Semana Santa en La Rioja: "Los Picaos"

lunes, 2 de mayo de 2011

Semana Santa es un buen momento para conocer otra España, es decir una más tradicional, una que mira más hacia adentro. Este país es conocido por la devoción con que su gente vive dicha celebración, son célebres las impresionante procesiones de Andalucía por ejemplo. Esta vez te invito a mirar más hacia el norte, exactamente a La Rioja, donde conocerás sobre un ritual medieval que ha pervivido hasta ahora y que es único en este universo llamado España.

Las maneras que cada pueblo tiene de expresar su fe religiosa son algo que los diferencia y que muchas veces se corresponde con su historia. A primera vista un rito religioso como el de “los picaos” de San Vicente de la Sonsierra, La Rioja, podría ser chocante e incomprensible pero si uno lo encuadra en el devenir histórico de ese pueblo quizás pueda sino aceptarlo al menos entenderlo un poco más.

Posicionado entre la frontera natural de lo que fueron dos reinos medievales y de mucho poder como los de Castilla y Navarra,  fue desde sus inicios un lugar creado para defender y luchar. Allí se levantó un castillo (1194), una inmensa fortaleza (1170) y hasta se les dio la “hidalguía” a todos aquellos que estuvieran dispuestos a vivir diez años dentro del recinto fortificado de este pueblo para luchar. Como vemos por su posición geográfica y por el devenir histórico en el que se dio su nacimiento como villa este sitio solo podía ofrecer gente dispuesta a la guerra y a los sacrificios. De ahí que sea en este lugar donde se vive con fervor un ritual como el de “los picaos”, la única y última de carácter penitencial, mediante flagelación, que queda en toda España. 




Este rito se lleva a cabo por iniciativa de la Cofradía de la Vera Cruz, una institución cuyos orígenes son apenas conocidos y que durante su existencia tuvo que resistir muchos intentos de abolición de parte de reyes y gobernantes. Son ellos los que organizan la Semana Santa y sus procesiones y todo lo referente a los disciplinantes o “picaos”. 

Todo empieza en la Ermita de San Juan,  sede de la Cofradía, localizado en lo alto del pueblo. Allí el disciplinante, quien habrá pedido serlo por voluntad propia, es vestido con un hábito blanco con una abertura en la espalda y una capucha para ocultar su identidad. Luego se le pondrá cadenas en los pies y recibirá su “disciplina” o madeja de cuerdas algodón con el que se flagelará de 800 a 1000 veces hasta que su acompañante decida el momento que deba ser pinchado. Pero antes de ello debe acompañar a las andas de los santos hasta el “Calvario”, una pequeña colina ubicada a las afueras del pueblo a donde llegará la procesión luego de haber pasado por las conocidas “estaciones”. Es allí donde empieza el ritual. Los santos y vírgenes son llevados en sus andas de regreso hacia la Ermita y en el camino los disciplinantes se flagelan la espalda hasta que esté lo bastante inflamada para ser picada lo que usualmente sucede a la altura de la Plaza Mayor del pueblo, lugar donde se reúne toda la gente de San Vicente y los visitantes. 










El utensilio que usan para “picar” al penitente es una especie de bola de cera que lleva 6 cristales incrustados de 2 en 2, por lo cual el “picao” recibe 12 pinchazos.  Luego de lo cual es llevado a la sede de la Cofradía para que sus heridas sean lavadas con agua de rommero. Siendo como soy de un país a donde el catolicismo y sus rituales (muchos de ellos de mortificación y autoflagelación) fue trasplantado, una celebración como esta no me sorprendió mucho. Lo que si llamó mi atención fue las vestimentas que usan los "penitentes", esa parafernalia que por momentos me pareció intimidante y que no pude sino asociar con imágenes del KKK  y hasta con forzudos "cachascanistas" o peleadores mexicanos.






Una cosa peculiar que valdría la pena resaltar es la participación de las mujeres en todo este ritual. Ellas se visten de hábitos morados para cargar el anda de una virgen o pueden hacer penitencia haciendo de “Marías”, llamadas así por ir vestidas de negro como la Virgen de los Dolores, con el rostro cubierto para proteger su identidad, descalzas y con los pies encadenados. 




Y, ¿por qué es que una persona está dispuesta a hacer esta penitencia? Usualmente es para pedir perdón por algo o sobre todo para pedir un favor o agradecer uno ya dado. Ya sabemos que como dicen la canción “Dios es empleado en un mostrador, da para recibir”. Muchas personas podrían encontrar desagradable la idea de que a estas alturas aún se esté ofreciendo sangre a un Dios insaciable y que la idea de la espiritualidad no pasa por el sufrimiento; otros podrían pensar que la fe está poblado de actos o hechos de esta naturaleza, en que tienes que mostrar tu creencia a toda costa y que si quieres pedir algo tienes que dejar egoísmos aparte y ofrecer tú también algo. Sea lo que sea, es obvio que este ritual no solo es espiritual sino que también es una tradición cultural ancestral y lo que es un más impresionante es que esté tan vigente en estas épocas donde nada es lo que parece y la fe aparenta ser una palabra que ya no define casi nada.

Pablo

Aquí un buen video que contiene algunas explicaciones sobre estas fiestas y entrevistas a algun "penitentes".




DATOS

  • Teléfono Ayuntamiento de San Vicente
        941334006

  • Guía Turístico
        C/ Padre Elías 3, 1ª – 941334220

  • San Vicente no tiene terminal de buses sino solo un apeadero donde para el bus que viene de Logroño o de Vitoria. Desde Haro hay buses que llegan hasta allí en 20 minutos.

3 comentarios:

Jose dijo...

Espero no te moleste si uso una de tus fotos para mi blog. En caso de te moleste, o si quieres que la referencie de otra manera me dices.
Aprovecho para compartir http://paleociencia.weebly.com/blog/los-nucleos-de-hielo-y-fuego

Pablo Solórzano dijo...

Hola Jose, claro que puedes usar estas fotos, pero espero que pongas los créditos. Saludos y gracias por la visita.

Paulina Carbajal hurtado dijo...

Siempre me emanoro del lugar q escribes. Saludos Pablo...

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