSTAL y por la noche me fui a buscar un restaurante en la calle Quera, que es la continuación de la calle Almagro, y donde siempre se encuentran buenos almuerzos y cenas  a precio mochilero (2.50 a 4 soles). Al día siguiente desperté muy temprano y después del desayuno me fui caminando hacia el puente Grau a tomar un mini bus hacia URUBAMBA. Al llegar allí de inmediato tomé una combi hacia Ollantaytambo. El camino está salpicado de amplios campos de maíz, de hecho aquí se produce el mejor maíz blanco del mundo. A ambos lados del río no es raro ver inmensas terrazas o andenerías incas. Hasta que llegamos al “santo grial” del valle de Urubamba: Ollantaytambo.

La combi entró por la CALLE DE LAS 100 VENTANAS y yo me apeé en la plaza del pueblo desde donde me fui a buscar hospedaje. Sabía que en el BARRIO SAN ISIDRO había familias que hospedaban viajeros por lo que crucé el puente que se alza sobre el río PATACANCHA y que une la PLAZA PRINCIPAL con la PLAZA ARAQAMA (otros le llaman MANYARAKI). Desde allí se ve en todo su esplendor la fabulosa FORTALEZA DE OLLANTAYTAMBO. 

Fortaleza de Ollataytambo
Al lado de este fantástico centro arqueológico se abre la carretera que va hacia Quillabamba así que por allí me fui hasta que unos minutos después pude ver, a la izquierda, la entrada hacia el barrio de San Isidro.  Llegué hasta el HOSPEDAJE KILLA que pertenece al señor Cosme Condori (ex porteador del Camino Inca). Es una bonita casa de 2 pisos y una de las pocas que tiene agua caliente. El señor Condori tiene allí mismo una tienda. Tuve suerte pues era el único huésped así que tenía todo el segundo piso para mí. La desventaja es que por la noche la carretera para volver al pueblo es algo oscura por lo que siempre es bueno salir con linterna. Me cambié de ropa y preparé la mochila para irme a mi primer destino.

EL PUEBLO Y LA FORTALEZA

Estratégicamente ubicado entre Machu Picchu y el Cusco, Ollantaytambo (2,800 msnm) fue uno de los lugares más importantes durante la era del imperio; y es, de lejos, el pueblo inca mejor preservado del Perú lo cual salta a la vista cuando se camina en sus estrechas calles y se ven sus viejos canales de irrigación que aún son usados o cuando se descansa a la sombra de las pétreas puertas trapezoidales de sus casas y, lo mejor, sigue habitado hasta la actualidad como hace cientos de años lo fuera por otras gentes, ancestros seguramente de los que ahora viven en estas vías empedradas y estrechas. Es, en verdad, una pena que todos los visitantes pasen por este pueblo solo por un par de horas pues hay mucho por conocer sobre este sitio, más allá de la FORTALEZA.

Vista del pueblo de Ollantaytambo desde la fortaleza
Un poquito de historia: Durante el reinado de Pachacutec los incas conquistaron a una etnia que habitaba este lugar (los Ayarmacas) y el soberano junto a su panaca o familia (Hatun Ayllu Panaca) convirtieron Ollantaytambo en un gran complejo agrícola, extendieron sus terrazas y canalizaron las aguas de los ríos Vilcanota y Patacancha para regar sus fértiles tierras. Los pueblos incas (o llaqtas) fueron organizados en dos mitades acorde con el principio andino de dualidad complementaria. En el caso de Ollantaytambo estas divisiones corresponden a los grupos QOSQO AYLLU y ARAQAMA AYLLU. Es precisamente en este último donde se ubica "La Fortaleza" y donde iniciaría mi visita. Llegué muy temprano para evitar la aglomeración de gente. La entrada se hace desde la magnífica PLAZA ARAQAMA, que es una explanada trapezoidal rodeada de altas paredes hechas en estilo neo inca. Desde esta plaza uno puede tener al frente los 16 niveles de terrazas que conforman la columna vertebral de la fortaleza. La entrada es 30 Soles, lo cual te da opción de visitar solo estos restos arqueológicos. Podría haber comprado EL BOLETO TURISTICO (70 soles) que me daba más opciones pero como no tenía tiempo para conocer los otros lugares tuve que contentarme solo con pagar la entrada a este magnífico sitio. 


