Mostrando entradas con la etiqueta JAUJA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta JAUJA. Mostrar todas las entradas

Un viaje a Tarma

miércoles, 6 de abril de 2011

TARMA es un pueblo famoso por sus dulces y alfombras de flores y que ha dejado de ser un bucólico villorrio para convertirse hoy en una pequeña ciudad pujante, por momentos desordenada; un eslabón en la cadena de pueblos que se han subido al veloz vagón de la modernidad quizá sin desearlo. Es un excelente lugar para conocer en poco tiempo las tres regiones principales de un país tan vasto como el Perú y entender mejor su geografía: la árida costa al salir de Lima, las dramáticamente hermosas sierras o andes y los primeros verdores de ese espacio ilimitado que es la Amazonía. 

Llegado en plena celebración de fiestas patrias y a las seis de la mañana desde Lima a primera vista Tarma no me enamoró: como si fueran deshechos que la noche expulsara, ebrios parroquianos regresaban a sus casas vociferando mil cosas y dejando como herencia una plaza convertida en muladar.  Una vez encontrado un hotel como para alguien como yo: con sueños grandes, pero presupuestos cortos, deje dejé las cosas y me fui a caminar…



LA CASA DE LA VIRUELA

Desde la plaza de Tarma se toman los “colectivos” hacia el Santuario del SEÑOR DE MURUHUAY, en la cima del cerro Shalcacoto, previo paso por Acobamba. Pasamos por la hacienda "La Florida", que Julio Ramón Ribeyro inmortalizara en ese cuento genial llamado "Silvio en el Rosedal". Ya en el Santuario, centro de peregrinación cada mes de mayo, vimos sobre una piedra ése Cristo de facciones toscas que una mano desesperanzada dibujó; hoy es una de las imágenes más adoradas del Perú. Casi todas las combis, ómnibus es y coches de Lima ponen en su parte de atrás el típico: GUIAME SEÑOR DE MURUHUAY. El hecho de saberla el icono más reverenciado por los conductores o chóferes me hace pensar en su poder: hay que encomendarse a una imagen realmente poderosa para sobrevivir en el tráfico limeño.




 
"¿Por qué Casa de la Viruela, señora?", le pregunté a una mujer que vendía rosarios a la entrada del santuario, me dijo que la expresión venía del quechua Muro (viruela) y Huay o Huasi (casa) debido a que hace un tiempo esta región fue asolada por una gran epidemia de viruela. La gente afectada por este mal fue derivada a la zona que hoy se conoce como Muruhuay. El santuario es hoy una iglesia de arquitectura moderna, rodeada de un pequeño poblado. Más tarde bajamos por la carretera hacia la plaza de Acobamba, no es una caminata muy larga, mirando abajo el valle como una paleta en la que la naturaleza combinaba sus mejores colores.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...