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Vilca:: de nuevo en los paraísos del agua

sábado, 28 de abril de 2012


Desde HUANCAYA (ver entrada anterior) se puede visitar otro pueblo de belleza similar, se llama VILCA y está a 17 kilómetros, río Cañete arriba. Lamentablemente no hay muchos vehículos que comuniquen con frecuencia ambos lugares y menos aún cuando en Huancaya hay fiestas (un taxi puede cobrar entre 60 a 70 soles, ida y vuelta y con espera). Ir y volver a pie significaba caminar 34 kilómetros, los cuales se nos hacían demasiado para un día por lo que decidimos solo caminar los 7 primeros kilómetros del camino para darnos una idea de la belleza del lugar y sus lagunas que ya se han hecho bastante famosas aunque sean todavía poco visitadas.

 
Iniciamos la caminata y apenas dejamos Huancaya pudimos ver las primeras manifestaciones de belleza acuática que el río Cañete, en su lento y sosegado discurrir por las sierras limeñas, nos regala: pozos de agua esmeralda y turquesa; verdes islitas cercadas por los muchos brazos en que el río se desmenuza;  caídas de agua cuyo espumoso y albo color se puede apreciar a muchos kilómetros.

De Huancaya a Vilca. Perú.
De Huancaya a Vilca. Perú.
Dos horas después de haber empezado a andar vimos que el río dejaba de ser esa desordenada conjunción de filamentos espumosos para convertirse en una sola y ancha planicie de agua; tan amplia que la cabalgata de nubes que pasaba sobre nosotros se reflejaba entera en su piel esmeralda. Mientras tanto, saliendo raudos de sus escondites horadados en los cerros, un grupo de loritos cruzaban velozmente el en cielo parloteando su música chillona. El paisaje se sacudía constantemente, todo lo lejano parecía vibrar azuzado por un fuego invisible que emanaba, vehemente, el sol de mediodía. Silencio, se viaja a pie, se disfruta de cada pisada. Nos paramos a contemplar el paisaje mirando al mundo que de pronto se había convertido en absoluta belleza. Ya lo dijo bien el alemán Peter Handke en su libro “Ayer, de camino”: Cuando te mueves en los lugares adecuados, en el tiempo adecuado, en la luz adecuada, el mundo, todavía, se convierte en cuento.

Huancaya: magia y color del agua

miércoles, 25 de abril de 2012

En la entrada anterior contamos nuestra experiencia en Lunahuaná, pueblo costero en donde empezarían nuestras aventuras por la RESERVA PAISAJISTICA NOR YAUYOS COCHAS. Desde allí habíamos salido, luego de una larga espera, rumbo a Calachota adonde llegamos a las 11 y 10 de la mañana, es decir que hicimos un viaje de 40 minutos. En este pueblo teníamos que esperar por algún otro carro para continuar el viaje hasta Yauyos y por fortuna, 10 minutos más tarde, llegó un minibús de la empresa PERU EXPRESS (pasaje: 5 soles). El viajero que se aventure por ciertos sitios poco frecuentados del Perú tiene que saber que allí se impone como una ley imponderable el azar, la suerte, la coincidencia; y que tiene que bailar al ritmo que ellos imponen. Puede que aparezca un bus en 10 minutos o en 10 horas; puede que te quedes varado varios días en un lugar por una huelga o que pase un camionero y te lleva en lo que menos esperas hasta tu siguiente destino. Así que paciencia amigos y a disfrutar el viaje que, como se sabe, no importa tanto el destino como el recorrido.
 
El minibús pasó por varios pueblos pequeños de los cuales el principal es MAGDALENA, desde donde se empieza a subir por la empinada ladera de un cerro hasta alcanzar Yauyos que es la ciudad más grande de toda esta zona por ser la capital de la provincia del mismo nombre. Como dije en la entrada anterior solo queríamos llegar a este lugar para conseguir un vehículo que nos llevase hasta HUANCAYA, así que penas llegados a Yauyos (12 y 30 p.m.) tomamos un taxi-colectivo hacia HUANCAYA, el cual salió 10 minutos más tarde (ver DATOS UTILES abajo). Según el chofer siempre hay este servicio pero en esta oportunidad había más frecuencia porque en Huancaya celebraban la fiesta de SAN JUAN (24 de junio, dura del 23 al 26, tenerlo en cuenta). El coche partió y bajó de regreso a Magdalena y luego empezó el ascenso hacia las fascinantes sierras de la reserva. 

Vista de Yauyos. Foto de la página http://yauyosenlanoticia.blogspot.com.es/
Pasamos por LLAPAY que es un lugar que bien puede servir como base para explorar la zona ya que cuenta con un par de hospedajes y restaurantes y porque desde allí se pueden conseguir taxis para CARANIA por el que te cobran entre  70  a 80 soles (ida y vuelta y con espera); aparentemente solo se ofrece ese servicio muy temprano, entre 7 u 8 de la mañana. También nos dijeron que se puede coger un camión que según nos dijeron pasa siempre por allí a mediodía. Damos esta información porque Carania fue el único pueblo de la reserva que no pudimos visitar por falta de tiempo. Otro lugar a donde se puede ir desde Llapay es Laraos, bello villorrio que sí tuvimos la suerte de visitar y del que hablaremos en una futura entrada.

Lamentablemente el coche se averió cerca de la hermosa laguna de PIQUECOCHA y tuvimos que tomar una combi que, repleta de gente y de cajas de cerveza, subía hacia Huancaya; pagamos 5 soles más. Simpático viaje. No perderse la vista de la espectacular laguna ni la de la los andenes ubicados a la entrada del pueblo de VITIS, ¡Increíbles!


