La poesía del viaje: Jack Kerouac

sábado, 6 de diciembre de 2014

Aunque Gene era blanco, había en él algo de la sabiduría y el cansancio de los negros viejos, y también algo que lo asemejaba mucho a Hunkey, el drogadicto de Nueva York, pero a un Hunkey de carretera, un Hunkey viajero y épico que atravesara y volviera a atravesar el país año tras año, el sur en invierno y el norte en el verano, y sólo porque no hay ningún lugar donde pueda estar sin aburrirse, y no hay ninguna parte sino todas partes, rodar y rodar bajo las estrellas –sobre todo las del Oeste.

Detrás de mí, nada; delante, todo, como acontece siempre en la carretera.

…pues me gustan demasiadas cosas y me sumo en la confusión y me atasco cuando corro de una cosa a otra y al final acabo hundido. Ésa es la noche; y eso es lo que la noche te hace. No tengo nada que ofrecer a nadie más que mi propia confusión.  

La pureza de moverse y de llegar a algún sitio, no importaba adónde, tan rápido como fuera posible y con el máximo entusiasmo y la máxima comprensión de cuantas cosas nos topáramos.



Port Allen –pobre Allen-, donde el río es todo lluvia y rosas en una oscuridad de minuciosa bruma, y donde tomamos un camino circular bañado por una luz neblinosa en el que de pronto vimos una gran masa negra bajo un puente, y cruzamos de nuevo la eternidad. ¿Qué es el río Mississippi? Un grumo empapado en la noche de lluvia, un suave chapoteo desde las caídas orillas del Missouri, algo que se diluye, el fluir de la marea sobre el cauce eterno, una contribución a las espumas parduzcas, un viaje más allá de los innumerables valles y árboles y atracaderos, río abajo, río abajo […] siempre delante hasta dejarlo todo atrás.

Mientras el taxista avanzaba por el infinitamente oscuro Alameda Boulevard que yo tantas y tantas noches perdidas había recorrido en los meses anteriores del verano, cantando y doliéndome y absorbiendo las estrellas y destilando la esencia de mi corazón gota a gota sobre el asfalto de la noche ardiente, Neal apareció detrás de nosotros en el Plymouth robado…

De noche, en esta parte del Oeste, las estrellas –tal como las he visto en Wyoming- son grandes como candelas romanas y solitarias como el príncipe que ha perdido su morada ancestral y viaja por los espacios siderales tratando de encontrarla, y sabe que jamás tendrá éxito en su empeño.


En la carretera, Jack Kerouac 
Traducción de Jesús Zulaika.
Editorial Anagrama, 2009.


Caminar en otoño por el Jardín Inglés de Munich

domingo, 16 de noviembre de 2014

Voy a pecar de poco original. Hasta ahora he escrito, y recomendado, sobre sitios de Munich que son poco concurridos (o al menos eso creo yo) o se suelen dejar al margen cuando se visita esta bella ciudad. Pero ahora toca volver a lo más visitado, a un gran y maravilloso rincón muniqués adonde es inevitable no ir porque está allí, en el corazón de Munich, a unos pasos de los sitios adonde todo dios va: EL JARDIN INGLÉS.

Ya he visitado este sitio y he escrito sobre él (puedes ver aquí esa entrada) cuando me fui a caminar durante un invierno de hace años por el simpático barrio de LEHEL hasta el parque. Pero esta vez quería buscar una zona menos conocida de este gran espacio verde, y creo que lo encontré. Es inevitable no hacerlo, claro, con el tamaño gigante que tiene el parque  siempre hay áreas adonde los turistas no llegan.


Una de las mejores formas de acercarse al JARDÍN INGLÉS es desde mi barrio favorito en Munich: SCHWABING, se puede callejear por allí mirando casas art decó y art noveau que son una verdadera maravilla hasta entrar en los primeros bosquecillos del gran jardín.

