Suite Ayacuchana 1: Otras voces, otros ámbitos

sábado, 23 de abril de 2011

Para mamá


DERROTEROS PARA DESCUBRIR UNA CIUDAD

En Huamanga (o Ayacucho como se le conoce desde que las fuerzas españolas fueran vencidas en la batalla de las Pampas de la Quinua) todos los extremos son posibles y se mezclan con absoluta naturalidad. Elegantes damas visten orgullosamente ese típico traje huamanguino que las hace únicas y se abren paso entre adolescentes de jeans apretados y hombros semidesnudos. La miseria camina pesadamente entre portentosas camionetas 4 X 4 y el quechua, ancestral lengua andina que casi todos hablan, se mezcla con las jergas que todos los jovenes usan para comunicarse. Ayacucho es posiblemente una de esas ciudades en el Perú donde la tradición convive sin problemas con la modernidad, donde lo antiguo y lo nuevo parecen tener un pacto de no agresión, de pacífica convivencia. Fundada como San Juan de la Frontera de Huamanga el 25 de abril de 1540, serviría como nexo entre Cuzco y Lima pero sobre todo como puesto de avanzada para hacer frente a las arremetidas de las legiones de Manco Inca, el líder rebelde que a través de una guerra silenciosa y oculta se enfrentaba a las huestes europeas con el deseo de reconquistar el territorio hasta entonces perdido.

Plaza de Armas de Ayacucho





Vendedora de refrescante "Muyuchi" en la plaza
Lo que caracteriza a esta ciudad son sus bellas iglesias y vistosas casonas muchas de las cuales ya han sido destruidas pero felizmente hay ahora espacios recuperados, lugares que invitan a conocer un poco más la historia ayacuchana a través de su arquitectura. Hay que conocer la iglesia de Santo Domingo, de compleja arquitectura, única en su género en toda América, cuya espadaña se ha hecho célebre debido a la creencia popular que supone que allí se colgaban a los condenados de la Inquisición, idea completamente falsa ya que esa institución nunca tuvo aquí presencia. Aparentemente esa creencia se basa en la tradición del Cullu-Uya, un hampón de macabras costumbres como la de decapitar a sus víctimas y poner sus cabezas sobre el cuerpo de un animal, también decapitado, y que al ser apresado fue colgado justamente en la espadaña. 


La Plaza de Armas debe ser una de las más hermosas del país. Sus portales con 111 arcos en los cuatro lados le dan un encanto que la mayoría de ciudades peruanas de fundación hispana han perdido. A la hora de la lluvia no es raro ver a los ayacuchanos guarecidos bajo estos portales, comentando los sucesos del día a la espera de que el aguacero amaine




En el portal Unión, al 37, está lo que debe ser hoy uno de los mejores espacios arquitectónicos de Ayacucho, un lugar imperdible: la casona Verlarde Alvarez, entrada gratis. Abandonada por mucho tiempo, la Cooperación Internacional la ha salvado de las ruinas con muy buen gusto. Fascinante vestigio que es en esta ciudad el único caso de mixtura arquitectónica donde lo andino se mezcla armoniosamente a lo occidental. Su entrada es un pétreo muro incaico a la que le sigue un gran zaguán que nos lleva hasta un bello patio empedrado. Observa con detenimiento los capiteles de las columnas del primer piso y verás adornos que no son sino pumas de origen inca que posiblemente fueron morteros reutilizados como piezas ornamentales. Hoy funciona aquí el Centro Cultural de la Universidad de Huamanga, mejor sitio para crear arte es imposible hallar.


Murales incas en la casona Velarde Alvarez

 


De vuelta en la plaza la Catedral se luce con su fachada renacentista y sencilla. Sus encantos se guardan al interior: enormes altares de descomunal belleza, irrepetibles en tamaño y riqueza ornamental, casi dobladas porque ni el mismo techo catedralicio con sus grandes dimensiones es lo suficientemente alto para guarecerlas. Frente a la Catedral, en el portal Constitución, está la gran casona Boza y Solís (No. 15), hoy Prefectura, entrada gratis. Es digno de verse el patio circundado por 18 arcos sostenidos por 21 columnas circulares y 4 rectangulares. Si hay tiempo, desde la misma plaza  se puede subir hasta la iglesia San Francisco de Paula (abierto a las 6 pm) y ver su maravilloso púlpito que tranquilamente rivaliza con la de San Blas, en el Cuzco