Cerca de la laguna Piquecocha, donde se averió el coche que nos llevaba a Huancaya.

Laguna Piquecocha. Foto de la página http://www.panoramio.com
Por fin llegamos a Huancaya y, como ya sabíamos, el pueblo estaba de fiesta por el día de San Juan. Todo era música, sonidos de cohetes, bombardas y mucha gente caminando con un paso sospechosamente inestable. Este lugar puede ser considerado la “capital turística”  de la reserva Nor Yauyos – Cochas y una buena base de operaciones para explorarla.


Huancaya

Buscamos hospedaje en el ALBERGUE MUNICIPAL pero no había nadie que atendiera. Luego, por pura casualidad, encontramos a la señora Maribel quien trabaja en el Puesto de salud y que dirige el HOSPEDAJE MARIBEL, al final de la calle TUPAC AMARU, a 2 calles de la plaza; ver detalles en DATOS UTILES, abajo.

Mochileando en una tierra de colores: la quebrada de Huamahuaca

jueves, 12 de abril de 2012


A la Quebrada de Huamahuaca había ido ya antes de conocerla. En el jirón Quilca, una calle limeña donde venden libros y revistas viejas, vi una revista sobre Argentina y la foto de la portada era la imagen de un gran cerro que aparecía pintado de muchos colores, como si alguien hubiese usado el cuerpo de la mole para combinar toda una alucinante sinfonía cromática. “Tengo que ir allí”, lo dije con una seguridad tan inusual en mí que me sorprendió. Algunos años después el Cerro de Los Siete Colores ya estaba frente a mí y confirmaba aquello de que un sueño empieza a concretarse cuando uno se anima a dar el primer paso para cumplirlo.  

Cerro de los 7 colores. Foto de la página http://viajesudamerica.com/

Tilcara

Dejé mi querida CORDOBA (de la que hablé en una entrada anterior) y en bus llegué hasta JUJUY (35 dólares, 11 horas) y de inmediato en la terminal tomé un bus hasta TILCARA, pueblo al que escogí como mi “centro de operaciones”. Me puse a buscar alojamiento y en el CENTRO DE INFORMES (calle Belgrano) conocí a Martín, un muchacho cordobés que me dijo que se estaba hospedando en la casa de una señora del pueblo y que cobraba 10 pesos la cama. Me dijo que él ya se iba esa tarde del pueblo y que podía dejar su espacio para mí. Accedí ir y es así como llegué a la casa de ELSA RAMOS, una mujer muy cariñosa, gentil y  habladora. La habitación para mí solo tenía lo básico: una cama y una mesa de noche. Suficiente. Se hospedaban también allí GUILLAUME y DAVIDE, un par de franceses locos que estaban mochileando toda América desde hacía 7 meses. 


La química fue inmediata por lo que decidimos irnos a vagar por el pueblo. Las calles aún eran de tierra y no había señales por lo que era fácil perderse, pero claro, uno se perdía con gusto entre calles tan tranquilas. Llegamos hasta la PLAZA PRADO, la principal, y pude notar que TILCARA había sido una buena elección. Tiene una gran herencia arqueológica y una fuerte presencia indígena lo que le da mucha originalidad y lo pone en las antípodas de la típica imagen que tenemos de Argentina: un pedazo de Europa venido a América. Aunque también eran notorios los cambios que está propiciando el turismo: terrenos algo caros, restaurantes inmensos que uno puede concebir solo en una gran ciudad. 


Subimos al PUCARA, lugar al que quise ir para ver la presencia Inca lejos de Perú, y allí llegamos. Pagamos la entrada y anduvimos por las ruinas. La vista que se tiene de parte de la Quebrada de Humahuaca desde ese lugar es algo impagable; es seguro que los residentes de la zona usaran este recinto para observar la llegada de invasores, mejor lugar para tal fin no se podía tener. También nos metimos por una especie de BOSQUE DE CACTUS en el que vale la pena caminar. Al bajar entramos al JARDIN BOTANICO que está a la entrada de las ruinas y, para mi sorpresa, me encontré con unas llamas muy bonitas. Era como tener un poco de mi país lejos del mismo. Aunque las llamas, ya se sabe, son patrimonio del mundo andino y no de un solo país por lo que era muy normal encontrarlo aquí. El calor apremiaba así que nos sentamos a tomar unas coca colas bien frescas para aguantar, mientras hablábamos de cine francés y yo me reía de todas las aventuras que los franceses habían pasado durante su largo recorrido. 

Pucara de Tilcara. Jujuy - Argentina.
Bosque de cactus en Tilcara. Jujuy - Argentina.
Vista de la quebrada de Humahuaca. Jujuy - Argentina
Tilcara- Jujuy - Argentina

Con Davide y Guillaume en Tilcara- Jujuy - Argentina
En la noche nos sentamos en el patio de la casa a tomarnos un vino que los chicos habían comprado. Se nos unió doña Elsa quien nerviosa nos pidió que si llegaba su marido le dijéramos que no estaba, cosa bastante extraña. En medio de la velada llegó el marido en un estado bastante malo, preguntó por la dueña de la casa (quien ya se había escondido detrás de una puerta) y le dijimos lo convenido. Se fue hipando. Al rato salió Elsa y la conversa siguió como si nada. Con Davide nos fuimos a comprar unas Quilmes mientras Guillaume les ponía los parlantes a su Cd – Player. Trajimos las cervezas; el universo sobre nosotros nos daba la cara: era un manto azul en la que habían prendido medallas con forma a estrellas; tan claro, tan luminoso. Oyendo a Manu Chao o a Serge Gainsbourg seguimos con la velada mientras Elsa nos contaba sus cuitas y, ya bastante ebria, lamentaba que el ebrio de su esposo siempre hiciera lo mismo: que viniera a pedirme plata y yo soy la que sostengo la casa, no señor, ¡salud!


