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La paz de Leymebamba: de momias y picaflores

sábado, 26 de noviembre de 2011


Había llegado el momento de dejar, no sin pena, Chachapoyas. Costaba irse de un lugar que por varios días había sido la “base” desde donde partimos a explorar muy bonitos sitios, en la que la habíamos pasado bien y donde la gente fue muy amable con nosotros; y también costaba dejarlo por el hecho de aún había zonas por conocer y hacia los cuales por falta de tiempo (la dictadura del tiempo, siempre) no pudimos ir. Por ejemplo nos quedamos con las ganas de ir hasta LAMUD para conocer el PUEBLO DE LOS MUERTOS o hacia la CAVERNA QUIOCTA; o hasta COLCAMAR para subir a ver los sarcófagos de SHOLON; o partir en una expedición de días hacia el VALLE DE BELEN o el GRAN VILAYA. Es decir, dejábamos mucho sin conocer aunque lo que vimos estuvo bastante bien. Como puedes darte cuenta este departamento de Amazonas es todo un universo inacabable de encantos.

Era hora de dirigirse hacia el sur, empezar el regreso hacia Lima donde cuestiones personales nos reclamaban pero no iríamos sin pasar antes por otros lugares tan interesantes como los que hasta ahora habíamos conocido. Nuestra siguiente “base de operaciones” sería el bonito y tranquilo pueblo de LEYMEBAMBA. Allí se llega desde Chachapoyas a través de una relativamente ancha carretera que aunque no tenga asfalto está en aceptables condiciones. Acompañados por el tranquilo río Utcubamba y, para felicidad de quienes sufren de vértigo, sin apenas ver abismo alguno, nos fuimos alejando de la capital del departamento de Amazonas internándonos más y más en un valle cálido y hermoso. Esta vía pasa por pueblos como Tingo, que habíamos visto el día anterior de camino hacia Kuelap; Ubilón, desde donde se puede ir a conocer el pueblo de LA JALCA; Magdalena y Yerbabuena en el cual empieza la subida hacia los MAUSOLEOS DE REVASH que también nos quedamos con ganas de conocer. 

Plaza de Leymebamba - Amazonas - Perú
Luego de 2 horas y media de viaje llegamos a Leymebamba en cuya bonita plaza nos sentamos un poquito para empaparnos del ambiente del pueblo: de entrada sorprende su pequeña iglesia con sus dos torres de piedra y sobre todo la armonía arquitectónica del sitio lo cual aparentemente es una constante en los pueblos de esta zona por lo que habíamos visto en Levanto y en la misma Chachapoyas, felizmente. Reina en este pueblito un ambiente que enamora y que sosiega. Ya, no quiero parecer demasiado optimista ni declarar a todos los pueblos del Perú como maravillosos pero sinceramente este era un gran lugar o al menos lo es para alguien que como yo siempre trata de escapar de los fauces del leviatán limeño. Las calles adoquinadas, la gentileza de sus pobladores, la tranquilidad con la que la gente vive y que parece ser consecuencia de su aislamiento; en suma, no habíamos escogido lugar mejor para quedarnos y tampoco pudimos encontrar una mejor opción de hospedaje que el HOTEL LAGUNA DE LOS CONDORES.

Allí nos atendió la señora Vilma, dueña del hotel, quien junto a su esposo ha tenido la excelente idea de mantener un ambiente tal que más que un hotel parece que estuvieras en casa, en una casa donde se te ha invitado a estar. Este hospedaje no tendrá las modernidades de muchos otros pero hay en su patio un bonito jardín y los balcones tienen balaustradas de madera. Además, en donde está la recepción han acondicionado una especie de sala con sofás y hamacas sobre los cuales es una delicia despatarrarse mientras que la luz del día agoniza devorada por la inminente noche. La luz se había ido pero apenas si extrañábamos cualquier artificio eléctrico, el centelleo delicado de las velas era suficiente. Había música en ese patio: el estridor de algunos insectos, el gorjear de las aves que buscaban sus caminos en el cielo hacia las ramas bienhechoras, el plácido ronroneo de un pequeño gatito y el apurado rumor que otro producía al moverse entre las hierbas y plantas como si tuviera con ellas un silencioso trato. Gotas de lluvia se desgranaban con delicada obsesión produciendo una andanada de musicales ecos al reventar en la tierra, que húmeda y fertilizada, desprendía un manso y penetrante olor. En suma, un atardecer de órdago.