Casona Boza Solis



Iglesia San Francisco de Paula
Continuamos esta vez por la peatonal 28 de Julio y llegamos hasta la esplendorosa y al mismo tiempo extraña fachada de la iglesia de la Compañía, adornada de hileras de florones únicas en su género y en la que se encuentran cuadros del "padre de la pintura peruana" Bernando Bitti. A su lado está la entrada a la escuela de música regional de la que el historiador José A. del Busto D. recomienda ver su fachada con adornos que son ajenos a la tradición arquitectónica peruana: un friso con tres máscaras felínicas sobre las cuales hay un dragón alado, con rostro de perro, cuerpo plagado de escamas y cola de serpiente. Para completar la extrañeza de esta entrada, colgando de un monograma mariano, está un elefante con la trompa baja y recogida a la derecha. ¿Qué hacen estos elementos exóticos en la iglesia barroca de un país cuyos parámetros arquitectónicos nunca las ha utilizado? ¿Son un mensaje cifrado? Al frente está la casona Olano, que es hoy un banco, cuyo interior vale la pena visitar ya que tiene unos frescos muy antiguos en sus paredes.
 

 

Casona Olano



Por la misma calle llegaremos al Arco del Triunfo el cual fue erigido para celebrar el triunfo del 2 de mayo de 1866 cuando las tropas peruanas rechazaron a la armada española y luego a la renacentista iglesia de San Francisco en cuyo fachada el santo de Asís arrodillado recibe la visión divina. Hay que continuar hasta llegar al convento de Santa Teresa donde las monjitas preparan los más ricos dulces de la ciudad. A un lado está la pequeña iglesia de San Cristóbal (raramente abierta) que es de las más antiguas que los españoles construyeron en el Nuevo Mundo y al final de esta calle la alameda Valdelirios es un remanso de tranquilidad. 


Iglesia de San Francisco
Detalle de la fachada de la iglesia
Iglesia de Santa Teresa
Podemos volver a la plaza por la calle 2 de mayo (suponen algunos estudiosos que era parte del Camino Inca que unía este lugar con el resto del país) y de paso mirar la fascinante puerta lateral de la iglesia de la Merced y, al frente, la gran casona Jáuregui con su portada de piedra en donde dos leones sostienen un bonito balcón de cajón.


Otro lugar imperdible hoy es el Museo Hipólito Unanue, a 10 cuadras de la plaza, inaugurado el 2005, el cual debe ser uno de los mejores museos del Perú. Con recorridos didácticos, maquetas y piezas muy bien conservadas que nos dan una idea clara del desarrollo del hombre ayacuchano. Una visita al Centro Artesanal “Shosaku Nagase” (antigua cárcel) es necesario para comprar a buen precio todas las artesanías que los maestros de estas tierras son capaces de producir. No es necesario decir que hay muchos más espacios históricos para visitar en esta ciudad pero hacer una crónica sobre todas ellas es imposible, ameritaría, más bien, escribir todo un libro.





Centro Artesanal Shosaku Nogase

  
DERROTEROS PARA RE-DESCUBRIR UNA CIUDAD

Pero salgamos del recorrido tradicional y adentrémonos en sitios menos conocidos pero llenos de encanto. Un gran modo de conocer a profundidad un lugar es probando sus platos típicos. Comer lo que un pueblo produce, alecciona, cuenta, ilustra sobre el mismo. En Ayacucho se come con el corazón. Los parientes te dejan ver su “cariño” con abundancia en tu plato y el rechazo es una postura que no se permite. En cuanto a gastronomía Ayacucho es una enciclopedia: sus platos son tantos y tan exquisitos que solo se bastaría para alimentar a un país: el adobo, el chuno Cani, el chupe de Pusra, el mondongo, el patachi, el ccapchi y así una lista interminable. Pero el potaje mimado es el Puca Picante. Un lugar interesante para comerlo es el restaurant turístico “La Casona” donde doña Socorro Muñoz Añaños, propietaria, atiende con suma cortesía en un local agradable y fresco. Si puedes conseguir comer en la terraza te darás el gusto de disfrutar la exquisita sazón ayacuchana mirando la bellísima cúpula de la Iglesia de Santo Domingo (una de las tres más notables de la ciudad) ya que está a la espalda de este restaurant. Un documento enviado por una agrupación de estudiantes de la universidad de Harvard que la escogieron como uno de los mejores lugares para comer en el Perú y una foto de premio nobel de literatura Mario Vargas Llosa disfrutando un plato en sus mesas son un aval del buen gusto con que aquí se cocina.