Purmamarca


Al día siguiente nos fuimos a la TERMINAL  (al oeste de la calle Belgrano) a tomar un bus hacia PURMAMARCA (6 pesos). Por fin, se cumpliría mi gran sueño. Llegamos y de inmediato nos fuimos a la plaza donde está el MERCADO ARTESANAL. El pueblo, pese a su crecimiento turístico, felizmente aún mantiene el cautivante estilo de sus casas y su carácter. Lástima el paso de los camiones que usan la ruta del Corredor Bi Oceánico (Chile – Brasil), que alteran un poco la tranquilidad.


Cumbemayo: belleza y magia de la piedra

martes, 27 de marzo de 2012



Cumbemayo. Cajamarca - Perú.

El bosque de piedras de Cumbemayo tiene una tosca y extraña belleza y quizás por eso es, al igual que las VENTANILLAS DE OTUZCO (ver entrada anterior), otro imperdible y “clásico turístico” en Cajamarca. Así que si estás por allí te recomiendo hagas una visita a este interesante lugar ubicado a unos 20 Km. al suroeste de la ciudad y sobre los 3500 metros de altitud.

Debido a que conseguir transporte público para llegar a este lugar es algo complicado tuvimos que contratar un tour (ver DATOS UTILES abajo), por lo que sentados en una confortable y moderna combi nos internamos en las zonas rurales y agrícolas que se encuentran en el extrarradio cajamarquino; no sin hacer paradas en lugares como el mirador de Bellavista, ubicado en uno de los barrios más altos de Cajamarca y desde donde se puede ver a la ciudad y sus nuevos barrios desparramándose y devorando todo el valle lindante. 

Sinceramente, vista desde arriba, no imaginé que esta ciudad andina fuera tan grande. Como escribí al principio de estas entradas sobre Cajamarca, no la recordaba ni tan grande ni con tanto movimiento. Nino, el guía del grupo, nos ilustró muy bien sobre los cambios que se habían dado en los últimos tiempos en esta parte del Perú. La población cajamarquina se ha triplicado en años recientes ya que cientos y cientos de personas han llegado como abejas atraídas por el néctar del oro que se guarece en las entrañas de los cerros que circundan la ciudad. Esto ha traído, en cierta forma, bienestar y modernidad:hay en Cajamarca más universidades particulares que en ninguna otra ciudad andina y hasta cadenas de tiendas extranjeras que no hay ni en Cuzco. Según Nino, los únicos 4 coches tipo Hummer que hay en el Perú, campean haciendo resonar sus portentosos motores en las estrechas calles de esta ciudad. Obviamente también llegaron otros coches y ahora hay vehículos por doquier, aunque el caos no llega a ser el de Lima, claro.

Vista de la ciudad Cajamarca desde el mirador de Bellavista.

Sin embargo, este bienestar también ha ocasionado problemas de índole social y ambiental los cuales han tenido consecuencias muy grandes. La delincuencia y la prostitución han aumentado y el racionamiento de agua es una molestia con el que hay que vivir. Es por eso que en el hotel en el que nos hospedamos, el ATAHUALPA, uno solo se podía bañar de día.

En todo panal que produce las mieles del oro hay una abeja reina y la que gobierna en Cajamarca se llama YANACOCHA, compañía manejada por norteamericanos, que ha extraído el precioso metal obteniendo astronómicas ganancias, todo lo cual ha creado cierto prosperidad en la ciudad. Pero la empresa no ha dejado de despertar resquemores y odios por su proceder mancillado con casos de corrupción y abusos. Los vertidos tóxicos de mercurio, la desaparición de la laguna Yanacocha, los estropicios causados por los relaves que han afectado los campos y aguas de los campesinos, muchos de los cuales, imagino, eran aquellos que vi en las calles de Cajamarca pidiendo una limosna.

Los gobiernos peruanos desde hace más de 20 años presentan entusiastamente a la minería como el gran motor de nuestro desarrollo; desarrollo que se cuantifica en lo que se explota, no en lo que se destruye. Y, sin embargo, pese a esta riqueza que ha traído la minería la resistencia a esta industria es cada vez más fuerte y pugnaz en Cajamarca. En el 2004 hubo violentos enfrentamientos entre los pobladores y la policía por la posibilidad de la apertura de la mina Cerro Quilish; y hasta hace 5 meses levantamientos parecidos.

Foto de la página web http://www.justiciaenlosandes.org/

¿Cuánto estamos perdiendo para el futuro con la desaparición de valles, lagunas y tierras cultivables?, ¿cuántas familias miserables más necesitamos para justificar el avance de unos cuantos?; ¿es posible tener una “minería de calidad”; una que aproveche la riqueza mineral PERUANA reduciendo el impacto terrible que causa en la tierra de quienes allí han vivido por años y que merecen sentir los beneficios de esa fortuna? Han pasado decenas de años y algunas veces parece que las mineras siguen con las mismas actitudes que tuvieron cuando mandaban al sirviente de turno (entiéndase gobierno) a ordenar a sus soldados a aplacar cualquier rebelión minera (recordar la novela REDOBLE POR RANCAS, de Scorza). En fin, es un tema muy complejo que amerita reflexión y la respuesta esclarecedora de un experto.


