Greenwich, donde el mundo se divide

sábado, 21 de julio de 2012


Recuerdo que en alguna clase de geografía en el colegio tuvimos que hacer unos cálculos para saber la hora en determinado rincón del mundo tomando en cuenta el Meridiano de Greenwich. Estoy seguro que le pregunté al profesor qué era Greenwich y me parece que el respondió “es una zona imaginaria”. De esto último no puedo dar absoluta fe. Quizás escuché mal y dijo: “es un línea imaginaria”.

Yo creía completamente olvidado este suceso sin importancia pero parece que estaba bien guarecido en algún oscuro rincón de mi mente. Rincón cuyas sombras se removieron cuando caminaba por el extenso parque de Greenwich (los ingleses pronuncian “grinich”). Argucias misteriosas de las que se vale nuestro cerebro para traernos retazos del pasado cuando es estimulado por algo. El sabor de la magdalena de Proust, por ejemplo.



Fue toda una sorpresa. Por un momento me gustó pensar que en verdad caminaba en una zona, en una dimensión, que no existía. Pero no. Greenwich de imaginario tiene poco. Es un pueblo de verdad. Y encantador. Famoso desde mucho antes de que se creara allí el meridiano, pues había sido, entre otras cosas, Coto de caza favorito de los reyes y embarcadero. Hoy es un villorrio en el suburbio sur de la capital británica que contrasta tremendamente con la locura diaria de la City. Hay tanta riqueza cultural en este rincón de Londres que muchos olvidan que fue declarada, en 1997, como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Hacia allí fuimos desde Richmond, donde vivíamos. Esto significa que cruzamos la ciudad de punta a punta. Es decir, nos movimos por las entrañas de Londres. Por allí abajo, ese otro mundo de túneles, trenes y luz artificial. Llegamos hasta la parada de WESTMINSTER, en el mismo centro de la ciudad. Luego tomamos la línea gris del metro, la JUBILEE LINE, y nos apeamos en la estación del modernísimo CANARY WHARF, alucinante zona que ha sido modernizada para convertirse en el mayor centro de negocios de Londres, y seguro que del mundo. Continuamos en el Docklands Light Railway (DLR), un angosto tren en el que se puede viajar con la misma tarjeta del metro. Hasta que por fin, ufff, llegamos a la estación de GREENWICH.

Vista de CANART WHARF. Londres - Inglaterra.
Estación de metro de  CANART WHARF. Londres - Inglaterra.

Lo primero que visitamos fue el mercadillo cubierto. La tradición dicen que tiene más de 5 siglos de historia que, a decir verdad, ni se notan: tiene la pinta de haber sido un mercado inaugurado ayer mismo; lo que no quiere decir que le falte encanto. Ojo, el mercado solo abre de Miércoles a Domingo. Nosotros fuimos un miércoles, día dedicado a la comida y los artículos para el hogar. Fue interesante encontrar un puesto de comida mexicana; el único de sabor latino en un sitio donde se imponen olores y sabores asiáticos.  

Mercado de Greenwich. Londres - Inglaterra.
Mercado de Greenwich. Londres - Inglaterra
Por fin entramos en el más antiguo de los Parques Reales de Londres. Inmenso por donde se le mire. Se pueden visitar allí varios monumentos relevantes: el Museo Marítimo Nacional de Londres, el Observatorio Real y el Queens House. Era un bonito día soleado por lo que había gente por montones: todos tirados en el césped, disfrutando del picnic o bebiéndose unas buenas cervezas frías mientras los niños corrían como locos detrás de sus hechizantes balones.

Parque Greenwich. Londres - Inglaterra. Foto de http://www.euroviajar.com/
Para ponernos olímpicos, una vez más, debo decir que por lo que tengo entendido en este parque se llevarán a cabo las competiciones ecuestres durante las OLIMPIADAS 2012; además de parte de la competencia de pentatlón. De nada.

En medio del parque hay una pequeña colina que es donde se encuentra el lugar que le ha dado fama al pueblo: el Observatorio Real de Greenwich. Hacía allí subimos por una cuesta algo empinada.

