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Trekking en la selva II: Hacia la cima del Morro de Calzada

martes, 30 de agosto de 2011


Teníamos ganas de volver a hacer un buen trekking y sobre todo en alguno de los bonitos y pocos conocidos lugares de los alrededores de Moyobamba por lo que pensamos que el MORRO DE CALZADA era el sitio ideal. Para llegar allí primero hay que tomar desde Moyobamba uno de los coches que van hacia RIOJA, el paradero está en la esquina de las calles Benavides y Callao. Hay que pedir bajar en el “cruce a Calzada”. El pasaje es 4 soles sea a la Rioja o al “cruce”. Aunque también es posible encontrar combis en la calle Callao que cobran 1,50 soles.



Una vez has llegado al cruce hay que ir en una de las moto-taxis que allí suelen estar aparcadas y que, pasando por el poblado de CALZADA, te llevan hasta la entrada al MORRO distante a unos 4 kilómetros. Normalmente cobran 5 soles hasta allí por dos personas. Un tipo nos dijo que nos cobraba 10 hasta “la cueva” que está poco más arriba de la entrada pero no vale la pena llegar hasta allí pagando 5 soles de más porque es un trecho muy corto. Para subir hasta la parte alta de este morro de 550 metros de altitud no se tiene que pagar nada.



Al inicio hay una especie de refugio que tiene un grifo de donde sale agua subterránea. Podría ser un bonito lugar para acampar de no ser porque en las tardes todo eso debe ser un hervidero de mosquitos y otros animales. Quizás esta parte baja del morro sea la mejor por tener una selva más tupida y donde no se notan mucho las alteraciones que la selva de esta zona está sufriendo. Lo que no quiere decir que en la parte alta de este inmenso cerro no haya nada digno de verse, al contrario, la caminata es una de las más bonitas que hemos hecho.


Por el lado derecho del refugio que se ubica en la entrada continúa un camino en ascenso. Al principio uno tiene la sensación de estar metido en el mismo corazón de la selva pues no hay ni casas, ni gente, ni nada alrededor que altere el hechizo. El sendero es uno solo y no hay desviaciones por lo que es casi imposible perderse aunque por momentos se estrecha o desaparece para ser reemplazado por inmensas rocas que hay que escalar pero después el sendero vuelve a aparecer.

Morro de Calzada - Moyobamba - San Martín

Morro de Calzada - Moyobamba - San Martín
Morro de Calzada - Moyobamba - San Martín

Trekking en la selva I: Hacia las cataratas del Gera

sábado, 27 de agosto de 2011

Luego de dejar el excelente “orquideario” Wakanki Center (ver entrada anterior) nos dirigimos de nuevo a la carretera que venía de Moyobamba y caminamos rumbo al sur, exactamente hasta los BAÑOS TERMALES DE SAN MATEO (1,50 soles la entrada, atienden de 6 am a 8 pm) adonde llegamos luego de caminar 5 minutos. Para mí fue toda una sorpresa saber que había aguas termales en plena selva, siempre imaginé que solo se les podía encontrar en los andes o en zonas mineras.
Los baños están ubicados en lo que es un “centro de esparcimiento” con campos de futbol y vóley, bares, tiendas de artesanía y demás. Las seis pozas de agua parecen ser usadas más como piscinas para el divertimento que como pozos de aguas curativas, además son muy pequeñas y sin ningún tipo de protección. Por momentos las personas que se bañaban en ellas parecían incómodas por la gran cantidad de gente con la que tenían que compartir tan reducidos espacios. El día que fuimos era feriado y parecía que medio Moyobamba estuviera allí relajándose y jugando al fútbol. Entramos y salimos con las mismas para seguir camino siempre hacia el sur…
Baños termales de San Mateo - Moyobamba - San Martín