Continuemos ahora el viaje hacia un tiempo en que no se desparecían lagunas, sino más bien el agua era considerada un bien tan importante que se le aprovechaba con maestría y sensatez. Luego de casi 2 horas de haber salido llegamos hasta este lugar que se considera como una de las más notables obras hidráulicas de los Andes precolombinos: CUMBEMAYO.

Al llegar lo primero que vimos fue una pequeña tienda hecha de barro y protegida con techos de paja a dos aguas donde una familia campesina vendía gaseosas, comidas y humildes suvenires. La gente del grupo estaba más interesado en verles, escucharles y tomarles fotos que en comprarles cosas por lo que creo que esa familia haría más dinero en cobrar por las fotos que le sacan que por las cosas que les compran. Lo que no pudimos visitar fue el museo de sitio, que increíblemente, estaba cerrado.


Cumbemayo. Cajamarca - Perú.
Cumbemayo. Cajamarca - Perú.


Caminando bajo la nieve en Richmond Park

martes, 13 de diciembre de 2011


Cuando me fui a vivir a Londres uno de mis temores más grandes era encontrarme una ciudad arropada en cemento y neón donde las áreas verdes apenas existirían como un milagro en medio de tanta atracción turística. El tiempo me mostraría lo equivocado que estaba. 
 
Sinceramente nunca pensé que me darían la visa para irme a Inglaterra, de hecho nunca imaginé vivir un día allí ya que mi sueño siempre fue vivir en Alemania, por lo que apenas si me interesé en saber más de lo que todo turista sabe sobre las cosas que hay para ver en Londres. Así que recibir la visa fue toda una sorpresa y apenas si tenía una semana para preparar el viaje por lo que solo ojeé por encima manuales y libros turísticos y a los pocos días ya estaba yo sentado en el avión de KLM cruzando el charco junto a mi hermana que regresaba hacia Alemania. 


Richmond Park. Londres - Inglaterra.

En Londres me sorprendió todo, absolutamente todo; pero principalmente la cantidad alucinante de áreas verdes y el interés por la jardinería que los ingleses tienen. Es por ello que los londinenses pueden presumir de ser una de las grandes capitales del mundo con la tercera parte de su superficie llena de parques y jardines. Sinceramente es loable esta intención de poner tanto verdor a disposición del ciudadano ya que la sensación de libertad y serenidad que esos espacios ofrecen es inigualable. Los parques y jardines de Londres logran hechizarnos con sus grandes extensiones y las atracciones que ofrecen: fuentes, caminos, pequeños riachuelos, esculturas y la fauna que en ellas vive. Los fines de semana veraniegos están llenos de gente con sus perros, turistas, gente haciendo picnic y descorchando vinos o disfrutando de conciertos al aire libre. Así que de entrada hubo una especie de amor a “primera vista” con la ciudad.


EL PARQUE MAS GRANDE DE LONDRES

Entre todos los parques de la capital del reino británico el más grande es RYCHMOND PARK que en realidad fue al principio un coto de caza de Carlos I quien en 1637 mandó a rodear toda esta área con un muro que medía 13 kilómetros. Nunca imaginé que viviría tan cerca a este lugar, de hecho llegué a vivir a Richmond (en realidad Richmon upon Thames) por puro azar (el azar, siempre el azar) pues se suponía que iba a vivir en otro barrio muchísimo más humilde (por no decir working-class). Necesitábamos solo unos cuantos minutos a pie para meternos en lo que parecía un misterioso bosque en donde los árboles eran tan altos que nos dejaban en una ligera penumbra.

Richmond Park. Londres - Inglaterra.
Luego venía una pequeña entrada y allí se abría un ancho e ilimitado espacio. Era una delicia ir a caminar allí en cualquier época del año pero lo recuerdo con más nitidez durante el invierno. Fue la nevada de enero del 2010 cuando caminamos mucho por éste nuestro parque favorito a modo de despedida y aún hoy extraño esas andanzas.

Richmond Park. Londres - Inglaterra.
Debido a su amplitud y a la tranquilidad que inspiraba era difícil creer que estábamos en un parque (para mí más que eso siempre fue un bosque) que se encontraba en las entrañas de una de las grandes capitales del mundo. Richmond Park es el área verde más grande de Londres (supera en tres veces el tamaño del Central Park de Nueva York) y una de las más célebres debido a la variedad de fauna que allí se guarece, lo que ha servido para ser considerado reserva nacional desde el año 2000. Allí los ciervos viven en manadas, andando libremente como si estuvieran en medio de un bosque lejano. Hay que estar atentos pues de setiembre a octubre hay mucha fricción entre estos animales y pueden atacar si te acercas demasiado a sus terrenos debido a que es el tiempo del apareamiento. Otro sitio ideal para ver ciervos es el BUSHY PARK.

Richmond Park. Londres - Inglaterra.
Ciervos en el Richmon Park. Foto de la web www.dailymail.co.uk


En este imenso lugar se puede pescar, en verano y primavera, en el pequeño estanque llamado PEND PONDS; o visitar el bonito jardín arbolado llamado ISABELLA PLANTATION, además de los jardines de PEMBROKE LODGE donde se encuentra el Monte del Rey Enrique VIII punto más alto del parque y desde donde se puede ver la Catedral de San Pablo ubicada en pleno centro de Londres, es decir a 15 kilómetros de distancia, y aguzando un poco más la vista se podrá observar el LONDON EYE y el edificio llamado EL PEPINO o “The Gerkin”. 

Pend Ponds en verano. Richmond Park. Londres - Inglaterra.
Pend Ponds en verano. Richmond Park. Londres - Inglaterra.
Isabella Plantation en verano. Richmond Park. Londres - Inglaterra.
Isabella Plantation en verano. Richmond Park. Londres - Inglaterra.
Pembroke Lodge en verano. Richmond Park. Londres - Inglaterra.

