Chullpas de Cutimbo : inmensas y misteriosas

jueves, 13 de marzo de 2014



“Perdón joven, se me olvidó” me dijo el chófer, mientras frenaba apresuradamente la combi. Antes de partir le había pedido que nos dejara en el lugar indicado desde donde se puede subir hacia las CHULLPAS de CUTIMBO, pero como ya dije, “se le olvidó”. En fin, tampoco nos dejó muy lejos, apenas a unos 15 minutos a pie del pueblo desde donde se inicia la subida hacia los restos. Hasta agradecimos el desliz pues tuvimos que caminar en medio de un paisaje lunático: pampas llenas de ichu, como única evidencia de que allí algo crece; unos cerros truncos cuyas cimas parecían haber sido aplanadas  ex profeso como si se quisiera poner allí campos de fútbol –tal era su planitud-; y el ulular del viento altiplánico que parece desgranar misterios en los oídos.

CUTIMBO. PUNO - PERU.

Era el último lugar que íbamos a ver en Puno (al día siguiente nos iríamos a MOQUEGUA). Ya habíamos estado cerca de la gloria en LLACHON, y admirado las olvidadas bellezas barrocas de JULI y POMATA. Era hora de ver algo más antiguo, más autóctono, más AYMARA, así que CUTIMBO nos pareció una buena idea.


Al pie del cerro sobre el que se ubica ese lugar se encuentra el pueblo de COLLACACHI (este dato lo he sabido después de leer al extraordinario periodista de viajes Alvaro Rocha).  Más que un pueblo parece una aglomeración de una veintena de casas en cuyas zonas ajardinadas tienen por animales no a perros sino a lanudos auquénidos.  Hay también una escuela y un cementerio de tumbas pequeñísimas, que de no estar pintadas de vivos colores apenas si podrían ser advertidas en medio de la opaca inmensidad de la meseta.

CUTIMBO. PUNO - PERU.
CUTIMBO. PUNO - PERU.
CUTIMBO. PUNO - PERU.

Al lado de un pequeño museo de sitio, con oficinas, empieza el camino de subida hacia los restos arqueológicos. Cuando fuimos a comprar la entrada no había nadie atendiendo. Decidimos subir de todos modos y pagar cuando regresásemos a pasar por allí.  El sendero está bien señalizado y acondicionado para ayudar al caminante a llegar. Hay algunos tachos de basura y unas bancas donde descansar mientras se va subiendo lentamente, ya que no siempre es fácil llegar a  más de 4 mil metros sobre el nivel del mar.

CUTIMBO. PUNO - PERU.
CUTIMBO. PUNO - PERU.

El primer aviso de lo que se verá llega a medio camino: una gran chullpa cuadrada hecha de rocas macizas que han sido puestas de tal modo que parece que la gente que la hizo no tenía en el vocabulario la palabra dificultad. Aparecen sobre la superficie de esta chullpa imágenes de serpientes esculpidas y una pequeñísima entrada que mira hacia el este que es, como se sabe, por donde sale el sol. Salta a la vista la intención simbólica de esta disposición y la función que tuvieron estas estructuras: un lugar para los muertos.

CUTIMBO. PUNO - PERU.
CUTIMBO. PUNO - PERU.

Juli y Pomata: esplendores del barroco, abismos de la modernidad

lunes, 3 de marzo de 2014



POMATA: FELINOS Y FILOSOFOS.

Lo primero que ves al bajar de la combi que te trae desde Puno hasta POMATA no es nada barroco sino más bien uno de esos monumentos que forman parte de nuestro insufrible “patrimonio posmoderno”: un felino de tamaño gigantesco que recibe calurosamente al visitante mostrando sus nada amigables fauces. Quien puso esto, ¿se creería quizás uno de esos reyezuelos de la antigüedad que solía mandar a poner en la entrada de sus dominios unos monstruos gigantescos y atemorizadores para advertir al recién llegado? Ve tú viajero a saber todo lo que se esconde en las profundas (y no por eso llenas) capas cerebrales de nuestras autoridades edilicias. 

