Navidad en Londres: de luces y nieve

sábado, 10 de diciembre de 2011


Los días previos al 24 o 25 de diciembre Londres se convierte en un mundo ilimitado de luces, bullicio y comercio que puede fascinar al más cosmopolita y urbanita o aterrar a quien busque paz y tranquilidad.  Si eres de los primeros estarás en tu salsa caminando con tus bolsas en el brazo repletas de regalos y souvenirs y abriéndote camino en el pandemónium en el que se transforma Oxford Street, donde se ofrece todo lo que se pueda vender y se compra todo lo haya.  Si eres de los últimos, créeme, es mejor irte a otro sitio.

Londres en Navidad
La explosión de luces se inicia desde mucho antes de diciembre pero oficialmente empieza cada 3 de diciembre cuando en TRAFALGAR SQUARE se encienden, en una ceremonia especial, las luces de un enorme árbol de navidad que fue donado por los noruegos. A continuación, se iluminan todas las calles: Regents, Oxford, Bond y el mercado de Covent Garden. En estas arterias es impresionante ver los WINDOW DISPLAYS o escaparates que son una verdadera maravilla y lo dice alguien que detesta meterse a los centros comerciales o tiendas de ropa. Parece que cada comercio contrata a los mejores y más ingeniosos artistas para exponer sus ropas en espacios sorprendentes en los que se ven representados cuentos de hadas, musicales de Broadway, íconos de la cultura popular y muchos otros temas; todo ello como si hubiera una competición secreta entre tiendas por mostrar el mejor escaparate.

Escaparates de Londres en navidad.
Escaparates de Londres en navidad.
Escaparates de Londres en navidad.
Escaparates de Londres en navidad.
Escaparates de Londres en navidad.
Todas estas poderosas luces se unen a las de las pistas de patinaje, juegos mecánicos y ferias de artesanías y comidas que aparecen por doquier en los parques y vuelven a la ciudad una infinita burbuja de neón que seguramente se puede ver a una gran distancia desde el espacio. El Támesis pierde su importancia y se contenta con reflejar esas lumbres artificiales, volviéndose una especie de animal lánguido a cuyas orillas se yerguen arboles desnudos bajo los cuales la gente camina abrigada hasta los dientes pues hace frío (y mucho) en estos tiempos. Recuerdo haber vestido pantalones largos debajo de los vaqueros o jeans y haberme puesto bufandas y gorras de lana todos los días; y la nieve es un problema mayor aparte.

Juegos mecánicos navideños en Londres.
Juegos mecánicos navideños en Londres.
Juegos mecánicos navideños en Londres, detrás el LONDON EYE.



Juegos mecánicos navideños en Londres.


Juegos mecánicos navideños en Londres.
Covent Garden en  navidad. Londres - Inglaterra.
Covent Garden en  navidad. Londres - Inglaterra.
La primera vez que vi caer nieve quise salir corriendo y sentir los copos reventando sobre mí. Podrán imaginar que para alguien como yo que viene de una tierra árida donde el único fenómeno atmosférico importante es la llovizna (otro lío son los temblores y terremotos, claro) ver la nieve era como estar dentro de una postal navideña que los parientes solían enviar desde un mundo que parecía imposible conocer: Europa.

El 2009 fue un año alarmante en cuanto a la nieve pues cayó mucho más que en los últimos 25 años, se cerraron aeropuertos y algunas avenidas londinenses estuvieron bloqueadas por horas. Mi amigo y “landlord” Andrew me dijo que no había visto jamás en su vida caer tanta nieve. En la tienda de deportes en la que entonces trabaja tuvimos unas ventas extraordinarias en cuanto a botas para las nevadas, tanto que se nos quedaron los almacenes vacíos y la tienda central no nos envió más porque nadie esperaba un temporal como el que entonces se vivió. Muchos londinenses entraron en pánico y en la calle no se hablaba de otra cosa que del tiempo y de la nieve. Hubo controversias por la escasez de sal que se usaba para echar en las aceras y autopistas y derretir las capas de la nevada y permitir a la gente y a los autos transitar. Un polaco me diría que en su pueblo la nieve llegaba a los 4 metros y que la gente no se detiene y sale todos los días a trabajar sin hacerse tanto lío. En algún periódico leí una carta de un indignado vecino que se quejaba de la poca colaboración que había entre la gente que no era capaz de verter un poco de sal en las aceras de sus casas pues esperaban a que las autoridades lo hicieran y que por ese proceder de sus conciudadanos no reconocía a su país, el gran país que había vencido a los nazis… sin comentarios.