Pero otra, y es sobre la que voy escribir aquí, es desde la larga calle RONSENHEIMER que desemboca justo en el río ISAR. Esta es una ruta que debo hacer sí o sí ya que mi hermano vive en esa calle así que mis caminatas hacia el centro de la ciudad van por aquí. Pero ahora propongo un desvío, en vez de cruzar el puente de LUDGWIG mejor hay que torcer a mano derecha y casi inmediatamente el caminante se encontrará con los primeros árboles de lo que se denomina el SÜDTEIL del Jardín Inglés, es decir, algo así como la parte sur, zona adonde no viene casi nunca turista alguno… al menos en otoño e invierno.


Y nada más empezar el paseo, metido en un claro del bosque aparece pequeñito pero encantador con su cúpula bulbiforme el NIKOLAIKIRCHE o Iglesia de San Nicolás. Algunas veces me he metido aquí a sentarme a descansar, espantar el frío o simplemente pensar en la acogedora media luz que domina todo su interior.




Luego todo es un maravilloso pasear junto al ISAR, en medio de un ambiente que parece casi dorado por el intenso amarillo de las hojas de los árboles todavía no desnudos al inicio del otoño. Te preguntas, ¿dónde está la gente?, ¿qué hacen los alemanes que no están caminando por aquí?, ¿pasan todo el otoño y el invierno enclaustrados en sus casas? No les culpo, el frío es intenso y no dan ganas ni de asomar la nariz por la ventana, pero, hombre, no todos pueden estar a la misma hora adentro, ¿o es que son organizados hasta para eso?




El Museo Nacional Bávaro de Munich: otra cámara de las maravillas

miércoles, 29 de octubre de 2014

Seguimos en Munich. O mejor dicho escribiendo sobre Munich. Porque escribir sobre los lugares a los que uno ha viajado es recordarlos, y, en cierta forma, eso significa volver a ellos. Así que gracias por acompañarme en este intento melancólico que practico para poder recuperar la sensación de estar de nuevo caminando por esas calles solitarias, bellas y silenciosas de la capital bávara.

En las últimas entradas he tratado de contarles sobre lugares (la GLIPTOTECA, EL TEATRO CUVILLIÉS, LOS CEMENTERIOS), a los que los visitantes no suelen ir más por falta de tiempo (lo imagino) que por dejadez. Me parece que el MUSEO NACIONAL DE BAVIERA es uno de esos sitios. Claro, habiendo colecciones como los de las Pinacotecas pocos reparan en este museo pero me parece que es una buena alternativa por si no te gusta ver solo cuadros sino más bien piezas ornamentales, rarezas, armas, instrumentos musicales, colecciones regias, objetos tradicionales bávaros, en fin, todo un combinado de cosas que debe darnos una idea de lo que era antes una especie de “cámara de maravillas”. 



El edificio es una enormidad de 13 mil metros cuadrados repartidos en tres pisos. Por lo que visto desde afuera su fachada se ve imponente. Cuando entramos nos sorprendió que apenas hubiese 4 personas esperando en la cola para comprar la entrada y al caminar por los salones apenas nos cruzamos con los guardianes, así que el museo fue prácticamente para nosotros. ¿No les dije que era un sitio apenas visitado? Bueno, al menos en otoño que es la época en la que fuimos.

La visita se empieza por el subsuelo y allí ya se pueden encontrar varias sorpresas. Primero se ven unos maravillosos mobiliarios de fines del XIX y varias vasijas de cerámica vidriada hechas para ser usados por el pueblo bávaro. Pero lo impactante viene después porque uno camina por varias galerías en donde se exponen unos nacimientos (belenes) napolitanos del XVIII que son verdaderas maravillas, preciosas obras de arte que muestran en sus reducidos detalles todo un dominio y maestría pocas veces vista en objetos como estos. 