POMATA. PUNO - PERU.
Como bien recuerdan los improbables lectores de este blog, en una entrada anterior, en la que conté nuestra experiencia en la maravillosa península de Capachica de donde –mal que me pese- tuvimos que volver a Puno por problemas de salud, prometí seguir aportando datos sobre otros lugares interesantes que se pueden conocer en tierras puneñas. La continuación del viaje se daba ahora por algunos de los pueblos (exactamente POMATA y JULI) ubicados casi a orillas del Titicaca y en los que hay unas impresionantes iglesias barrocas.  Así que allí vamos. 

Pasado el susto del felino, nos recibió otra rimbombancia: enormes letras blancas sobre el césped que te indican la particularidad de Pomata: BALCÓN FILOSOFICO DEL ALTIPLANO. Ya. Un enorme tigre, una romántica presentación, esto se pone interesante... Entramos a la plaza y la cosa mejora. Al no ingresar los carros en el pueblo (las combis que vienen desde Puno te dejan a las afueras) hay mucha tranquilidad y silencio. Sinceramente pensé que iba a haber más construcciones antiguas pero de antigua solo había la iglesia, de la que hablaremos luego. Por ahora, lo que más me impresionó y me pareció encantador fue ver toda esa larga fila de gente de los pueblos aledaños que había venido hasta Pomata a hacer trámites. Mujeres cargando sus multicolores llicllas, protegiendo sus gastadas pieles con sus simpáticos sombreros bombín, vistiendo amplísimas faldas, cargando sus bolsas de plásticos, conversando, sonriendo, matando el tiempo en la cola con una calma y paciencia que a uno, veloz y neurótico como es, se le antoja imposible.

POMATA. PUNO - PERU.
POMATA. PUNO - PERU.
POMATA. PUNO - PERU.
POMATA. PUNO - PERU.
POMATA. PUNO - PERU.
POMATA. PUNO - PERU.
Cerca de la plaza se encuentra la joya del pueblo: la iglesia San Santiago de Pomata. A la entrada principal llegas a través de un caminito que se abre paso en un espacio ajardinado. Por fin estoy aquí. ¡Había visto tantas veces este sitio en fotos y reportajes; había viajado tantas veces por Puno y nunca me había dado el tiempo de conocer estos pequeños pueblos con grandes iglesias! 

El color rojizo de la fachada eclesial parece llamear estimulada por la luz del sol andino. No puedo dejar de recordar la intensa rojez que vi en las ruinas de las iglesias jesuíticas de Misiones, en Argentina. Sí, jesuíticas como estás de Pomata. Es indudable que hubo una conexión sureña, una larga ruta que vendría desde Lima y no se detendría sino hasta lo que es hoy Argentina. 

Las imágenes de las fachadas son todo un muestrario de simbología e iconografía. Podrías pasarte horas allí tratando de desentrañar el misterio de los mensajes en piedra que alguien hizo hace mucho y que todavía dialogan con el visitante. Monstruos, aves con un plumaje bien definidos, seres alados que parecen estar perdidos en medio de una jungla de rica y barroca flora.

POMATA. PUNO - PERU.
POMATA. PUNO - PERU.
POMATA. PUNO - PERU.

La poesía del viaje : Matsuo Basho

martes, 25 de febrero de 2014



Los meses y los días son viajeros de la eternidad. El año que se va y el que viene también son viajeros. Para aquellos que dejan flotar sus vidas a bordo de los barcos o envejecen conduciendo caballos, todos los días son viaje y su casa misma es viaje. Entre los antiguos, muchos murieron en plena ruta. A mí mismo, desde hace mucho, como girón de nube arrastrado por el viento, me turbaban pensamientos de vagabundeo. Después de haber recorrido la costa durante el otoño pasado, volví a mi choza a orillas del río y barrí sus telarañas. Allí me sorprendió el término del año; entonces me nacieron las ganas de cruzar el paso de Shirakawa y llegar a Oku cuando la niebla cubre cielo y campos. Todo lo que veía me invitaba al viaje; tan poseído estaba por los dioses que no podía dominar mis pensamientos; los espíritus del camino me hacían señas y no podía fijar mi mente ni ocuparme en nada. Remendé mis pantalones rotos, cambié las cintas a mi sombrero de paja y unté moka quemada en mis piernas, para fortalecerlas. La idea de la luna en la isla de Matsushima llenaba todas mis horas. Cedí mi cabaña y me fui a la casa de Sampu, para esperar ahí el día de la salida. En uno de los pilares de mi choza colgué un poema de ocho estrofas. La primera decía así:


Otros ahora

en mi choza – mañana:

casa de muñecas. 1




                        Matsuo Basho, Sendas de Oku

                        Traducción de Octavio Paz y E. Hayashiya.

                        Universidad de Navarra.

 

1: Las familias con niñas celebran las Fiestas de las Muñecas el día tercero del Terce Mes del año. La casa se adorna con muñecas y flores. Basho piensa en el cambio en el aspecto de su choza que había sido habitada por un poeta ermitaño: él.

El estrecho camino hacia el interior. Basho. Imagen de http://basho-imagery.blogspot.com.es/

En la península de Capachica : Maravilla secreta

jueves, 13 de febrero de 2014



El pequeño Christian tiene unos modales principescos. Habla pausadamente, se dirige a los mayores de usted, no dice palabrotas, y casi siempre dice “por favor”. Pero cuando toca ser niño de nuevo no para mientes y se divierte como un loco corriendo (chivateando diría mi madre) junto a sus amiguitas Jocelyn y Camila entre los campos que se encuentran a medio camino entre su escuela, ubicada cerca de la plaza de LLACHON, y su casa. El recorrido le lleva unos 40 minutos a pie. No se queja de tal esfuerzo. Él va a estudiar igual, y cuando llueve también lo hace pero toma un atajo por un camino que me señaló, allá arriba, entre las montañas desde donde el TITICACA debe verse esplendoroso. Cuando camina con nosotros mira hacia abajo y en las aguas del lago observa entusiasmado, como si fuera la primera vez que lo viera, cosas que nosotros no advertimos. Luego nos explica de qué se trata y continuamos.

Conocimos a este simpático chiquillo en la plaza de LLACHON, hasta donde habíamos llegado con la esperanza de pasar unos días en esa casi secreta península que penetra en la superficie de las profundas aguas del Titicaca, y el cual poquito a poquito ha empezado a posicionarse como la nueva, y sensacional, alternativa al turismo comunitario de las tan mentadas, y no por ello menos hermosas, islas del lago. Ya sabes, Taquile y Amantaní.  Los planes no salieron como quisimos pero eso ya lo contaré después.

LLACHON. PUNO - PERU.
        Todo había sido muy rápido. Tomamos un avión por la mañana desde Lima hasta Juliaca; en el aeropuerto de esa ciudad tomamos el servicio de transfer del señor Saira que nos llevó en su “van” hasta la terminal de combis hacia Capachica  (ver DATOS UTILES abajo). Allí tomamos la única combi que encontramos y que nos puso en poco tiempo en la entrada a la gran península (es decir en Capachica). Ya había tenido yo la oportunidad de conocer Llachón en la primera vez que hice kayak por el lago (ver aquí la entrada) pero la visita fue muy rápida pues estuve en ese sitio para subirme a un kayak, y empezar a remar hacia Taquile, pero esta vez la idea era visitar, sin apuro, todo lo posible en la península. Así que allí estábamos. (Dejo aquí un mapa para explicar la ruta)

EN LA COMBI HACIA CAPACHICA. PUNO - PERU.

La plaza de CAPACHICA es pequeña y su centro está lleno de tienditas rodantes y triciclos usados por gente que se dedican a vender cosas al por mayor. Hay una escalera multicolor que lleva a un “mirador turístico”. No vimos hoteles ni ningún teléfono público, solo una señora que vende golosinas alquila su teléfono celular; bien preciado que tiene casi toda la gente del pueblo. Tuvimos que esperar algo más de media hora hasta que apareciese una combi hacia Llachón, hay muy pocas. Lo que es más fácil encontrar son combis para Puno y Juliaca. Eso sí, nos dijeron que había taxis que te llevan a PLAYA CHIFRÓN que es una zona costera, al borde del lago cuya presencia aquí en Capachica, no se advierte por ningún sitio.