Puca Picante

Pero también hay que ir al Mercado Centenario Vivanco (Jirón 28 de Julio, al lado del Arco), fundado en 1906. Extraordinario microcosmos donde la vida es un elemento en constante ebullición que se abre paso entre el olor a flores, queso, chaplas (pan ayacuchano) y frutas. Si ya estás acostumbrando a la sazón y aguas peruanas y no tienes remilgos en comer en la calle tómate un jugo de naranja endulzada con miel en el puesto número 11 del sector jugos donde la señora Machi te atenderá con una gentileza que agradecerás. Sólo una advertencia, si Paolita, su menor hija, te hechiza con sus preciosos ojos negros y te pide que te la lleves no caigas en la tentación por más que quieras tener a esta muñeca en casa, hay que tener en cuenta el corazón de Machi. O quizá puedas ir al puesto 16 de comidas donde la señora Pancha te venderá unos tallarines con ocopa que son una delicia barroca, con esa sazón bien aprendida en 40 años de trabajo en este mercado. El agua de cebada que prepara es refrescante para el cuerpo y sus constantes “Sí papacito” lo son para el alma.





Anda a la, casi secreta, casona del obispo Cristóbal Castilla y Zamora (al lado de la catedral), quien fuera hijo del rey Felipe IV. Aquí funcionó la Universidad San Cristóbal de Huamanga. Lo primero que te recibe en su patio principal es una añeja parra que según se cree fue la primera que los españoles trajeron al Perú. Debajo de los portales hay una entrada que da a un callejón que te lleva hacia el cafetín “La Higuera” y por 1 sol con 0.50 céntimos tómate un buen café en un patio colonial, a la sombra de las altas paredes de la Catedral. Otra alternativa es cruzar la plaza hasta el Portal Constitución y entrar al tradicional café “La Miel” a tomarte otro cafecito y comerte un novedoso sándwich de chapla mientras miras la hermosa plaza inundada de una luz bermellón avisando el final del día.

Casona del Obispo Castilla y Zamora

La noche guarda encantos en Ayacucho y si bien sus discotecas han sido reubicadas muy lejos del centro, los pubs y tabernas de no muy larga data le dan a las últimas horas del día un espíritu bohemio. Tomarse un pisco sour para empezar la ronda nocturna en uno de los bonitos cafés del Centro Cultural “San Cristóbal” (que fuera en la colonia un convento jesuita), mientras que bajo los portales del gran patio un artista le pone el toque final al cuadro que estuvo concibiendo todo el día, es un placer inigualable. En la esquina de Garcilazo y Cáceres un par de lugares animan a los noctámbulos. En un segundo piso el pub "El Buho" es un buen “huarique” para los que gustan del rock clásico en vivo. Jean Paul Meza, el dueño, está siempre atento a todos los pedidos y exigencias de su clientela. Muy buen ambiente y mejor música. Al frente, el "Magia Negra", de Oswaldo, pone la cuota de excentricidad con el decorado de su buena taberna. Ambientado con onda oscurantista, un trago acompañado de sus deliciosas pizzas es algo sumamente recomendable.

Centro Cultural San Cristóbal
Ayacucho es un sitio que emerge. Ciudad con alma de pueblo, una cofradía de fantasmas que se van exorcizando de a pocos. Un lugar que reclama de nuevo la vida que alguna vez le fue arrebatada, la luz que siempre irradió desde tiempos remotos. Descubrirla es lo ideal, pero redescubrirla es lo máximo. Está despertando y debes estar allí para que tus ojos sean testigos de ése despertar.

Pablo 



DATOS


  • Transporte Lima Ayacucho recomendado CRUZ DEL SUR, ver si el día que viajas ofrecen TARIFA INSUPERABLE porque es un precio excelente: ida y vuelta por 78 soles, sino el precio normal supera los 100 soles.  Otras opciones son Ormeño o Molina, no tan a la altura de la primera, pero allí van. El camino está en buen estado pero eso sí está lleno de curvas que marean a algunos cuantos así que mejor llevar alguna bolsa para efectos indeseados. Tiempo de viaje: 9 horas de viaje.
  • Hotel El Mesón (Arequipa 273),  40 soles habitación doble con baño y tv. 35 la habitación individual. Te alquilan por medio día a 20 soles (si es que ya te has hospedado varios días). Buen ambiente, tranquilo, limpio, gente amigable y lindas vistas de la ciudad. Recomendado. También averiguamos en el Hotel 3 Mascaras (Tres máscaras 194): 50 soles, doble, con baño, tv y 30 soles doble con baño y compartido y sin tv. Se veía muy bonito y con jardín
  • MUSEO ARQUEOLOGICO HIPOLITO UNANUE
        INDEPENDECIA 807
        9 A 1 PM – 3 A 5 PM
        ENTRADA: 2 SOLES
  • RESTAURANTE TURISTICO “LA CASONA”
       JR. BELLIDO 463 – TELF: 066 312733
        http://www.bookingbox.org/lacasona/espanol.html
  • CENTRO ARTESANAL “SHOSAKU NAGASE”
       AV MARAVILLAS S/N – PLAZOLETA MARIA PARADO DE BELLIDO
       066 317354
  • CAFÉ Y FUENTE DE SODA “LA MIEL”
        PORTAL CONSTITUCION No 11 – 12
        066 817183