Son puestas en escenas llenas de fantasía, poco reales, pero no por ello menos bellas. Parecen pequeños teatros y uno esperaría que los actores inmóviles se pongan a hablar de lo reales que parecen. Pero no sólo tienen ese valor las personas representadas, también los animales, los objetos, los edificios, todo. No sé si esa tradición todavía existe en el sur de Italia, sería una lástima que se haya perdido, si es así, al menos nos queda el consuelo de la maestría que una vez existió en los que hicieron posible ese arte y nos dejaron esas piezas maravillosas. 





Caminando por los cementerios de Munich

viernes, 17 de octubre de 2014

Cuando le dije a Werner (Bibi para los amigos), un alemán con cuerpo de oso y corazón de niño que es queridísimo por mi familia, que quería conocer los cementerios de MUNICH me miró extrañado y le dijo a mi hermano si es que no estaba yo loco como “X”. ¿Quién es X? Bueno, en realidad nombró a alguien, un viejo amigo que él alguna vez tuvo, y que estaba un poquito majareta, por decirlo de algún modo. Nos contó que “X” era un hombrecito solitario, ahora en sus casi 70 años, tranquilo y amable, que fue enviado a la cárcel cuando joven por seducir a un chico. Salido de la cárcel tuvo una vida de comportamiento intachable pero con una excentricidad: iba a los cementerios de Munich, y se unía a los familiares que enterraban a sus seres queridos, los consolaba como si los conociera de años, apoyaba en todo lo que se necesitara para la celebración y luego, si había alguna especie de reunión para recordar al difunto, se iba con ellos y disfrutaba de la recepción.

     En fin. Me llamó la atención esta historia. Y lo cuento porque me da a pie justamente a relatar mis andanzas por algunos de los cementerios de Munich y poner algunas fotos para aquellos que como yo admiran el patrimonio funerario y se dan el tiempo de ir a los camposantos cada vez que visitan una ciudad. Así que aquí traigo datos de 3 de los 5 cementerios que he visitado en la capital bávara, espero poder conocer más en mis futuras visitas y, claro, contarles la experiencia. Mientras tanto aquí van los conocidos por ahora.

ALTER SÜDFRIEDHOF FRIEDHOF

     Este es el cementerio más antiguo de la ciudad. De allí que su nombre se traduzca como “Antiguo Cementerio del Sur”. Fue construido extramuros, al sur, para alejar a los muertos por la peste en 1563. Desde entonces, y hasta inicios del siglo 20, fue el cementerio oficial de la ciudad.







     Llegar es muy fácil. Desde muy cerca de la famosa SENDLINGER TOR (Puerta de Sendlinger), una de las tantas entradas medievales que tuvo Munich, se inicia la calle THALKIRCHNER, y es justamente en el triángulo que forma esta calle con PESTALOZZISTRASSE donde se ubica este bello cementerio en donde si bien ya no se entierra a nadie es hoy uno de los lugares de paseo favoritos para muchos muniqueses.

     Sí, puede sonar raro, ¡cómo es posible que se utilice un cementerio para pasear o cortar camino mientras se mueve uno por la ciudad! Pues para los alemanes esto parece muy normal. Hasta tienen las ventanas de sus pisos con vista al cementerio; yo pude ver, desde uno de los caminitos de este camposanto, a varios de ellos haciendo sus vidas, tan tranquilos en sus confortables departamentos. Para alguien como yo que viene de un lugar donde el cementerio es casi un lugar cerrado, donde no se entra más que para lo que se tiene que entrar, esto fue algo que encontré interesante.






Magia rococó: en el teatro Cuvilliés de Munich

martes, 7 de octubre de 2014



Los palacios más increíbles de BAVIERA se encuentran en las afueras de MUNICH: ya sabes, LINDERHOF o NEUSCHWANSTEIN (conocí ambos sitios y lo que escribí sobre ellos puedes leerlo aquí y aquí). Pero si no puedes salir de la ciudad no te preocupes, también allí hay palacetes alucinantes que te encantarán así no seas muy afecto a este tipo de edificios. Te lo aseguro. Por ejemplo, por qué no visitar el NYMPHENBURG o el RESIDENZ, ambos una verdadera maravilla.