CAPACHICA. PUNO - PERU.
CAPACHICA. PUNO - PERU.
CAPACHICA. PUNO - PERU.
CAPACHICA. PUNO - PERU.
CAPACHICA. PUNO - PERU.
     En poco más de 40 minutos llegamos a LLACHON. Empezamos a buscar alguna casa hospedaje pero todos estaban en las afueras del pueblo. Yo recordaba la de la vez anterior que estuve aquí (la del señor Valentín Quispe) pero mi idea era cambiar y tener nuevas experiencias con más gente. Fui a preguntar a una tienda cuál nos recomendaban y cuando regresé a la placita encontré a Pilar conversando con Christian y sus amiguitas, quienes acababan de salir del colegio y estaban regresando a sus casas. El niño nos dijo que su madre daba hospedaje a turistas en su casa. Así que decidimos seguirle. Total, por algo estos mocosos habían aparecido en nuestro camino.

LLACHON. PUNO - PERU.
LLACHON. PUNO - PERU.

LLACHON. PUNO - PERU.

LLACHON. PUNO - PERU.

LLACHON. PUNO - PERU.

Ya dije que la andadura desde la plaza del pueblo hasta la casa de Christian lleva algo así como 40 minutos. No es mucho pero si a eso le sumas que tienes que cargar tu mochila, que hay algunas pendientes, y que estás a mucha, mucha altura, pues el esfuerzo se redobla. A medio camino apareció un carro y Christian se puso a negociar con el conductor (su “tío”, en realidad los niños se refieren a todas las personas mayores como tío o tía) para que nos llevase hasta la casa. Subimos con los enanos y llegamos. Pagamos 4 soles. Normalmente desde la plaza de Llachón hasta la casa de Christian, o un poco más allá, un coche te puede cobrar 25 soles, por lo que averiguamos.


La poesía del viaje : Bruno Schulz

sábado, 8 de febrero de 2014



[…] En mayo los días eran como Egipto, de color rosa. En la plaza, la luz desbordaba todos los límites y ondeaba. En el cielo, los cúmulos de nubes veraniegos arrodillábanse esponjosos tras las grietas de luz, volcánicos, muy marcados, y Barbados, Labrador, Trinidad, se teñían de color rojo, como vistos a través de gafas de rubíes; durante sucesivos pulsos y embelesamientos, en el transcurso de ese rojos eclipse de la sangre que late en el cerebro, la corneta de Guayana atravesaba el cielo, crepitaban todas sus velas. Se deslizaba, haciendo resonar las telas, pesadamente, entre gruesas cuerdas y gritos de remolcadores, entre la indignación de las gaviotas y el resplandor rojo del mar. Entonces, crecía en todo el cielo y se desplegaba ampliamente, inmenso, un confuso aparejo de sogas, escaleras y perchas, bramando, la tela desdoblada en lo alto, se rompía el prolífero espectáculo aéreo de velas, baupreses, foques, en cuyas ventanillas aparecían por instantes pequeños, ágiles negritos corriendo en ese laberinto telar, extraviándose entre las señales y las figuras del fantástico cielo de los trópicos.

Más tarde, el escenario cambia; en el cielo, en las masas nubosas, culminaban hasta tres eclipses, humeaba la brillante lava trazando con una línea luminosa los severos contornos de las nubes, y –Cuba, Haití, Jamaica-, el seno del mundo, ahondaba, maduraba cada vez más visiblemente, lograba lo esencial y, de repente, toda la quintaesencia de esos días se derramaba: la oceanidad murmurante de los trópicos, archipiélagos azules, dichosos atolones, torbellinos ecuatoriales, monzones salados.

        Con el álbum de la mano leía la primavera. ¿Acaso no era ella un gran comentario de los tiempos, la gramática de sus días y noches? Esa primavera declinaba en Colombia, Costa Rica y Venezuela ya que, en realidad, México, Ecuador y Sierra Leona no son más que una rebuscada superficie, un refinamiento del sabor del mundo, una postrera y definitiva posibilidad, un callejón sin salida del aroma, en el que se pierde el mundo en sus búsquedas ensayando todas las escalas del teclado.