Escaleras en la fortaleza de Ollantaytambo
Trabajo lítico en la fortaleza Ollantaytambo

Caminando hacia Huchuy Qosqo... El pequeño Cusco

sábado, 16 de julio de 2011


“No pido riquezas, ni esperanzas, ni amor ni un amigo que me comprenda; todo lo que pido es el cielo sobre mí y el camino a mis pies”,  leer esta frase de Robert L. Stevenson me abrió una especie de apetito vital por lo que decidí salir a buscar ese grial llamado libertad. Contaba con 12 días que pensaba aprovechar al máximo y sobre los cuales escribiré desde esta entrada y a los cuales en su conjunto denominaré: 12 DIAS DE AVENTURAS EN EL SUR PERUANO. Así que una mañana nublada de noviembre llegué por enésima vez a ese fascinante universo llamado Cuzco. Dejé la mochila en el hostel y me preparé para salir. El plan era llegar a las fabulosas ruinas de HUCHUY QOSQO. 

Pero antes pasé por el Mercado de San Pedro, donde siempre es más barato comer, y luego de tomarme un jugo y unos panes y comprar algunas provisiones para la caminata me sentí tan bien que pensaba que podía subir al Himalaya como quien sube al techo de la casa a tender la ropa. 

Llegar a Huchuy Qosqo no es fácil ya que demanda vigor y tiempo, pero bien vale la pena el esfuerzo. El camino más corto es el que sale desde el pueblo de Lamay, ubicado en el “Valle Sagrado”, entre Pisac y Urubamba. Aunque desde allí todo es un ascenso tan duro que más que caminar pareciera que escalas una montaña. También se puede tomar un taxi desde el pueblo de Calca, muy cerca de Lamay, y llegar hasta un anexo que está a 10 minutos de las ruinas (esto es un dato que me dieron en Lamay). Otra opción es el camino que yo anduve y que al ser más largo, y por ende algo extenuante, es menos frecuentado y te permite disfrutar de una mayor variedad de paisajes ya que te lleva desde los 3750 metros sobre el nivel del mar hasta los 4400 para terminar en los 3040, lo que significa cruzar las montañas que hay entre el pueblo de Chincheros y el “Valle Sagrado”.  Para eso hay que tomar desde Cuzco los buses que van hacia Urubamba (ojo, vía Chincheros) y pedir al “cobrador” del transporte que te deje bajar en el desvío a la comunidad de TAUCA (a unos minutos de Chincheros) adonde se llega luego de una hora de viaje. Usualmente hay allí algún taxi-colectivo. Contacté con LENIN, un muchachito que conduce el coche de su padre y que sueña con estudiar medicina. Por 12 soles me llevó hasta TAUCA pero en el camino paramos para ver de cerca la inmensa laguna PIURAY que según Lenín es la fuente de agua de la ciudad del Cuzco. En la orilla de enfrente brillaba la torre de la iglesia de UMASBAMBA, una de las más antiguas de la zona. Hicimos 15 minutos hasta Tauca y por 3 soles más me llevó hasta las afueras del pueblo, adonde el coche ya no avanzaba más por lo empinado de la subida. Era hora de empezar a caminar.
 
Laguna Piuray

Iniciando la caminata hacia HUCHUY QOSQO

Al inicio el sendero no tiene pendiente y se abre paso en una angosta quebrada. No hay curvas ni cruces de caminos por lo que es imposible perderse. Me acompañó por unos minutos un muy amable campesino llamado Rosalino. Me habló de sus cultivos de papas sin pesticidas y yo imaginé lo deliciosos que debían saber. Pasé a un grupo de turistas que iban con su guía hasta que el camino avisó su final en las faldas de unos cerros muy grandes. Era como haberse metido en un callejón sin salida. En los cerros que tenía a mi derecha pude ver a unos arrieros que iban subiendo hacia el primer “abra”, trasladaban a lomo de bestia las mochilas de los turistas que yo había pasado y entonces decidí seguirlos.  