Hace no mucho pude entrar al RESIDENZ con mis hermanos y la verdad quedé maravillado con el lugar. Aunque no pude visitar por falta de tiempo los otros dos espacios que la dan relumbrón al sitio: el TEATRO CUVILLIÉS y el SCHATZKAMMER. Así que esta última vez no me quedé con las ganas y me saqué el clavo, aunque por ahora sólo pude conocer el primero. No hay apuro, sé que estaré volviendo siempre a MUNICH y tendré tiempo para conocer más. 

TEATRO CUVILLIÉS. MUNICH - ALEMANIA.

El CUVILLIÉS es considerado el teatro rococó conservado más hermoso de toda Europa, lo que es decir, mucho, muchísimo. Su nombre le debe a su diseñador el francés Francois Cuvilliés. Tan bonito sitio también recibió su castigo durante los bombardeos de la SEGUNDA GUERRA MUNDIAL (al igual que la GLIPTOTECA sobre el que he escrito en la entrada anterior) pero felizmente se pudo rescatar varios de sus restos originales (tallas doradas y rojos, palcos, galerías y hasta el escenario)  y se lo reconstruyó. Así que todavía tenemos casi completo para nosotros el sitio en el que se estrenó en 1781 el IDOMENEO de MOZART. Suerte la nuestra. ¡Ah! Bonaparte también estuvo por aquí mirando un poco de opera. 

TEATRO CUVILLIÉS. MUNICH - ALEMANIA.
TEATRO CUVILLIÉS. MUNICH - ALEMANIA.

TEATRO CUVILLIÉS. MUNICH - ALEMANIA.

Ahora bien, debo ser sincero. Es una pasada ver todo aquel pequeño mundo rococó lleno de excesos ornamentales, donde atlantes y cariátides soportan con gestos de angustia el peso de todo ese decorado, pero lo que yo no esperaba era que sólo se permite al visitante dar unos cuantos pasos por los pasillos y nada más. Ni sentarte, ni subir a ninguna de las galerías, ni carteles que te explicasen nada. En ese sentido un poco decepcionante.

TEATRO CUVILLIÉS. MUNICH - ALEMANIA.

TEATRO CUVILLIÉS. MUNICH - ALEMANIA.

TEATRO CUVILLIÉS. MUNICH - ALEMANIA.

En la mejor colección de escultura clásica del mundo: la Gliptoteca de Munich

miércoles, 1 de octubre de 2014



Todos tenemos nuestros rincones favoritos en la ciudad en la que vivimos o a la que siempre nos encanta regresar. Los rincones por donde siempre me gusta andar cada vez que visito MUNICH es el maravilloso barrio de SCHAWBING (aquí algo que escribí sobre él), el Jardín o Parque Inglés (ENGLISCHER GARTEN), las orillas del ISAR –lo mismo da que sea invierno o verano- y el apacible “barrio de los museos” o al menos así le llama, muy acertadamente, mi profesor de la asignatura de Museología. Allí se encuentran fascinantes colecciones como la Nueva y la Vieja Pinacoteca, la de arte moderno, y varios más, ¡es increíble que haya tantos en un lugar que no es tan grade!). 

GLIPTOTECA. MUNICH-ALEMANIA.
GLIPTOTECA. MUNICH-ALEMANIA.
Pero no todo acaba aquí, el viajero puede seguir sintiendo que está metido en una especie de “burbuja museística” si camina unas poquísimas calles más y se mete en la zona de KÖNINGLATZ (también he escrito algo sobre este rincón muniqués) donde se sentirá rodeado de toda la fuerza neoclásica al ver esas construcciones hechas en una época de esplendor en las que Munich quería ser la Atenas del Isar. Y para simbolizar ese deseo se construyeron edificios como la GLIPTOTECA, los PROPILEOS y la COLECCIÓN ESTATAL DE ANTIGUEDADES. Justamente la última vez que estuve en Munich me di tiempo para visitar la GLYPTOTECA. 