        Lo importante es no olvidar, con Alejandro Magno, que ningún México es el último, que es sólo un punto de paso, que el mundo va más allá y, tras cada México, se abre un nuevo México todavía más deslumbrante, archicoloreado y superaromático.


Bruno Schulz, Primavera, XIX, en Sanatorio Bajo la Clepsidra.
Madrid: Editorial Siruela, 1998 .

Imagen obtenida en http://fcit.usf.edu/holocaust/gallery/p175.htm

Camino Inca a Machupicchu: el alma mineral

miércoles, 15 de enero de 2014


¡Ay, Machu Picchu, pobre rostro mío,
Mi alma de piedra,
Exacta y rompidísima,
Innumerable e idéntica,
Vuelo del alma mineral,
Esencia de conciencia de relabrada fuerza!…
Martín Adán


(Introito, Santander, algunos años después)

Así que allí estaba yo. En el kilómetro 82 o Piscaycucho. Al mando de un grupo de turistas noruegos, en pleno Octubre, con cielos encapotados cuya grisura nos avisaba de una amenaza de lluvias. Por fin a punto de iniciar la caminata de mi vida. Trataba de aparentar tranquilidad, profundo conocimiento del lugar por donde íbamos a caminar. No quería que los nórdicos notaran que quien iba a dirigir y coordinar su viaje era una persona que como ellos iba a tener el placer de pisar por primera vez el alucinante Camino Inca que lleva hasta Machu Picchu.  

    ¿Cómo había llegado yo hasta allí? Por pura suerte. Aunque he estudiado turismo y he dedicado mucho tiempo a formarme para guiar nunca había tenido la oportunidad de dirigir un grupo de viaje en una caminata larga, y no cualquier caminata sino uno de los más impresionantes del mundo (véase aquí lo que dice El País de España). Explorandes, la empresa en la que trabajé desde asistente de oficina hasta Tour leader, me daba la oportunidad. Así que a caminar joven… Posiblemente no vuelva a tener un trabajo parecido, y eso lo lamento. Pero qué se puede hacer... En fin, lagrimeos afuera.



     Ya había tenido la suerte de hacer otras partes de la gran vía prehispánica pero no este que lleva hasta Machu Picchu: hay que recordar que en el Perú sobran kilómetros de esa ruta: de los 40 mil que existen en los países andinos sudamericanos, 25 mil se encuentran en tierras peruanas. La gran mayoría de ellos, eso sí, no están “acondicionados” ni son tomados en cuenta por la maquinaria turística para llevar por allí a sus clientes, pero también están plagados de maravillas. Los que mejor recuerdo de esos poco visitados tramos son aquellos con los que me crucé cuando me fui caminando 9 días desde lasfascinantes ruinas de Choquequirao hasta MachuPicchu; o también en la increíble zona del Pariacaca, en lasierra de Lima; o en la zona de Amazonas donde caminé por uno de los fragmentos mejor conservados del camino inca que he visto y que lleva desde Chachapoyas a Levanto. En fin, seguro que han sido más pero ahora no los recuerdo. Así que aquí va este escrito que no es sino la copia de los papeles que fui garabateando entre sudores, lluvias y campamentos bajo las estrellas –con algunos añadidos que hago ahora para darle más claridad al texto-. Posiblemente encuentres por allí mejores blogs donde haya verdaderos consejos de gente que ha ido con un grupo coordinado (no hay otro modo de acceder al Camino Inca), pero este escrito lo hace alguien que tuvo apenas que hacer mínimo esfuerzo (económico) para andar por la fascinante ruta que lleva a Machu Picchu, y todo esto porque tuvo la inmensa suerte (algún día tenía que llegar) de hacerlo como parte de su (delicioso) trabajo, como ya lo he dicho. Lo que quiero, sobre todo, es hacerte una invitación, motivarte a dar el paso: excesivamente turístico o no, el Camino Inca es una de las mejores experiencias que nadie que pueda pagarse un viaje debería perderse porque una de las mejores cosas que los viajeros pueden hacer es caminar, caminar y caminar. Además será esta la primera entrada que escribo este año a modo de desearnos suerte a todos los peruanos para que -¡ojala!- este 2014 el gran Qhapaq Ñan logre la denominación de Patrimonio Mundial dela Unesco