Desde los baños caminamos hasta el “desvío” para tomar una combi que nos llevase a JEPELACIO: nuestra meta del día era llegar a las CATARATAS DEL GERA, aunque no sabíamos lo que nos esperaría. El hecho es que apareció por fin una combi que estaba casi repleta pero no teníamos otra opción pues nos sabíamos cuánto más tendríamos que esperar por la siguiente. Así que yo entré en ella doblado ya que no había asientos disponibles (por lo demás, una manera muy común de viajar en el Perú) y allí nos fuimos. En realidad las combis van hasta SAN MIGUEL pero previamente pasan por Jepelacio adonde llegamos luego de 20 minutos de viaje (el pasaje cuesta 3 soles por persona). Si tomas la combi desde la misma Moyobamba y te vas hasta Jepelacio el pasaje cuesta 4 soles y si vas hasta San Miguel, más al sur, el costo es de 6 soles.
Si el viajero quiere puede bajar en la plaza de Jepelacio para conocerla un poco y luego caminar por la vía que está al lado de la iglesia y que es la que lleva hasta San Miguel. Por ese camino se tiene que andar por unos 20 minutos hasta que la izquierda aparece un letrero que indica HACIA LA HIDROELECTRICA. Si no se quiere hacer este esfuerzo extra, que por lo bonito del paisaje diríamos que vale la pena, entonces no hay que bajarse en Jepelacio y avisar al conductor de la combi que bajarás en el “desvío a la hidroeléctrica”. Allí empieza el amplio sendero que se abre a través de la frondosa y hermosa selva que lo circunda; los paisajes que se puede ver conforme uno se adentra por aquí son ya un premio al esfuerzo del viandante. Es bastante seguro, no nos cruzamos con nadie y por toda compañía tuvimos el gorjear de algunas aves, el rumor que de las ramas de los árboles hacían al ladearse por el empuje del viento selvático y el olor penetrante, y hasta reconfortante, de la tierra mojada por las lluvias de los días pasados. Después de haber caminado 20 minutos por este sendero llegamos  hasta la “garita de control”. En ese momento se desató la lluvia y nos refugiamos dentro de ese puesto; quien estuviera en hora de cuidar el paso se había ido así que nos pusimos a leer su periódico y a llenar el crucigrama. Luego aparecieron un par de policías quienes eran los encargados de custodiar la bendita garita y nos dijeron que quizá no encontraríamos abierto el acceso a las cataratas, pero igual decidimos seguir cuando amainó la lluvia.
Luego de unos minutos pasamos por los puentes, represas y tuberías de la hidroeléctrica del río Gera que produce la energía eléctrica para toda esta región selvática. En la ventana de un pequeño edificio, desde donde seguramente se controlaban algunas de las máquinas de este lugar, vimos a un trabajador quien también nos dijo que no sabía si se podía llegar a las cataratas, mucha de la información que nos dio era algo ambigua.




Visitando Wakanki : El reino de las orquídeas

jueves, 25 de agosto de 2011


Muchas son las opciones que los alrededores de Moyobamba brindan al viajero curioso y ávido de lugares en los cuales poder tener un contacto directo con la esplendorosa naturaleza de la selva peruana. Por eso, en esta entrada relatamos nuestras andanzas por un rosario de lugares ubicados al sur de la ciudad, cada uno tan interesante como el otro y que seguro motivará a más de uno a quedarse en esta capital del departamento de San Martín para ir al encuentro de esos sitios donde no nos lleva nada más que nuestra inquietud y curiosidad.

Como ya dijimos en la entrada anterior esta región es célebre por sus plantaciones de orquídeas, hermosa planta a la que han dedicado monumentos y fiestas. Ya son célebres los “orquidearios” moyobambinos entre los cuales está el WAKANKI en el que se puede apreciar esa delicadeza vegetal en su máximo esplendor. Ubicado a 4 kilómetros al sur de Moyobamba, es posible llegar allí en un mototaxi (5 soles) y desde la carretera caminar hasta las mismas puertas del lugar por un sendero sin desvíos. La entrada cuesta 3 soles. Mi interés era sobre todo conocer a José Altamirano, dueño de este jardín y sobre quien había leído en una edición de la revista peruana Viajeros; él es una especie de “hombre orquesta” de varias iniciativas  y su determinación e ingenio está llevando adelante algunos de los más interesantes proyectos turísticos y de protección de la naturaleza de la zona.

Las áreas aledañas a Wakanki fueron en su tiempo deforestadas y mal usadas por campesinos invasores ávidos de nuevos espacios donde sembrar y cosechar dejando a su paso una desastrosa herencia de tierras arrasadas e infértiles y en el camino condenaban a la desaparición absoluta a muchas plantas entre las cuales estaban las ya muy amenazadas orquídeas. Es en ese momento en el que la familia Altamirano decide crear este refugio para ellas y le pusieron por nombre Wakanki que es una palabra que alude a una princesa en una leyenda inca. Hoy los resultados de ese esfuerzo saltan a la vista: se ha empezado a trabajar en comunidad para reforestar, algunos extranjeros han venido a comprar tierras y a seguir con el espíritu de la iniciativa y si todo sigue así seguro que en el futuro estaremos hablando de uno de las mejores y más fructíferas iniciativas en cuanto al cuidado, recuperación y respeto a nuestra ya bastante maltratada selva. 

