Pues bien, desde
el atrio solo hay que cruzar, a través del puente “Au double”, hacia la orilla izquierda del Sena, exactamente al Quai de Montebello, donde empieza
oficialmente nuestra ruta ya que allí se encuentran los puestos de los bouquinistes, los libreros del Sena que
venden libros de segunda mano a buen precio y originales souvenirs que hacen
las delicias de los turistas. Mario les tiene mucho cariño a estos personajes,
se los tuvo desde la primera vez que llegó a París tal y como lo cuenta en EL PEZ EN EL AGUA: “otra de las
maravillas parisinas fueron para mí los bouquinistes del Sena… donde hice una
buena provisión de libros que luego no sabía cómo meter en la maleta.”
Ya que empecé
esta ruta siguiendo los pasos de Vargas Llosa en su amada París me dije que
quizás fuera una buena idea coronar la experiencia comprando un libro del mismo
Mario a uno de
los bouquinistes. Cuando me acerqué a un par de ellos a preguntar si
tenían una de las obras de mi paisano me dijeron que se les había acabado;
ambos libreros, un hombre y luego una joven mujer, fueron muy amables al
atenderme. Continué mirando por encima todo el material dispuesto en los
pequeños quioscos hasta que de pronto vi que uno de los bouquinistes se disponía a cerrar el suyo
y, sorprendentemente, el último libro que estaba por guardar y que tenía en la
mano era uno del mismo Mario: ¡EL
SUEÑO DEL CELTA!. Esto debe ser una señal, pensé. Me acerqué raudo y
haciendo un uso descarado de mi descuidado francés aprendido hace mucho tiempo
me puse a conversar con Michael, el bouquiniste. Era un hombre encantador,
amigable y paciente. Hablamos de Mario
de quien él sabía mucho y a quien había visto varias veces en
entrevistas en la televisión; “C'est très cultivé”, repetía el librero… o eso
es lo que este desorejado escriba creyó oír. Lamentablemente no tenía el “Sueño
del celta” en francés, que es el idioma en el que yo quería leerlo para mejorar
mi rudimentario conocimiento de la lengua de Rimbaud, pero el libro que me
ofrecía era uno en español que se encontraba en extraordinario estado y que tenía una elegante presentación. Lo compré por 6 euros y le pedí a Michael que me lo
dedicara y lo hizo con mucho gusto. Qué grata experiencia.
2 comentarios:
Como si fuera casualidad estoy en este momento en la hoteleria en paris viendo tu blog. Es sumamente interesante y sin haberme ido ya estoy planificando cuando volver. Un saludo
Muchas gracias, disfruta tu viaje. Saludos
Publicar un comentario