Caminando por los cementerios de Munich

viernes, 17 de octubre de 2014

Cuando le dije a Werner (Bibi para los amigos), un alemán con cuerpo de oso y corazón de niño que es queridísimo por mi familia, que quería conocer los cementerios de MUNICH me miró extrañado y le dijo a mi hermano si es que no estaba yo loco como “X”. ¿Quién es X? Bueno, en realidad nombró a alguien, un viejo amigo que él alguna vez tuvo, y que estaba un poquito majareta, por decirlo de algún modo. Nos contó que “X” era un hombrecito solitario, ahora en sus casi 70 años, tranquilo y amable, que fue enviado a la cárcel cuando joven por seducir a un chico. Salido de la cárcel tuvo una vida de comportamiento intachable pero con una excentricidad: iba a los cementerios de Munich, y se unía a los familiares que enterraban a sus seres queridos, los consolaba como si los conociera de años, apoyaba en todo lo que se necesitara para la celebración y luego, si había alguna especie de reunión para recordar al difunto, se iba con ellos y disfrutaba de la recepción.

     En fin. Me llamó la atención esta historia. Y lo cuento porque me da a pie justamente a relatar mis andanzas por algunos de los cementerios de Munich y poner algunas fotos para aquellos que como yo admiran el patrimonio funerario y se dan el tiempo de ir a los camposantos cada vez que visitan una ciudad. Así que aquí traigo datos de 3 de los 5 cementerios que he visitado en la capital bávara, espero poder conocer más en mis futuras visitas y, claro, contarles la experiencia. Mientras tanto aquí van los conocidos por ahora.

ALTER SÜDFRIEDHOF FRIEDHOF

     Este es el cementerio más antiguo de la ciudad. De allí que su nombre se traduzca como “Antiguo Cementerio del Sur”. Fue construido extramuros, al sur, para alejar a los muertos por la peste en 1563. Desde entonces, y hasta inicios del siglo 20, fue el cementerio oficial de la ciudad.







     Llegar es muy fácil. Desde muy cerca de la famosa SENDLINGER TOR (Puerta de Sendlinger), una de las tantas entradas medievales que tuvo Munich, se inicia la calle THALKIRCHNER, y es justamente en el triángulo que forma esta calle con PESTALOZZISTRASSE donde se ubica este bello cementerio en donde si bien ya no se entierra a nadie es hoy uno de los lugares de paseo favoritos para muchos muniqueses.

     Sí, puede sonar raro, ¡cómo es posible que se utilice un cementerio para pasear o cortar camino mientras se mueve uno por la ciudad! Pues para los alemanes esto parece muy normal. Hasta tienen las ventanas de sus pisos con vista al cementerio; yo pude ver, desde uno de los caminitos de este camposanto, a varios de ellos haciendo sus vidas, tan tranquilos en sus confortables departamentos. Para alguien como yo que viene de un lugar donde el cementerio es casi un lugar cerrado, donde no se entra más que para lo que se tiene que entrar, esto fue algo que encontré interesante.











     Y la verdad es que es una delicia pasear por allí, en un otoño suave, con los senderos cubiertos de esas hojas amarillas que no cesan de caer de árboles semidesnudos: ¡sí, la típica imagen que se tiene de Europa! Junto a la larga pared que bordea al cementerio, y que la separa de la ciudad, se ubican las lápidas (que han sido restauradas entre el 2004 y 2007) y las tumbas de los personajes más relevantes. Entre ellos los más familiares son LEO VON KLENZE,  ese genio de la arquitectura que le cambió el rostro a Munich y que diseñó entre otras cosas la GLIPTOTECA (he escrito sobre ese sitio anteriormente); o  HELENE SEDLMAYR una de las muniquesas más hermosas y que fue retratada por orden del rey bávaro Luis I, el cuadro lo pude ver cuando visité el palacio NYMPHENBURG. Si el cuadro fue fiel a la realidad la dama debió haber sido una verdadera beldad, aunque luego tuviera 10 hijos y a ver cómo habrá quedado la muy fértil =/







 “KRIEGSGRÄBERSTÄTTE TISCHLERSTRAßE”.

Este es un cementerio peculiar ya que en él yacen muchos de los soldados que liberaron a Munich de los nazis en abril de 1945. En total hay más de 3 mil soldados de diferentes nacionalidades. Parece ser que la intención al hacerlo fue convocar a sentimientos de perdón y reconciliación porque están enterrados allí tanto los que intentaron liberar a la ciudad como aquellos que la tenían cautiva. Es decir, que los combatientes aunque eran de bandos distintos tuvieron la misma suerte: el que les marcó ese destino de azufre y dolor que lo arrasó todo durante la Segunda Guerra Mundial.