Observatorio Real de Greenwich. Londres - Inglaterra.
Interesante sitio este observatorio. Fue allí donde se colocó un gran telescopio con el que los genios de entonces empezaron a leer el críptico abecedario de las estrellas. Pero no solo se miró al cielo desde allí sino también que se logró hacer lo impensable: tener cierto control sobre esa fuerza corrosiva llamada tiempo. Pues sí, este fue el sitio donde se aprendió a calcular la hora inventando una línea imaginaria que partiría como una cicatriz invisible al mismo mundo y al que se denominó MERIDIANO. Con esa línea, hecha de pura imaginación, se pueden localizar estrellas, dibujar mapas, saber qué hora exactamente es en Katmandú o en Ayacucho. En fin, proezas del ingenio humano. Otras cosas que se pueden ver en este observatorio son una colección astronómica y otra de relojes hechos por John Harrison para calcular la longitud del mar.

Observatorio Real de Greenwich. Londres - Inglaterra.
Observatorio Real de Greenwich. Londres - Inglaterra.
Observatorio Real de Greenwich. Londres - Inglaterra.
La colina también es un buen lugar para observar las excelencias del paisaje londinense: el viejo Támesis ondulando como una serpiente infinita, la ancha lengua de tierra  que penetra en el río y a la que se llama Isla de los Perros y los altos y modernísimos edificios de la City. En realidad, siempre ha sido un excelente mirador. Hay cuadros de Turner que así lo acreditan. 

 Parque Greenwich. Londres - Inglaterra
Un cuadro de Turner. Parque Greenwich. Londres - Inglaterra
Luego de visitado el Observatorio nos fuimos al patio interior pues por allí “pasa" el meridiano y así poder cumplir con la monería aquella de poner un pie en el hemisferio Oeste y el otro en el del Este. Claro, no somos los únicos que queremos cumplir con el ritual por lo que hay que esperar en línea (nada imaginaria) hasta que llegue tu turno.

El MERIDIANO DE GREENWICH. Observatorio Real de Greenwich. Londres - Inglaterra.
En el MERIDIANO DE GREENWICH. Observatorio Real de Greenwich. Londres - Inglaterra.
Observatorio Real de Greenwich. Londres - Inglaterra.
Después visitamos el National Maritime Museum, el museo náutico más grande del mundo. Es un muestrario de la grandeza con el que alguna vez se enseñoreó Gran Bretaña en los mares del planeta. Se pueden ver maquetas de barcos, pinturas y una estupenda colección dedicada al Almirante Nelson (el héroe de Trafalgar). Cosa curiosa, se expone allí el uniforme que el prohombre vestía cuando murió y hasta se puede ver el agujero que hizo la bala que le mató. También una interesante maqueta en la que se representa de manera bastante gráfica el TRATADO DE TORDESILLAS en la que, con otra línea imaginaria, España y Portugal se dividieron el nuevo mundo para esquilmarla más organizadamente. La parte de Sudamérica está, en la maqueta, repleta de monedas que, obviamente, representan la riqueza del oro.

National Maritime Museum. Londres - Inglaterra.
National Maritime Museum. Londres - Inglaterra.
Las fotos no están permitidas. Esto es algo que yo no sabía de no haber sido porque una de las personas que cuida los ambientes del museo me pidió que dejase de usar la cámara. Pongo las únicas fotos que pude tomar antes de que me diera por enterado de la prohibición.

National Maritime Museum. Londres - Inglaterra.
National Maritime Museum. Londres - Inglaterra.
Antes de iniciar el regreso a casa nos fuimos al muelle de Greenwich a modo de conocer un poquito más el pueblo y ver el Támesis desde esa zona. 

Vista del Támesis desde Greenwich. Londres - Inglaterra.
Greenwich. Londres - Inglaterra.
Espero que lo aquí escrito y sobre todo las imágenes les motive a conocer este fantástico parque. Un gran abrazo.

Pablo

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