  • CENTRO CULTURAL “SAN CRISTOBAL”
        1ERA CUADRA DEL JR. 28 DE JULIO
        CAFES , BARES, TIENDAS ARTESANALES
        09 AM – 11 PM

10 comentarios:

agamenon dijo...

Muy buena crónica, como siempre.
Ayacucho es un paradero impostergable y siempre posible. Me gustaría publicar tu trabajo en la edición de esta semana de soloparaviajeros.pe, la nota ayacuchana que me ha mandado un lector de Viajeros la puedo postergar para otra fecha, un abrazo, G

Pablo Solórzano dijo...

Hola guillermo muchas gracias por darte una vuelta por aquí!! Hombre, la crónica es tuya así que adelante, me hace ilusión que pueda aparecer en soloparaviajeros, para mí es como que me inviten a jugar una pichanga con Cristiano Ronaldo y Marcelo, etc!! un fuerte abrazo a la distancia

bruja dijo...

Me llenó de emoción tu crónica, me hiciste extrañar cada día vivido en esta tierra andina.

Pablo Solórzano dijo...

Hola! me alegra sobremanera haberte hecho recordar tan bonito sitio. Yo siempre lo extraño, ojala la próxima vez que esté por Perú pueda pasear de nuevo por las callecitas de Ayacucho. Saludos y gracias por tu comentario!!

Anónimo dijo...

Hola Pablo:Acabo de regresar de Ayacucho y deseo agradecerte por los datos provistos sobre los lugares para visitar Me resultaron muy utiles para formular mi propia ruta y la disfrute muchisimo. Quede maravillada con la misma ciudad de Huamanga, Vilcashuaman y el bosque de Puyas. Los panes de chapla con aceitunas o paltas te llevan al cielo!
Gracias nuevamente y estare pendiente de tus nuevas rutas peruanas por descubrir.
Un cordial saludo,
La improbable lectora

Pablo Solórzano dijo...

Muchas gracias por tu visita. Ayacucho es un sitio adonde nunca me cansaré de volver. Me alegra que te haya servido lo escrito, aunque imagino que tendré que actualizarlo por que sé que algunas cosas han cambiado en la ciudad, de todos modos hay otras que siguen inalterables: la belleza de su cielo, por ejemplo. Gracias por darte una vuelta por aquí, siempre. Saludos!

Iván Hárol Bedriñana Livia. dijo...

Hola Pablo!
En primer lugar, felicitarte por tu gran trabajo. En segundo lugar, señalar que es una muestra de lo hermoso que es Ayacucho, pues hay muchísima más arquitectura preciosa como los otros templos y los arcos de la alameda Valdelirios. En último lugar, reiterar mi agradecimiento.

Pablo Solórzano dijo...

Iván, muchas gracias por tus palabras. Y sí, completamente de acuerdo, Ayacucho es una belleza, no tienes nada que agradecer, mis raíces son ayacuchanas así que soy feliz cada vez que regreso allí. Un abrazo y gracias de nuevo.

Anónimo dijo...

Sigo sorprendiéndome muy gratamente de que cada vez que busco información útil para desarrollar mi trabajo uno de resultados en el top5 siempre es La Brújula del Azar.

Ya que estas en Lima, uno de estos días tengo que invitarte un cafe y reencontrarnos Pablucha.

Muchos saludos y un abrazo fraterno.

Ernesto Orrillo.

Pablo Solórzano dijo...

Ernesto, maestrooooo!!! Qué sorpresa más bonita verte por aquí, hombre! Me alegra saber que soy de ayuda para tu chamba. Ese café va de todas maneras, nos merecemos un buen encuentro después de tantos años. Dalo por hecho, coordinamos agendas y seguro coincidimos. Un gran abrazo Neto. Gracias por tu visita!

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