Cae la nieve en Londres. Inglaterra
Nieve en las calles de Londres. Inglaterra.
Ver caer la nieve es una experiencia muy bonita y también lo es pisarla y sentir como si estuvieras caminando sobre arena blanca o sobre “nubes compactas” pero el lío es cuando se derretía y dejaba una gruesa capa de hielo que hacía que medio mundo se resbalara. Bueno, sobre todo los extranjeros que como yo no estábamos acostumbrados porque los ingleses corrían de lo más tranquilos. Recuerdo haber hecho algunas veces el ridículo caminando por algunas aceras bien agarrado a las puertas o rejas de las casas porque si no…

Chiswick House. Londres - Inglaterra
Chiswick House. Londres - Inglaterra
Chiswick House. Londres - Inglaterra
Como todo país Inglaterra también tiene sus costumbres en navidad y los ingleses las respetan. Una de las cosas que más me llamó la atención fue el gran interés que tienen por enviar y recibir postales navideñas y colocarlas por toda la casa como si fueran adornos: colgados en las paredes, puestos en la chimenea, en la cocina, en donde se pudiera. No hay tienda que no tenga un villancico sonando todo los días de diciembre  o incluso desde antes. Bueno, en Perú también las tiendas ponen el ambiente navideño con algún villancico (los ingleses le llaman Carol) pero en Londres me pareció que la cosa era más intensa y que había ganas de poner música a cualquier rincón o quizás no fuera tanto así y tengo esa idea debido a que en mi trabajo nos prohibieron escuchar otra música que no sea una colección de villancicos que trajo el administrador. Así que pasamos más de un mes torturados con toda la banda sonora de “Love Actually” y el “Let it snow, let is snow, let is snooooowww” y demás piezas típicas de esas fiestas.

La comida fue algo que me sorprendió. Hay de todo pero lo que a mí más me gusto fue el “mince pie” que es un pastel relleno de dulce. Mi profesora de inglés, Jane, nos invitó a una fiesta en su casa de SHEPERD´S BUSH e hizo un “mince” casero que me supo a dioses. Y aunque el nombre se puede traducir como “pastel de carne molido” el manjar no tiene pizca de carne y su nombre se debe a que se le rellenó con ese ingrediente hasta más o menos el siglo XVIII. 

La madre de Andrew nos invitó a almorzar el 25 de diciembre y fue una experiencia sibarítica ya que es una buena cocinera y solía preparar sus platos con productos de primera. Como buen hogar inglés que se considere sirvieron como plato principal un pavo relleno hecho al horno y bien acompañado de coles, papas y una especie de mermelada o salsa que por lo que recuerdo se llamaba “cranberry sauce” o salsa de arándanos, algo que en mi vida había comido pero que estaba delicioso.

Mince Pie inglés. Foto de la pagina livinginrhodes.com
El almuerzo navideño es usualmente a las 3 de la tarde, por ende es el único día en que los ingleses comen tan tarde porque usualmente almuerzan entre las 12 y la 1 de la tarde. Fue una velada muy tranquila, con música celta de fondo (la señora es irlandesa) y con conversaciones interesantes ya que el padre de Andrew es médico y la madre está muy interesada en el arte por lo que siempre era una delicia hablar con ellos. A las 6 de la tarde llegaron unos amigos de la familia y pasamos a sentarnos al salón donde la atmosfera de tranquilidad continuó mientras bebíamos un poco de vino y creo recordar algo de Baileys que es una bebida muy “Christmassy”, es decir muy navideña. Pensar que en Lima esperamos hasta las 12 de la noche del 24 al 25 de diciembre para darnos el abrazo, hacer el brindis, cenar (sí, a medianoche, lo que me parece una barbaridad) y escuchar música latina y quedarnos lo más que se pueda charlando y bebiendo unas cervezas frías (recordar que en Sudamérica estamos en verano) o pisco sour; algunos vecinos aprovecharían para hacer la fiesta y bailar hasta el amanecer…

Navidad en casa de los padres de Andrew. Londres - Inglaterra
Dejamos la casa de nuestros anfitriones y junto a Andrew nos volvimos a casa. Primero fuimos al paradero a esperar uno de los pocos buses que ese día sale a recorrer la ciudad porque el 25 de diciembre Londres prácticamente se detiene; una amiga rusa me dijo que era el día más aburrido del año pues no hay nada y es cierto; el 24 y el 25 Londres es un cementerio por lo que si tienes vacaciones en esas fechas y has escogido la capital del reino como destino seguramente que te arrepentirás. Es un contraste tremendo ver una ciudad que unos días antes había sido un delirio convertido en un lugar donde parece que no existiera nada. Muchas atracciones turísticas, supermercados y restaurantes cierran, el metro no presta servicio y apenas si se puede conseguir algún bus. Lo que si puede estar abierto es alguna tienda de barrio que manejan los hindúes o los musulmanes ya que ellos no celebran la navidad.  

Londres volvería a la vida muy lentamente el 26 de diciembre día en que se celebra el BOXING DAY o “Día de las cajas” en que algunos ingleses hacen regalos sobre todo para los menos favorecidos. Yo recuerdo bien que varias personas se acercaron a la tienda en la que trabajaba y compraban bolsas de dormir de las más gruesas que pensaban regalárselas a los mendigos o vagabundos de la ciudad. Por otra parte, los amantes de las rebajas aprovechan para irse a las tiendas de la capital pues es el inicio de las temporadas de rebajas.

Junto a Andrew y un muñeco de nieve. Londres - Inglaterra
Para ponerle un poco de “movimiento” a nuestra navidad nosotros de vez en cuando aprovechábamos la nieve que se juntaba en el patio de la casa donde vivíamos y terminábamos un muñeco que había sido dejado a medio hacer o hacíamos bolas y empezábamos la guerra… así como los niños ingleses hacían, así como veía que hacían los dibujitos de las postales, así como imaginé que algún día lo haría…

Pablo

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