GLIPTOTECA. MUNICH-ALEMANIA.
GLIPTOTECA. MUNICH-ALEMANIA.

Es un edificio que posee un pórtico de templo de orden jónico. La fachada apenas tiene alguna decoración: en sus hornacinas solo hay esculturas (¡y qué esculturas!). Le debemos este monumento a la pasión que LUIS I DE BAVIERA sentía por la historia y la arqueología. De su bolsillo puso el dinero para hacer varias excavaciones… y claro, como buen sponsor aprovechaba para quedarse con lo mejorcito de lo que se encontraba y así se formó una espléndida colección de escultura clásica. 

GLIPTOTECA. MUNICH-ALEMANIA.
GLIPTOTECA. MUNICH-ALEMANIA.

GLIPTOTECA. MUNICH-ALEMANIA.

GLIPTOTECA. MUNICH-ALEMANIA.

La poesía del viaje : Robert Louis Stevenson

lunes, 15 de septiembre de 2014



[…] Como se ve, en el transcurso de un día de excursión hay una gran variedad de estados de ánimo. Entre la alegría del comienzo y la flema feliz de la llegada, hay un cambio ciertamente grande. A medida que avanza el día, el viajero va pasando de un extremo hacia el otro. Cada vez está más unido con el paisaje material, y la ebriedad del aire libre hace grandes progresos en él, hasta que se para junto al camino y ve todo lo que le rodea como en un sueño placentero.



[…] Uno llega a un mojón en una colina, o a un lugar donde anchos caminos se encuentran bajo los árboles; se quita la mochila y se sienta a fumar una pipa a la sombra. Se queda ensimismado y los pájaros se acercan a mirarle; el humo se disipa en la tarde bajo la cúpula azul del cielo; el sol se posa cálidamente sobre sus pies y el aire fresco visita su cuello y agita su camisa abierta. Si no es feliz es que debe tener mala conciencia. Uno puede perder todo el tiempo que quiera junto al camino. Es casi como si hubiese llegado el milenio, cuando tiraremos los relojes por la azotea y no nos acordaremos más de la hora y de las estaciones. No respetar horarios durante toda una vida es –iba a decir- vivir para siempre.

 

[…] Y parece como si una caminata enérgica le purgara a uno, más que cualquiera otra cosa, de toda estrechez y todo orgullo y dejara que la curiosidad se manifestara libremente, como en un niño o un hombre de ciencia. […]



[…] Porque estamos tan ocupados y tenemos tantos proyectos remotos que realizar, y castillos en el fuego que convertir en sólidas mansiones habitables sobre un suelo de grava, que no podemos encontrar tiempo para realizar viajes de placer al País del Pensamiento y entre las Colinas de la Vanidad. […]



[…] Tenemos tanta prisa por hacer, por escribir, por acumular posesiones, por hacer audible nuestra voz un instante en el silencio burlón de la eternidad, que olvidamos aquello de lo que estas cosas no son sino partes, a saber: vivir. […]



[…] Y ahora uno debe preguntarse, cuando todo está hecho, si no habría estado mejor sentado al amor de la lumbre en su casa y siendo feliz pensando. Estar sentado en calma y contemplar –recordar sin deseo los rostros de las mujeres, sentirse complacido sin envidia de las hazañas de los hombres, serlo todo y estar en todas partes con armonía, pero contento de seguir estando donde no está y de seguir siendo lo que uno es-, ¿no es esto conocer la cordura y la virtud, y morar en la felicidad? […]



Excursiones a pie, Robert L. Stevenson

José J. De Olañeta, Editor. 2010.

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