Por fin alcancé el “abra” y encontré un par de apachetas. Dejé una piedra en una de ellas a modo de pedir protección para lo que faltara del camino. Inicié el descenso por el sendero que se abría a mi izquierda mientras veía abajo una laguna que según los arrieros se llama ESOCOCHA, aunque es posible que el nombre sea otro y que yo haya entendido mal el quechua; no tenía mapa alguno para confirmarlo la verdad es que soy un caminante bastante desordenado que, irresponsablemente, no lleva mapas y lo deja todo a la pura intuición. Cosa que no es muy recomendable. 15 minutos después llegué al segundo “abra” y ahí encontré un letrerito que señalaba el camino hacia las ruinas. Desde allí la vista era pura miel: una puna interminable, detrás varios picos perpetuamente vestidos de blanco y sobre éstos una densa maraña de nubes que no acababa nunca. 

Apacheta en el primer "abra" camino hacia Huchuy Qosqo

Las ruinas circulares: Andenes de Moray

viernes, 8 de julio de 2011


Luego de visitar las sorprendentes salineras de Maras era hora de continuar hacia las "ruinas circulares"...

Llegar a MORAY es un poco más complicado ya que los colectivos que salen desde el “ramal” sólo llegan hasta la plaza de MARAS y van a MORAY haciendo un servicio particular o por alguna razón importante. Intentamos encontrar de nuevo alguien que nos jale pero nadie iba hacia allí por lo que decidimos negociar el precio con un taxista. Eduardo nos propuso 30 soles, al final acordamos 25. Nos llevaba hasta las mismas andenerías y nos esperaba por una hora para traernos de vuelta hasta la plaza de MARAS. Otro modo de llegar es caminar para empalmar ambos pueblos unidos por una pista afirmada de 9 kilómetros que se abre en medio de paisajes cuya belleza apenas es concebible. Algunos jóvenes del pueblo se prestan para guiar a la gente a cambio de un pago.

Ya en las ruinas de  Moray pagamos la entrada (10 soles, estudiantes 5). Yo no podía más de la emoción debido a que siempre había soñado conocer este lugar y ahora estaba a minutos de verlo. En una pequeña explanada se estacionó el carro. Luego bajas, caminas un poco y de súbito la tierra parece hundirse y ante tus ojos aparece, sorpresiva como un navajazo, la imagen de los andenes circulares. 150 metros de profundidad y belleza.


Un paisaje único cuyo particular diseño, adaptada a las pendientes naturales de los cerros, no hace sino más que confirmar la sapiencia del hombre andino: haciendo las cosas en perfecta armonía con la naturaleza. Por momentos uno cree que está caminando en medio de un anfiteatro griego.

MORAY fue en realidad un laboratorio; un centro donde se experimentaba con distintos cultivos, de ese modo se sabía sus reacciones a diferentes altitudes y climas. Las graduaciones de sol, sombra y la elevación entra las terrazas crean dramáticas diferencias de temperatura: se sabe que entre el primer y último nivel se pueden notar diferencias de temperatura que varían en 15º C. Lamentablemente el sistema ya no funciona completamente puesto que las aguas han sido desviadas.



Las salineras de Maras

martes, 5 de julio de 2011

  
Desde el café Ayllu la plaza de Cuzco se veía mucho más animada de lo acostumbrado. El “Taytacha Temblores” había salido a recorrer la ciudad y el ambiente estaba perfumado de incienso. Detrás de las casonas, al otro lado de la plaza, al otro lado del mundo, un incendio se extendía en todo el horizonte; la luz ensangrentada del sol iluminaba apasionadamente esas calles repletas de historia. Corté en dos el “lengua de suegra” que reposaba en mi platillo mientras que  en todo el ambiente del café se oía una delicada pieza de música clásica. *


Tenía empozada en el alma ciertos resabios de nostalgia o melancolía, cosa bastante rara de sentir en una ciudad donde todos los días parece ser sábado; así que a modo de despercudirme un poco de esos sentimientos decidí aprovechar el día libre que tenía mientras estaba con un grupo de turistas en la capital imperial y me fui a buscar dos de sus maravillas menos conocidas...
 



SALIR AL SOL

Luz delicada del sol sobre el corazón del mundo, ideal para espantar tinieblas. Decido irme a conocer LAS SALINERAS DE MARAS y LOS RESTOS ARQUEOLOGICOS DE MORAY. Para conocer estos lugares no se necesita más de medio día. El hecho de leer por allí que eran sitios en los cuales uno no se cruzaba con grupos de turistas me hacía pensar que podía ser ideal para pensar, relajarme un poco.