Después de cada paseo solíamos irnos hasta el extremo noroeste del parque donde se ubica el RICHMOND GATE que fue diseñado por el paisajista Lancelot “Capability” Brown, considerado el padre de la jardinería paisajística inglesa, en 1789 y por allí salíamos para caminar un poco por las calles del sublime barrio de Richmond.

Lo primero que nos encontrábamos al traspasar esta entrada era el inmenso edificio de la “Royal Star and Garter Home for disabled ex-servicemen” que era un edificio donde vivían los soldados discapacitados del ejercito inglés. Luego caminábamos un poco más hasta llegar al RICHMOND HILL desde donde una pronunciada pendiente bajaba sin interrupción hasta las mismas orillas del TAMESIS. Esta era nuestra parte favorita porque la visión desde allí era fabulosa; tan importante es que ha inspirado cuadros de artistas ingleses como REYNOLDS y TURNER y es, desde 1902, la única vista en Inglaterra protegida por decreto del Parlamento inglés. 

“Royal Star and Garter Home for disabled ex-servicemen”. Richmond Park. Londres - Inglaterra. Foto de la web http://www.thames-path.org.uk/index.html
Vista del Tamesis desde el Richmond Hill. Richmond Park. Londres - Inglaterra.
Vista del Tamesis desde el Richmond Hill. Richmond Park. Londres - Inglaterra.
El mejor lugar para ver esta maravilla es desde el TERRACE WALK que es un paseo ubicado en la cima de la montaña y que permite conocer los jardines de la terraza y ver los fantásticos edificios en donde vive gente que no creo que tenga queja alguna de las vistas que tienen cada mañana al despertar.

Pablo


Caminando por el Terrace Walk en Richmond. Londres - Inglaterra.

DATOS UTILES

  • Con el Tube o Metro: Tomar la LINEA DISTRICT, color verde, con dirección a RICHMOND, desde esta estación, que es la última, hay unos 15 a 20 minutos caminando hasta el RICHMOND GATE.
  • Los autobuses que llegan por esa zona son las líneas:  190, 391, 419, R68, 33, 337, 485, 85/N85 (nocturno), 265, K3, 72, 493, 65 y 371.

La catarata del Gocta: una inmensa sinfonía de agua

lunes, 21 de noviembre de 2011

Por fin habíamos llegamos y ante nosotros estaban los 771 metros de acuática belleza de la tercera catarata más alta del mundo y que caían hermosa y violentamente. Considerada una de las nuevas joyas naturales del Perú, su casi reciente descubrimiento ha servido para añadir un nuevo atractivo más a conocer en el departamento de Amazonas… como si ya no tuviera bastante este lugar por ofrecer. La catarata de Gocta es un lugar que hay que visitar no solo por ver su inmensa caída, sino también por la grata experiencia que es hacer un poco de senderismo que si bien demanda algo de esfuerzo se realiza en medio de un paisaje espectacular. 


Hay dos formas de ir hacia las cataratas. Una es yendo por tu cuenta y el otro es contratando los servicios de una agencia de viajes. Si quieres hacerlo por libre tendrías que ir desde Chachapoyas hasta Pedro Ruiz (nosotros habíamos hecho el camino contrario, ver datos aquí) y en ese poblado que es el punto de unión de varias carreteras hay que tomar uno de los taxis colectivos que te llevan hasta el pueblo de COCACHIMBA: El pasaje cuesta 5 soles y el viaje dura 30 a 40 minutos. Pero cuidado, el servicio depende de esperar mucho tiempo hasta que el coche se llene y pueda salir cosa que puede retrasar los planes del viajero que pretenda conocer Gocta en un solo día; caso contrario si quieres salir inmediatamente tienes que pagarle al conductor el monto que recibiría de tener el coche lleno cosa que encarecerá la visita. Luego para regresar desde Cocachimba hacia Pedro Ruiz puede que tengas el mismo lío. Haciendo números llegamos a la conclusión que ir por nuestra cuenta hasta las cataratas, saliendo desde Chachapoyas, nos costaría 35 soles por cada uno. 


Nosotros habíamos estado haciendo todas nuestras visitas en este “circuito nororiental” sin contratar servicio alguno de agencias de viaje pero al hacer los cálculos nos dimos cuenta que si bien el tour hacia las cataratas es un poco más caro (50 soles por persona) que hacerlo por libre te evitas las molestias y la incertidumbre de no saber si encontrarás coche para ir y para salir de Cocachimba, pueblo que es la entrada hacia las cataratas. Así que al final contratamos el tour a LAS CATARATAS DEL GOCTA de la agencia TRAVEL CHACHAPOYAS que tenía su local en el hotel en el que nos hospedamos (el Hostal Amazonas). Sinceramente la experiencia fue buena y quedamos bastante satisfechos con el servicio.

Catarata de Gocta - Amazonas - Perú
Llegar a Cocachimba fue una agradable sorpresa no solo por los bellos espacios por los que el pueblo está rodeado sino sobre todo por lo bien organizadas que están las personas de este sitio para recibir a los visitantes: encontramos buenos restaurantes, un hospedaje de la comunidad (tienen distintos precios), servicios higiénicos gratis y muy limpios y hasta un local en donde los vecinos del poblado se reúnen para coordinar los trabajos de atención al turista. En este mismo local hay un almacén donde se pueden encontrar y alquilar equipo de campamento y todo lo necesario para quedarse allí. Nos dijeron que se puede acampar en la plaza gratis y previo permiso. De haber sabido todo esto sin duda nos habríamos animado a venir hasta este pueblo y quedarnos un par de días acampando en su plaza sin importarnos la demora o la incertidumbre de saber si había o no coches que nos trajeran hasta aquí.


