Lima 3: El Rimac

sábado, 26 de febrero de 2011

Hay un lugar que entre muchas cosas tiene la capilla más pequeña del mundo, impresionantes casonas coloniales, una inmensa alameda adornada con esculturas de mármol de Carrara, viejas iglesias adonde van las mujeres a pedir el milagro de la fertilización, un hermoso y gran convento y hasta una enorme plaza de toros, que la tercera más grande del planeta, pero a donde nadie, o casi nadie, va.

Se llama el Rimac y aunque no lo creas está a unos minutos de la Plaza Mayor de Lima, justo donde vive el Presidente del Perú. Muchos dirían que ir allí es hacer deporte de aventura o alto riesgo en la misma ciudad y debe ser por eso que una visita a ese histórico lugar apenas se sugiere en los blogs o guías de viaje. Ni los mismos limeños se dan un tiempo para visitarlo por su fama de barrio bravo, “achorado” y caótico. Pero como todo, con tino y yendo en horas apropiadas seguro que la visita será gratificante como lo fue para mí y para mi esposa.

Si piensas visitarlo recomiendo ir acompañado, con lo justo y lo necesario, en horas de la mañana, eso sí evitar ir si estás visitando Lima en fechas previas a la navidad (en realidad toda Lima se pone peligrosa en navidad) o en los carnavales. Para llegar hay 2 opciones: en taxi desde la Plaza Mayor, por 5 o 7 soles, hasta el Convento de los Descalzos; o a pie como lo hicimos nosotros. 

Un domingo en la mañana sería un día perfecto para ir por allí ya que no hay mucha gente, las iglesias están abiertas y hay algo más de calma aunque a partir del mediodía y en la tarde los comercios abrirán sus puertas y la bulla que harán los parlantes de los vendedores de cedes piratas espantará cualquier concentración.

Para ir caminado hay que cruzar el famoso Puente de Piedra (Puente Trujillo) que está a la espalda del Palacio de Gobierno y que cruza el río que le da nombre al distrito. El Rimac empieza justo al otro lado. Aprovecho para decir que el nombre de Lima aparentemente viene de la voz Limac que es una corrupción de la palabra quechua Rimac que significa “el que habla” por lo que se le conoce al río como el “hablador”.

Pues bien, cruzando el puente empieza el jirón Trujillo que gracias a un proyecto de recuperación ahora es peatonal; se ha remodelado el suelo y las casas tienen las fachadas pintadas y limpias. Allí nomás, a la izquierda, embutida entre edificios más altos que su torre, está la capilla "Nuestra Señora del Rosario", también llamada “Capillita del Puente” y que se considera la más pequeña del mundo (cosa que no puedo confirmar) ya que sus dimensiones son de 5 m. de ancho, 12 de largo y 10 de alto. Dentro solo caben una fila de bancas largas y unos cuantos feligreses. Sorprende ver también en una de sus paredes la cantidad de placas de agradecimiento a San Judas Tadeo por algún milagro concedido. Sí que es dadivoso el santo; los que no lo son tanto son alguno que otro ladrón que ha entrado a la misma capilla tratando de llevarse algo de los feligreses; de nuevo, lo importante es la hora en que visites el lugar y estar siempre atentos. 

Capilla Nuestra Señora del Rosario, considerada la más pequeña del mundo.



Jirón Trujillo



Hay que caminar un par de cuadras más hasta tener frente a nosotros a la Iglesia de San Lázaro (Jirón Trujillo 503), de 1563, parroquia alrededor de la cual nació y creció el Rimac. Este lugar fue en realidad un moridero de esclavos africanos enfermos de lepra adonde los traían y abandonaban sus amos.  La portada, hecho en piedra, es de estilo clásico y en su parte más alta se ve un altorrelieve en bronce que representa la parábola de Lázaro. El atrio de esta iglesia es ahora una plazuela enrejada y donde hay bancas en que vimos a alguno que otro borrachín dormido. El jirón Trujillo continúa por un lado de la iglesia pero es mejor subir una cuadra más hasta el jirón Chiclayo y doblar a la izquierda. Por allí se pasará por la estación policial; la Capilla de Copacabana (1691), en cuyo interior está la imagen de la virgen del mismo nombre que se dice que era muy milagrosa y que incluso una vez sudó; y al final el inmenso edificio rosado de la centenaria Cervecería Backus que hace la cerveza Cristal (una de las más famosas en Perú) y que se encuentra donde anteriormente estuvo la casa de Micaela Villegas, La Perricholi o Miquita para su amante el Virrey Manuel Amat que, cuenta la historia, estuvo loco por ella.

Iglesia de San Lazaro
Capilla de Copacabana
Acabada esta calle tendrás a tu derecha el Paseo de Aguas y frente a ti la Alameda de los Descalzos que se abre en perspectiva hasta el Convento del mismo nombre. Fuimos primero al paseo que fue mandado a construir por el virrey Amat al pie de la casa de… sí claro, ya lo saben Miquita. De estilo francés, fue un intento de imitación de un juego de aguas que había en Narbona, de allí que antes fuera conocido como Paseo de la Narbona según la página del Convento de los Descalzos. 

El lugar hoy está enrejado para evitar que siga siendo dañado por actos de vandalismo por lo que es difícil entrar a verlo de cerca, al menos nosotros lo intentamos dándole la vuelta pero no vimos ninguna puerta abierta.  