Para llegar a Maras y Moray, hay que tomar el bus que va desde Cusco a Urubamba (ojo: por la vía que va a Chincheros). El paradero se encuentra en la primera cuadra de la avenida GRAU, cerca al puente, a tres cuadras del CORICANCHA. Los coasters o minibuses salen cada 5 a 10 minutos y el pasaje cuesta 3.50 soles para un viaje de 1 hora y 30 minutos. Es mejor ir temprano porque los buses van atestados de gente y también tratar de sentarse en la ventanilla para que disfrutes durante el viaje de la belleza del valle de Urubamba.

LA SALINERAS DE MARAS

Al pasar Chincheros se debe avisar al cobrador del bus “BAJA EN EL RAMAL DE MARAS” (km. 50 de la carretera CUSCO – URUMBAMBA). En ese lugar siempre se encuentran unos colectivos (coches que hacen una especie de servicio de taxi compartido con más viajeros) que por 1 SOL te llevan hasta el pueblo de Maras (a 4 km o 10 minutos).

Pequeño villorrio que vivió prósperamente durante la Colonia debido a la explotación de sal: esto se puede notar en las lápidas de piedra que adornan las fachadas de varias de las casas en la calle Jerusalén. También se pueden ver blasones y otras figuras de la parafernalia a la que era adicta la nobleza de entonces. En el colectivo tuve la oportunidad de conocer a Ariel y a Paola, una pareja de argentinos muy gentiles con quienes pasé un gran día.


Hay 2 opciones para llegar a LAS SALINERAS. Una es contratar en el mismo RAMAL DE MARAS uno de esos “colectivos” que por 15 a 20 soles te llevan hasta allí y te esperan hasta que termines la visita para luego llevarte hasta el pueblo de MARAS. Otra es hacer lo que hicimos nosotros que es buscar el camino de herradura que sale directamente desde MARAS hasta LAS SALINERAS adonde puedes arribar después de 5 kilómetros o 50 minutos de caminata en medio de un paisaje de fantasía.

Es necesario pedir que te indiquen la dirección constantemente puesto que no hay señalización alguna. La senda va asida a las faldas de unos cerros en cuyas superficies se nota el color blanquecino de la sal lo cual es un buen aviso de que estás yendo por el sitio indicado.  

De pronto LAS SALINERAS aparecen sorpresivamente y el estupor es inevitable. Escalones blanquísimos contrastando contra las verdes faldas de los cerros que la rodean y al fondo el mítico río Urubamba que serpentea en uno de los más hermosos valles del Perú. Llegamos hasta la entrada y pagamos el ticket (5 soles). El lugar cuenta con todos los servicios y “afortunadamente” no había más que una decena de turistas por lo que se puede pasear sin apuro.



Caminando 9 días de Choquequirao a Machu Picchu

martes, 29 de marzo de 2011



Ya estaba ante nuestros ojos y no tenía asomo de comparación con las imágenes que nos venden en las postales. Imponente, majestuoso, misterioso. Nunca encontraremos epíteto alguno que haga justicia a su grandeza. Contemplándolo desde las alturas del HUAYNA PICCHU nos alumbra un gran regocijo y la satisfacción de sentir que valió la pena el esfuerzo gastado en tantos días de dura caminata para terminar en medio del laberinto de ese corazón de piedra que es MACHU PICCHU.

Pero todo había empezado días atrás. No, miento, miento. Todo había empezado un par de años atrás, cuando prometimos acabar nuestra carrera con la aventura, el gran viaje, la gran caminata en nuestras historias personales. Así que allí estábamos, dándole al sueño la posibilidad de materializarse en la realidad. Íbamos a unir los dos más grandes complejos arqueológicos incas hasta ahora conocidos: CHOQUEQUIRAO y Machu Picchu. Para lo cual necesitábamos contar con todas nuestras fuerzas para en 9 días enfrentar inmensas alturas; bajar por profundos cañones; cruzar ríos sobre estrechos puentes hechos de troncos de árboles; ir desde las más gélidas punas hasta los más calurosos terrenos de la selva alta peruana. Un viaje de constantes extremos, en definitiva.

ABANCAY

Llegamos el jueves 13 de abril a la tranquila ciudad, capital del departamento de APURIMAC, que el gran José María Arguedas inmortalizó en sus ficciones y paseamos por su tranquila plaza. Nos proveímos de frutas en el mercado del pueblo y luego compramos en una panadería  decenas de delicioso pan serrano recién salido del horno.