Nos alistamos para empezar por fin el trekking hacia las famosas cataratas del Gocta. Nuestro guía era uno de los pobladores de Cocachimba quien iba constantemente comunicándose por radio con los otros guías que ya habían partido con sus respectivos grupos. 


El camino está en buen estado pero en tiempos de lluvia debe ser muy complicado por lo enfangado que debe ponerse por lo que siempre es bueno ir allí con botas. El sendero se proyecta sobre las laderas de varios cerros y a través de la densa montaña andina que ya avisa el principio de la selva.

Hacia la catarata de Gocta - Amazonas - Perú


El cañón del Sonche : una joya desconocida

jueves, 17 de noviembre de 2011

Después de haber visitado los sarcófagos de Karajía, de haber caminado por algunos de los pequeños y pacíficos pueblos de la campiña de Amazonas y de “tirar dedo” para que un camión nos acercara a Luya (ver entrada anterior) llegamos a CHACHAPOYAS para almorzar y descansar. Aún le quedaban horas de luz al día y como en el Perú anochece siempre en verano o en invierno a la misma hora (entre 6 y 30 o 7 de la tarde) decidimos aprovechar al máximo el tiempo y por la tarde nos fuimos hacia el pueblo de HUANCAS ubicado a 8 kilómetros de CHACHAPOYAS (ver abajo DATOS UTILES para saber más datos).  


Huancas es un pequeño villorrio que casi nunca es visitado por nadie excepto en Octubre cuando mucha gente peregrina desde Chachapoyas para visitar la imagen del  “Señor de los Milagros” que se guarda en su iglesia. Sin embargo su cercanía a la capital del departamento y la revaloración de su tradicional cerámica ha hecho que  últimamente el pueblo se haga más y más conocido sin que eso signifique que te vas a encontrar turistas por doquier aquí: de hecho cuando estuvimos allí éramos los únicos visitantes por lo que siempre es posible disfrutar con mucha tranquilidad de los encantos de Huancas, que de haberlos los hay.


Plaza de Huancas - Amazonas - Perú
El pueblo tiene una historia peculiar ya que los ancestros de los actuales residentes llegaron aquí a mediados del siglo XIV obligados por los incas quienes tenían esa política de movilización de gentes rebeldes para tenerlos más controlados al ser alejados de sus zonas habituales. Sospecho que esos ancestros movilizados debieron haber venido desde el centro del Perú (cerca de Huanca-yo) donde hubo una etnia rebelde llamada los HUANCAS, aunque esto no lo puedo confirmar. 


¿Qué ver en HUANCAS? Aquí encontramos una de las joyitas secretas por los que nos animamos a venir para “mochilear” en toda esta zona nororiental del Perú plagada de lugares apenas conocidos y donde el viajero puede sentirse tentado a llamarse así mismo “descubridor” por la gran cantidad de sitios apenas explotados turísticamente. La joyita a la que me refería es el extraordinario: CAÑON DE SONCHE.

 Huancas - Amazonas - Perú
Plaza de Huancas - Amazonas - Perú


Trekking en la selva I: Hacia las cataratas del Gera

sábado, 27 de agosto de 2011

Luego de dejar el excelente “orquideario” Wakanki Center (ver entrada anterior) nos dirigimos de nuevo a la carretera que venía de Moyobamba y caminamos rumbo al sur, exactamente hasta los BAÑOS TERMALES DE SAN MATEO (1,50 soles la entrada, atienden de 6 am a 8 pm) adonde llegamos luego de caminar 5 minutos. Para mí fue toda una sorpresa saber que había aguas termales en plena selva, siempre imaginé que solo se les podía encontrar en los andes o en zonas mineras.
Los baños están ubicados en lo que es un “centro de esparcimiento” con campos de futbol y vóley, bares, tiendas de artesanía y demás. Las seis pozas de agua parecen ser usadas más como piscinas para el divertimento que como pozos de aguas curativas, además son muy pequeñas y sin ningún tipo de protección. Por momentos las personas que se bañaban en ellas parecían incómodas por la gran cantidad de gente con la que tenían que compartir tan reducidos espacios. El día que fuimos era feriado y parecía que medio Moyobamba estuviera allí relajándose y jugando al fútbol. Entramos y salimos con las mismas para seguir camino siempre hacia el sur…
Baños termales de San Mateo - Moyobamba - San Martín