Paseo de Aguas
Regresamos al final del jirón Chiclayo y nos adentramos en la Alameda de los Descalzos, un clásico y hermoso lugar en la historia limeña pero también uno de los sitios que más abandono ha sufrido. Construida en 1610, teniendo como modelo a la Alameda de Sevilla, tuvo en sus inicios anchos senderos arbolados. Con el paso del tiempo se le fue añadiendo más adornos hasta que en 1856 se le rodea con la verja de fierro que se ve ahora y que es de fabricación inglesa, la cual tiene 500 metros de largo por cada lado. En la parte central de este paseo se pusieron 12 estatuas de mármol de Carrara que representan los signos del zodiaco en forma de personajes de la mitología griega. Lamentablemente muchas de las esculturas han sido dañadas y pintadas con graffiti y alguna de las bancas ha sido extraídas a saber con qué fines. Pese a ello, pasear por esta Alameda es aún un placer por ser uno de esos lugares que te lleva en el tiempo y te hace imaginar lo que debió haber sido vivir en épocas coloniales.

Alameda de los Descalzos



El cerro San Cristóbal visto desde la Alameda
A ambos lados de la alameda hay dos iglesias; la que está a la mano izquierda es la de  Santa Liberata (1716), construida en el lugar donde un niño esclavo encontró unas hostias que habían sido robadas de la catedral. Dentro se encuentra la imagen del Señor Crucificado del Rímac, patrono del distrito. Y la de la derecha es la iglesia de Nuestra Sra. Del Patrocinio (1688), donde Fray Juan Masías, santo español, aunque considerado peruano por haber vivido en este país la mayor parte de su vida, trabajó como portero y cuidador de puercos. Allí hay una silla que era de este iluminado y en la que algunas mujeres infértiles vienen a sentarse pues dicen que es milagrosa. ¡A saber qué secretos guardaba el santo!

Iglesia de Sta Liberata
Iglesia de Nuestra Señora del Patrocinio
Al final de la Alameda está lo que sería la cereza del pastel o del helado: El Convento de los Descalzos. La entrada es 5 soles y se ofrece el servicio de guiado lo cual es recomendable. El pago para el guía es a voluntad. El convento fue construido al acabar el siglo XVI, al pie del cerro San Cristóbal, en las afueras de lo que era entonces la ciudad a modo de buscar un lugar especial para el recogimiento de los frailes franciscanos. Aquí vivió también San Francisco Solano, otro santo peruano-español. 






 


Sinceramente, pasear por este recinto religioso es una grata experiencia. Por momentos sentía que paseaba por una hacienda andina en donde la ley era la tranquilidad y la sencillez. Cosa curiosa es que algunos ambientes están en partes más altas, como en un desnivel, esto es debido a que el convento fue construido sobre la ladera del san Cristóbal, es decir se la adecuó a la topografía.  El paseo incluye una visita a la enfermería, claustros, biblioteca, cuartos donde dormían los frailes, capillas con excelentes retablos barrocos, bodega donde se producía el vino, una más que respetable (en mi opinión de lo mejor) colección de cuadros de la colonia y un atípico claustro cuyas paredes han sido pintadas de vivos colores que lo hace un sitio acogedor.




Al finalizar la visita se puede continuar a la Plaza de Toros de Acho pero ya no pudimos continuar, además la cosa allí es algo más complicada debido a que las calles aledañas son menos seguras. Yo si lo he conocido y hasta tienen un museo taurino, pero es más que nada para gente muy entendida y aficionada a los toros. Desde la entrada del convento se pueden conseguir taxis para volver al Centro de Lima y si has llegado al Convento caminando pues desanda el mismo camino que es la ruta más segura.

Resumiendo, creo que los lugares históricos del Rimac se merecen mejor suerte. Incluirlas en una especie de recorrido cultural colonial que abarque desde la plaza de armas de Lima y que cruce las calles Trujillo y Chiclayo, la Alameda de los descalzos y finalice en el Convento. Modos hay muchos, decisiones muy pocas. 
Ya sabes, aquí tienes otra alternativa a los lugares clásicos de Lima. A pie o en taxi, seguro que valdrá la pena y siempre tomando precauciones y yendo en días tranquilos como el domingo en la mañana por ejemplo. Espero que las fotos te hayan gustado y sobre todo despertado la curiosidad de ir a ver este lugar tan poco conocido. Nos vemos en la ruta.

Pablo

Convento de los Descalzos
Tel.: (511) 481-0441.
Visitas: lunes a domingo (salvo los martes) de 09:30 a 13:00 y de 15:00 a 18:00 horas. Entrada 5 soles

8 comentarios:

xaviloko dijo...

muy buena información gracias sigue así saludos

Pablo Solórzano dijo...

hOLA, de nada, espero que te sirva para que conozcas este sitio tan interesante, gracias por tu visita, saludos!

Anónimo dijo...

yo voy a pedir a Fray JUAN MACIAS un bebe , es lo que deseo , cuando me siento en la silla le pido concebir .

Pilar y Paco viajeros dijo...

Magníficos relatos de la ciudad de Lima. Los guardaré como guía para nuestro viaje a Perú.Saludos

Pablo Solórzano dijo...

Hola chicos! Pues me da un gusto tremendo que mis recomendaciones sirva para armar vuestro viaje. Seguro que lo pasarán muy bien en mi país. Os mando un abrazo y que el viaje sea un éxito. Gracias por la visita!

Fernando ! dijo...

Este viernes es el aniversario del Museo de los Descalzos y el ingreso es libre. Me daré tiempo para ir por allá, parece tener muy buena pinta. gracias por el dato Pablin, un abrazo.

Pablo Solórzano dijo...

De nada Fer. Espero lo hayas pasado muy bien. Este lugar es un bellezón y hasta ahora me pregunto cómo es posible q se conozca y visite tan poco! Un abrazo compañero.

Anónimo dijo...

Estoy interesada en ir quiero ir a la silla milagrosa tengo mucha fe necesito saber los horarios xfavor gracias

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