     Es cierto que este sitio no tiene ningún escultura o lápida estéticamente interesante: los espacios donde están enterrados los soldados solo están marcados por unas piedras cuadradas donde se han escrito unos nombres o a veces el típico “soldado desconocido”, pero el sólo hecho de saber que es un lugar donde reposan juntos aquellos que alguna vez estuvieron enfrentados le da un no sé qué especial, diferente.







     Debo decir que cuando caminé por entre las sencillas lápidas encontré una con un nombre que me sobresaltó: BRUNO SCHULZ. ¡La tumba de Bruno…! Sí, es el homónimo del increíble escritor polaco que fue asesinado por los nazis y cuyo cuerpo desapareció en una fosa común. Me habría encantado que fuese la tumba del artista para dejarle unas flores. 



     ¡Ah! “Descubrí” este cementerio gracias al más que interesante blog UNA ESPAÑOLA EN MUNICH, que recomiendo ver si piensan visitar o vivir en esa bella ciudad. Pongo abajo, en DATOS ÚTILES, el modo de llegar hasta aquí.  





 WALDFRIEDHOF

Saliendo del cementerio anterior dispuesto a tomar la carretera que me llevase a la parada de metro más cercana para volver a casa de mi hermano vi un largo muro sobre la el cual unos altos árboles dejaban ver sus puntas. Pensé que quizás podría caminar un poco por allí mientras me comía la cabeza pensando en lo que acababa de ver. Pero mientras me acercaba al muro vi que había una entrada a través de la cual observé juntos a varias objetos que tenían toda la pinta de ser lápidas. “¿Acaso hay otro cementerio aquí?” 







     Entré sorprendido tratando de no resbalarme en el suelo enlodado y... ¡sí! Eran lápidas. Pero, pensé que sólo era ese pequeño grupo, luego fui caminando un poco más por ese bosque y encontré en varios claros más lápidas; seguí entrando y encontré todavía muchos más. Estaba, obviamente, en un cementerio. Vi un mapa y me di cuenta que el bosque era enorme y que había todavía muchas más tumbas. Sinceramente, es notorio que al estar las tumbas en medio del bosque se puede sentir una mezcla de nostalgia profunda, de melancolía inevitable. Por momentos este lugar, aunque mucho mejor conservado, me hizo recordar al increíble cementerio de Highgate que conocí en Londres y sobre el que escribí.







     Eran casi la 5 de la tarde pero ya oscurecía así que me dio un poco de cosa que la oscuridad me encontrase por allí y no saber cómo salir de tan inmenso bosque. Así que tuve que irme hacia la parada del metro. Al llegar a casa busqué en el google maps y vi que el lugar se llamaba WALDFRIEDHOF ¡Cómo no lo había visto cuando estuve haciendo las averiguaciones del cementerio de los soldados que está justo al frente¡ De haber estado avisado habría planificado mejor la visita. Me dio pena no haber conocido mejor el sitio. Hoy sé que es el único cementerio-bosque de Munich, que  tiene 170 hectáreas y espacio para 59.000 tumbas, y que además ha servido de inspiración para crear el Skogskyrkogården (ubicado en las afueras de Estocolmo) considerado un lugar patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO. Gente conocida que esté enterrada aquí son el escritor Michael Ende, la cineasta Leni Riefenstahl y el pintor Franz Stuck. Sé que debo volver a este lugar, me faltó mucho por conocer allí. Si ustedes pueden y quieren se los recomiendo. 

      Hasta la próxima, viajeros. 

Pablo

DATOS ÚTILES 

Para llegar al KRIEGSGRÄBERSTÄTTE TISCHLERSTRAßE se debe tomar la línea azul del metro (la U6) hasta el último paradero (KLINIKUM GROSSHADERN), desde allí hay 10 o 15 minutos a pie hasta el cementerio. Para eso hay que salir del paradero, cruzar un pequeño parque y doblar a la derecha que es donde está la calle SAUERBRUCH, unos minutos de camino por allí y ese calle se divide en dos, tomar la izquerda (la TISCHLER) y estar atentos porque a la derecha está la entrada al camposanto. 

Para el WALDFRIEDHOF hay que tomar la misma línea de metro pero bajarse en HOLZAPFELKREUTH desde donde se camina  unos minutos por la calle FÜRSTENRIEDER hasta la entrada, parece que es recomendable esta entrada y no la que yo encontré por ser aquella la principal. 

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