Desde los baños caminamos hasta el “desvío” para tomar una combi que nos llevase a JEPELACIO: nuestra meta del día era llegar a las CATARATAS DEL GERA, aunque no sabíamos lo que nos esperaría. El hecho es que apareció por fin una combi que estaba casi repleta pero no teníamos otra opción pues nos sabíamos cuánto más tendríamos que esperar por la siguiente. Así que yo entré en ella doblado ya que no había asientos disponibles (por lo demás, una manera muy común de viajar en el Perú) y allí nos fuimos. En realidad las combis van hasta SAN MIGUEL pero previamente pasan por Jepelacio adonde llegamos luego de 20 minutos de viaje (el pasaje cuesta 3 soles por persona). Si tomas la combi desde la misma Moyobamba y te vas hasta Jepelacio el pasaje cuesta 4 soles y si vas hasta San Miguel, más al sur, el costo es de 6 soles.
Si el viajero quiere puede bajar en la plaza de Jepelacio para conocerla un poco y luego caminar por la vía que está al lado de la iglesia y que es la que lleva hasta San Miguel. Por ese camino se tiene que andar por unos 20 minutos hasta que la izquierda aparece un letrero que indica HACIA LA HIDROELECTRICA. Si no se quiere hacer este esfuerzo extra, que por lo bonito del paisaje diríamos que vale la pena, entonces no hay que bajarse en Jepelacio y avisar al conductor de la combi que bajarás en el “desvío a la hidroeléctrica”. Allí empieza el amplio sendero que se abre a través de la frondosa y hermosa selva que lo circunda; los paisajes que se puede ver conforme uno se adentra por aquí son ya un premio al esfuerzo del viandante. Es bastante seguro, no nos cruzamos con nadie y por toda compañía tuvimos el gorjear de algunas aves, el rumor que de las ramas de los árboles hacían al ladearse por el empuje del viento selvático y el olor penetrante, y hasta reconfortante, de la tierra mojada por las lluvias de los días pasados. Después de haber caminado 20 minutos por este sendero llegamos  hasta la “garita de control”. En ese momento se desató la lluvia y nos refugiamos dentro de ese puesto; quien estuviera en hora de cuidar el paso se había ido así que nos pusimos a leer su periódico y a llenar el crucigrama. Luego aparecieron un par de policías quienes eran los encargados de custodiar la bendita garita y nos dijeron que quizá no encontraríamos abierto el acceso a las cataratas, pero igual decidimos seguir cuando amainó la lluvia.
Luego de unos minutos pasamos por los puentes, represas y tuberías de la hidroeléctrica del río Gera que produce la energía eléctrica para toda esta región selvática. En la ventana de un pequeño edificio, desde donde seguramente se controlaban algunas de las máquinas de este lugar, vimos a un trabajador quien también nos dijo que no sabía si se podía llegar a las cataratas, mucha de la información que nos dio era algo ambigua.




Visitando Wakanki : El reino de las orquídeas

jueves, 25 de agosto de 2011


Muchas son las opciones que los alrededores de Moyobamba brindan al viajero curioso y ávido de lugares en los cuales poder tener un contacto directo con la esplendorosa naturaleza de la selva peruana. Por eso, en esta entrada relatamos nuestras andanzas por un rosario de lugares ubicados al sur de la ciudad, cada uno tan interesante como el otro y que seguro motivará a más de uno a quedarse en esta capital del departamento de San Martín para ir al encuentro de esos sitios donde no nos lleva nada más que nuestra inquietud y curiosidad.

Como ya dijimos en la entrada anterior esta región es célebre por sus plantaciones de orquídeas, hermosa planta a la que han dedicado monumentos y fiestas. Ya son célebres los “orquidearios” moyobambinos entre los cuales está el WAKANKI en el que se puede apreciar esa delicadeza vegetal en su máximo esplendor. Ubicado a 4 kilómetros al sur de Moyobamba, es posible llegar allí en un mototaxi (5 soles) y desde la carretera caminar hasta las mismas puertas del lugar por un sendero sin desvíos. La entrada cuesta 3 soles. Mi interés era sobre todo conocer a José Altamirano, dueño de este jardín y sobre quien había leído en una edición de la revista peruana Viajeros; él es una especie de “hombre orquesta” de varias iniciativas  y su determinación e ingenio está llevando adelante algunos de los más interesantes proyectos turísticos y de protección de la naturaleza de la zona.

Las áreas aledañas a Wakanki fueron en su tiempo deforestadas y mal usadas por campesinos invasores ávidos de nuevos espacios donde sembrar y cosechar dejando a su paso una desastrosa herencia de tierras arrasadas e infértiles y en el camino condenaban a la desaparición absoluta a muchas plantas entre las cuales estaban las ya muy amenazadas orquídeas. Es en ese momento en el que la familia Altamirano decide crear este refugio para ellas y le pusieron por nombre Wakanki que es una palabra que alude a una princesa en una leyenda inca. Hoy los resultados de ese esfuerzo saltan a la vista: se ha empezado a trabajar en comunidad para reforestar, algunos extranjeros han venido a comprar tierras y a seguir con el espíritu de la iniciativa y si todo sigue así seguro que en el futuro estaremos hablando de uno de las mejores y más fructíferas iniciativas en cuanto al cuidado, recuperación y respeto a nuestra ya bastante maltratada selva. 

Lamentablemente no encontramos a José pues había viajado pero en su reemplazo no podíamos tener mejores guías: dos guapas, amigables y sonrientes niñas que eran todo un dechado de conocimiento de plantas, naturaleza y costumbres; conocimiento del que ya quisiera uno al menos tener un pequeña porción. Ellas eran Milagritos, hija de José, y su prima Loana. Luego de andar por un pequeño puente de madera nuestras guías nos condujeron por un enrevesado camino que se abría paso entre la refrescante semioscuridad de un mundo vegetal. Por fin llegamos hasta el corazón del jardín y aquí y allá aparecieron como tímidas explosiones de color en medio de la fresca sombra las hermosas y extrañas puntas de las heliconias “pico de oro” y colgando de las ramas de los árboles, como pendientes que las adornasen, las orquídeas “Góngora” (Gongora spp).