(Patio de un hotel en el Cusco, 17 de octubre, 2010)

He hablado con varios de los noruegos y parecen en su mayoría amables, aunque preguntan hasta por lo más mínimo en cuanto a seguridad y emergencia. Esto no es una molestia, al contrario, creo que todos deberían hacer algo como eso. Pero lamentablemente la palabra emergencia no se nos pasa por la cabeza cuando estamos de viaje, hasta que algo malo sucede claro, y entonces...

(Llactapata, 19 de octubre, 2010)

Llegamos por fin (después de casi 5 horas de camino desde el km. 82) a la zona donde acampamos: se llama Llactapata y me sorprende -todo iba a ser una sorpresa-, sobre todo porque por momentos le encuentro un cierto parecido a Ollantaytambo, lugar que visitamos ayer: ya sabes, andenerías inmensas que ascienden de forma vertiginosa y que le dan al sitio un aspecto de fuerte, de lugar impenetrable. Cuando llegamos todo está armadito: las carpas, el agua caliente, el baño, la comida recién hecha que empieza a oler: los porteadores son los héroes, puedo estar aquí yo con un idioma más, con un par de libros leídos, pero poco sirve, la columna vertebral de esta experiencia son ellos y de ellos dependemos. No podemos sentirnos más seguros, ni agradecidos.

Camino Inca. Cusco - Perú.

Camino Inca. Cusco - Perú.
Camino Inca. Cusco - Perú.
(Llulluchapampa, 20 de octubre, 2010)

Amaneció frío, aunque no tanto como imaginé que iba a ser. El verano en el hemisferio sur no está lejos, y eso se nota. Continuamos el camino de subida desde Llactapata, a través del valle de Cuscichaca, y pasamos por pequeños villorrios de contadas casas donde apenas llamamos la atención de los nativos: están acostumbrados a ver hordas de gringos por sus pagos. Vi en las puertas de algunas casas que la gente del lugar ofrece ciertos servicios y lo anuncian en inglés: algunos mensajes tienen gracia, te arrancan una sonrisa (ver fotos). Hasta que por fin llegamos al poblado de Huayllabamba. Elkin, el guía con el que trabajamos juntos para dirigir este grupo (también estuvo María, una chica muy diligente y amable) me llamó a un lado y me dice que hay una cosa donde una señora que siempre da de comer a los guías: un cuarto oscuro, teñido por el humo de la leña, un olor a carne y especias, el cacareo de una gallina que revolotea la tierra, el mugido lejano de un animal.

Camino Inca. Cusco - Perú.
Camino Inca. Cusco - Perú.
Camino Inca. Cusco - Perú.
Comemos tranquilamente. Pasan los porteadores cargados de esos bultos inmensos: de nuevo el sentimiento de agradecimiento y de culpa… Hacer este camino no sería posible, a no ser que se usen animales pero su uso dañaría el mismo camino y quizás harían que ande por aquí más gente de la que debe. No puedes dejar de pensar en la disyuntiva: unos hombres que hacen posible que viajes con comodidad y cuyo esfuerzo permite que el patrimonio se mantenga en buen estado… pero, ¿y ellos?, ¿sus espaldas?, ¿su salud?, ¿están afiliados?, ¿tienen seguro médico?... cuando intento hablar con uno de ellos me cambia el tema… sé que la empresa para la que trabajo se preocupa mucho por el trato a su gente (de hecho la recomiendan en el Lonely Planet y en diarios importantesde España y a ha ganado premios por buenas prácticas turísticas), pero esto que debería ser normal casi siempre es excepción: abundan los casos de explotación de varios “empresarios” inescrupulosos.

Camino Inca. Cusco - Perú.
Camino Inca. Cusco - Perú.




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