Lástima que el tiempo no nos diera para conocer más de Abancay y sus alrededores. Me quedé con las ansias de conocer la piedra de Saihuite y el Santuario Nacional de Ampay, pero las cosas no pasan por las puras, así que estoy seguro que el hecho de no haber podido estar allí significa un buen pretexto para volver. Desde aquí un bus, que habíamos contratado con anterioridad, nos condujo hasta nuestro próximo destino...

CACHORA (2900 msnm)

Pueblo que sería nuestro punto de partida para la caminata. Las primeros grupos de turistas que han empezado a llegar, curiosos por adentrarse en los misterios de Choquequirao, han hecho que aparezcan en el pueblo todos los servicios necesarios que cualquier villorrio serrano quisiera tener. Hay buenos hoteles y restaurantes. Es recomendable ir a su tranquila plaza, donde un inmenso y añejo Pisonay le da al ambiente un toque de melancolía cuando deja caer sobre los suelos sus crujientes hojas.



DIA 1

El viernes 14 de abril, nos despertamos muy temprano y desde las ventanas de mi habitación pude contemplar extasiado la impresionante cordillera de Vilcabamba. Los arrieros, quienes serían nuestros fieles compañeros de viaje, iban arreglando sus monturas y calculando el peso de nuestras inmensas mochilas para ponerlas en los lomos de los caballos y burros.

Las chicas que formaron parte de mi grupo contrataron un arriero, el señor Zacarías, para que las lleve, por turnos, en su mula. Iniciamos la caminata, con dirección al norte, por un buen camino peatonal que se abre paso entre los verdes campos devorados por la niebla, un paisaje que se repetiría hasta que llegamos al abra de Capuliyoc (2955 msnm) donde hay un mirador y se inicia el descenso hacia las profundidades del cañón del río Apurimac. Vertiginosa bajada que a decir verdad se hace a tientas ya que lo único que se adivina que hay detrás de la espesura de la neblina es un gran abismo en cuyo fondo ruge portentoso el río.



Otro Cusco, al sur del sur - 2: Huaro, Urcos, Racchi

martes, 22 de marzo de 2011


HUARO: INFIERNO EN LOS ANDES... "¿EL CODIGO ESCALANTE?"

Salimos de nuevo a la carretera y tomamos una combi siempre con rumbo al sur. Por un sol en unos minutos nos dejaron en la entrada del pueblo de Huaro, en donde se dice residían los hechiceros y curanderos en tiempos del Incario y que prestaron servicios al Qoricancha, el templo más importante en el Estado Inca, localizado en el Cusco.

Había leído sobre un templo misterioso, perdido al sur del Cuzco, en cuyos murales se podían encontrar imágenes fascinantes que lo hacían un verdadero prodigio del arte mural en el Perú y que fueron pintadas por Tadeo Escalante. Desde entonces siempre quise conocerlo y tratar de entender su misterio. Pero no me esperaba encontrar con algo que sobrepasaría mis expectativas...

Al llegar a la plaza de Huaro un señor nos dijo que la iglesia casi nunca se abre pero que si alguien quisiera entrar debía buscar al "ecónomo" que es como se conoce al encargado de custodiar las llaves del templo. Preguntamos por su casa y poco a poco dimos con él. El señor estaba algo ocupado pero insistí tanto que al final aceptó. Nos llevó hasta la iglesia contándonos un poco sobre lo que veríamos.

Sacó de un bolso unas llaves inmensas, del tamaño de un martillo que tenían una fecha inscrita: 1746. Abrió la puerta, motas de polvo se traslucían en los rayos de luz que entraban en la iglesia desde sabe Dios hace cuánto. Traté de acostumbrar mis ojos a la oscuridad y una vez dentro del sotocoro empecé a reconocer todo aquello que nos rodeaba. Al principio fue el silencio, luego la única palabra que atiné a decir y que no se condecía con mi ateísmo fue: "Dios, dios, dios".

Iglesia de HUARO. Cusco - Perú.
Iglesia de HUARO. Cusco - Perú.

Seis grandiosas pinturas nos envolvían imponiéndose como un inmenso mundo pictórico donde palpitaba una realidad siniestra y terrible que se reflejaba en imágenes dantescas: EL ARBOL DE LA VIDA, LAS DOS MUERTES, LAS POSTRIMERIAS y EL INFIERNO.

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