Heliconia - Orquideario Wakanki - Moyobamba - San Martín
Orquideario Wakanki - Moyobamba - San Martín

Orquideas góngora - Orquideario Wakanki - Moyobamba - San Martín

Milagritos me ve apuntando todo lo que ella dice y al ver mi ignorancia para escribir correctamente los nombres científicos que ella me dicta decide tomar mi cuaderno de apuntes y con su letra redonda y ladeada escribe una lista de todas las plantas que vemos. Se lo agradezco infinitamente, era como que me dictaran en chino sin embargo a la enana se le veía tan segura de sí misma trascribiendo toda la información que le pedía. Aun sabiendo de antemano la respuesta les pregunto a las niñas qué van a estudiar cuando sean mayores: “Forestales” me responden casi al unísono. Qué tranquilidad, pienso, al menos una parte de nuestra selva estará en buenas manos en el futuro. Este amor por las plantas y la naturaleza les viene a las niñas desde la cuna, sus abuelos, padres y tíos están todos unidos en el esfuerzo por cuidar y mimar a muchas de las especies de orquídeas en peligro de extinción y se han puesto como meta descubrir y catalogar nuevas especies. 

En Tarapoto: Un duro caminar hacia las cataratas de Huacamayllo

martes, 16 de agosto de 2011


Nuestras aventuras en el Circuito Nororiental del Perú no se detienen. Así que dejamos la costa norteña del Perú y toda su historia y sus viejas ciudades cubiertas de siglos y polvo del desierto y en un alucinante salto geográfico empezamos nuestras andanzas por la selva norte. Nuestro punto de partida sería un lugar rodeado de grandes cataratas y mucha naturaleza y puerta de entrada a la bella y amenazada amazonía…

Cuando el viajero llega a Tarapoto confirma las ideas preconcebidas que se tienen de una típica metrópoli selvática: el bullicio inacabable de los motores de los mototaxis que pasan raudos por estrechas calles, la fosforescencia que atilda las paredes de algunos bares, la alegría bullanguera de los mercados, el cemento por doquier –aunque no deja de haber por allí salpicado entre el concreto alguno que otro pequeño parque- y una sofocación que sirve de pretexto para tomarse una cerveza fría cada dos calles.
Tarapoto es una especie de  “puerto de avanzada” hacia la selva más profunda pero al mismo tiempo respira a través de esa especie de cordón umbilical que es la carretera que la une hacia la costa. Otrora ciudad favorita por la baronía de la droga para llevar adelante sus negocios, es hoy un lugar ya sin esos problemas aunque tiene que afrontar varios nuevos: la deforestación de sus bosques por la insaciable ambición de los taladores de árboles y por el incontrolado deseo de los agricultores “golondrinos” que buscan nuevas tierras de cultivo barriendo la selva.
Hay buen ambiente en Tarapoto, sobre todo en su cuidada plaza, y si se quiere callejear un poco por ahí los nativos suelen recomendar ir a la fábrica de chocolates LA ORQUIDEA (Jirón Santa Mónica al 200) donde atienden de lunes a viernes de 8 a 12 am. Otro sitio que se considera de interés es el Centro de Rescate de Animales URKU (Jr. Saposoa 181. Teléfono 42 - 527964) que recibe a los amantes de los amigos de 4 patas de 8 am a 12 am y de 3 pm hasta las 4 pm. Entrada 6 soles. Hay un orquideario cuya entrada cuesta 10 soles pero en la oficina de turismo nos dijeron que las mejores orquídeas son las de Moyobamba así que mejor esperaríamos ir allí. Y el non plus ultra de la sazón tarapotina se puede encontrar en la COLLPA RESTAURANT en el parque Cabo Leveau. Provecho.

Plaza de Tarapoto. Foto de la página Ecotravelperu
Pero vamos que hay que salir a ver los encantos selváticos fuera de los linderos de la ciudad,  esos lugares que aún soportan estoicamente la presión de la explotación ilimitada que le hacemos padecer a la naturaleza.  Allí nos fuimos al día siguiente de nuestra llegada. Sobre todo a ver una de las cataratas de San Martín, departamento peruano que debe tener las más bellas cascadas. La más cercana a la ciudad de Tarapoto, y la más promocionada, es la de AHUASHIYACU a donde se puede ir tomando previamente un coche  que normalmente cobra 60 soles. Es mejor ir con más gente para dividir el gasto y que la cosa salga más barata. A nosotros nos pareció muy caro pagar 60 soles, incluso 15, por un tour a un lugar que está a solo 15 kilómetros (en dirección a Yurimaguas) y al que se llega en 30 minutos. Pero si prefieres ir allí los coches se toman en la “Cochera” de la Plaza de Armas y la entrada a la catarata es de 3 soles.  Que sepamos no había combis. De todos modos, por el hecho de estar tan cerca y de tener un acceso relativamente fácil pensamos que estaría repleto de visitantes por lo que creímos que era una mejor opción ir a otra de las cascadas, una que estuviera un poco más lejos…
UN DURO ANDAR HACIA LAS CATARATAS DE HUACAMAYLLO
Muchas veces se recomienda ir ahí con un guía porque es mucha la distancia a caminar y el sendero no está bien definido. Nosotros nos confiamos un poquito en nuestra intuición y no nos falló afortunadamente. Pero si no tienes mucha experiencia caminando es mejor que vayas en grupo o con alguna buena referencia.
Para llegar hasta estas cataratas hay que ir hasta el pueblo de San Antonio de Cumbaza en el valle del Cumbaza. Los coches para ese pueblo se pueden tomar en el Jirón Pedro Torres, al lado del COLISEO DE TARAPOTO (1 sol en mototaxi desde el centro). El precio del pasaje es 3 soles y el tiempo de viaje 40 minutos. Hay que pedirle al chofer bajarse en “el camino hacia la catarata” el cual empieza un poco más arriba de la plaza de San Antonio, exactamente frente al colegio inicial 065 ubicado en una esquina.

Plaza de San Atonio de Cumbaza - San Martín


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