Lamentablemente no encontramos a José pues había viajado pero en su reemplazo no podíamos tener mejores guías: dos guapas, amigables y sonrientes niñas que eran todo un dechado de conocimiento de plantas, naturaleza y costumbres; conocimiento del que ya quisiera uno al menos tener un pequeña porción. Ellas eran Milagritos, hija de José, y su prima Loana. Luego de andar por un pequeño puente de madera nuestras guías nos condujeron por un enrevesado camino que se abría paso entre la refrescante semioscuridad de un mundo vegetal. Por fin llegamos hasta el corazón del jardín y aquí y allá aparecieron como tímidas explosiones de color en medio de la fresca sombra las hermosas y extrañas puntas de las heliconias “pico de oro” y colgando de las ramas de los árboles, como pendientes que las adornasen, las orquídeas “Góngora” (Gongora spp).


Heliconia - Orquideario Wakanki - Moyobamba - San Martín
Orquideario Wakanki - Moyobamba - San Martín

Orquideas góngora - Orquideario Wakanki - Moyobamba - San Martín

Milagritos me ve apuntando todo lo que ella dice y al ver mi ignorancia para escribir correctamente los nombres científicos que ella me dicta decide tomar mi cuaderno de apuntes y con su letra redonda y ladeada escribe una lista de todas las plantas que vemos. Se lo agradezco infinitamente, era como que me dictaran en chino sin embargo a la enana se le veía tan segura de sí misma trascribiendo toda la información que le pedía. Aun sabiendo de antemano la respuesta les pregunto a las niñas qué van a estudiar cuando sean mayores: “Forestales” me responden casi al unísono. Qué tranquilidad, pienso, al menos una parte de nuestra selva estará en buenas manos en el futuro. Este amor por las plantas y la naturaleza les viene a las niñas desde la cuna, sus abuelos, padres y tíos están todos unidos en el esfuerzo por cuidar y mimar a muchas de las especies de orquídeas en peligro de extinción y se han puesto como meta descubrir y catalogar nuevas especies. 

Moyobamba: de la selva su tranquilidad

martes, 23 de agosto de 2011


Mucha gente cree que Tarapoto es la capital del departamento de San Martín debido a su vitalidad y por momentos simpático desenfreno. Cosa natural, solemos atribuir a las capitales desorden y movimiento perpetuo y es por eso que cuando uno llega a Moyobamba y de entrada disfruta de esa impagable sensación de tranquilidad y placidez con que los nativos parecen vivir aquí uno piensa que ha llegado a un pueblo grande y no a una capital de departamento. 

Moyobamba fue fundada en 1542 pero lamentablemente los muchos terremotos que ha sufrido se trajeron abajo varios de los edificios históricos con los que contaba y que nos puedan dar idea de su viejo esplendor. Es ahora célebre por sus plantaciones de orquídeas (el 10% de las especies conocidas en todo el Perú se hallan aquí) a la cual tienen en mucha estima, tan es así que hay un monumento en honor a esta bella planta a la entrada de la ciudad y se celebra su florecimiento con un festival cada mes de octubre. 

Plaza de Moyobamba  - Foto de la página rpp.com
La ciudad se ubica en un desnivel que la coloca a más de 90 metros sobre las aguas del río Mayo cosa que permite la existencia de varios rincones llamados “puntas” o “miradores” desde donde se puede tener una agradable vista de los paisajes selváticos que la circundan. Hicimos un recorrido por las mismas para ver qué sorpresa nos deparaban…

Malecón San Juan - Moyobamba - San Martín.



Empezamos conociendo la punta TAHUISHCO localizada a 10 cuadras de la plaza, previo paseo por el Malecón San Juan que es una zona de bares y discos. En esta punta los fines de semana hay un buen ambiente y algún pequeño concierto que  anima a tomarse unas cervezas y tener un buen pretexto para reunirse con los amigos y reír por reír.  Desde aquí se tienen las mejores vistas de la selva y si el viajero lo desea puede bajar hacia el puerto, también llamado Tahuishco. Por lo que averiguamos en el embarcadero se puede encontrar algún bote y darse un paseo por el río Mayo por 30 minutos y que está a 40 o 50 soles en fines de semana. También hay botes para cruzar a la otra orilla y adentrarse un poco en la espesura de la selva.

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