Por lo que entendimos doña Vilma y su esposo son dueños del campo que está a la entrada a la célebre “Laguna de las momias” motivo por el cual antes de que un tour parta para aquel lugar los organizadores tienen que venir a coordinar a este hotel. Por tener mucho tiempo viviendo aquí estos señores son una fuente excelente de información para ir a cualquier lugar.  

Al día siguiente nos fuimos a visitar un sitio que ha hecho mundialmente célebre a este villorrio: el MUSEO LEYMEBAMBA. Allí llegamos luego de caminar 45 minutos ya que no se ubica en el mismo pueblo sino en las afueras, a 4 kilómetros aproximadamente. Hay que tomar la carretera que va hacia Cajamarca y si te animas pregunta a la gente por los “cortes” que son caminos pequeños por donde puedes ahorrar mucho tiempo. Se puede ir en taxi hasta allí (7 a 10 soles) pero nosotros a modo de entrenarnos para la caminata que haríamos al día siguiente y conocer un poco más los alrededores nos fuimos a pie. El museo está situado en un fantástico complejo que ha sido construido con apoyo de una organización austriaca. Debe ser uno de los mejores organizados que he visto en el Perú.

Museo de Leymebamba - Amazonas - Perú
Museo de Leymebamba - Amazonas - Perú


Kuélap : belleza e inmensidad de la piedra

jueves, 24 de noviembre de 2011



La combi traqueteaba sobre el descuidado camino que ascendía milagrosamente por las laderas de las montañas. El conductor, indiferente al infinito vacío que latía abajo en las profundidades de los abismos, oía a prudente volumen una música muy alegre. Parecía que esta carretera llevaba hacia la nada, que no se dirigía a ningún  sitio digno de ser visitado y sin embargo sí lo hacía. Nos dirigíamos hacia uno de los lugares que debió ser considerado una referencia, una especie de pétreo corazón palpitante en medio de todas esas montañas envueltas en intenso verdor y que daba vida a todo ese mundo conocido por los que hace cientos de años poblaron estas zonas.

Kuelap - Amazonas - Perú

Nuestro viaje por todo el circuito nororiental peruano había sido un crescendo de emociones: hacía 2 días habíamos estado en un cañón impresionante y secreto y no hacía 24 horas que habíamos caminado ávidos de belleza hasta lo que algunos consideran la tercera catarata más alta del mundo. Ahora veríamos las inmensas paredes de una ciudadela pre inca y caminaríamos por sus calles al mismo tiempo que nuestras mentes viajarían al pasado imaginando ese mundo perdido que dejó constancia de su existencia en las maravillas creadas por los hombres y mujeres que lo habitaron.

Había visto KUELAP tantas veces por fotos, tantas veces oí hablar de esas ruinas, me habían hablado maravillas y me decían que no era posible que viajero como soy no me hubiese dado la oportunidad de conocer este lugar. Así que allí íbamos, a coronar por fin los días de nuestro viaje con la visita a esta monumental ciudad.

Kuelap - Amazonas - Perú

Los 3000 metros de elevación sobre el nivel del mar se sienten en el suave y fresco aire que ulula entre las piedras de Kuelap. El dominio de esa altura también le permite gozar de vistas maravillosas. Estar frente a las aviesas murallas que protegen la ciudad me hizo recordar, sin que ambas se parezcan, la sensación que experimenté al estar en MICENAS (Grecia). Es decir, era como estar a la entrada de una ciudad digna de un canto homérico: los inmensos murallones con los que se encontraban los héroes griegos quienes se confiaban en su terquedad y virtud para traérselas abajo. Para seguir con ganas de Historia habría que decir que por algunos cálculos que se han hecho se sabe que para construir Kuelap se usaron más piedras que para levantar la Gran Pirámide de Egipto.


El cañón del Sonche : una joya desconocida

jueves, 17 de noviembre de 2011

Después de haber visitado los sarcófagos de Karajía, de haber caminado por algunos de los pequeños y pacíficos pueblos de la campiña de Amazonas y de “tirar dedo” para que un camión nos acercara a Luya (ver entrada anterior) llegamos a CHACHAPOYAS para almorzar y descansar. Aún le quedaban horas de luz al día y como en el Perú anochece siempre en verano o en invierno a la misma hora (entre 6 y 30 o 7 de la tarde) decidimos aprovechar al máximo el tiempo y por la tarde nos fuimos hacia el pueblo de HUANCAS ubicado a 8 kilómetros de CHACHAPOYAS (ver abajo DATOS UTILES para saber más datos).  


Huancas es un pequeño villorrio que casi nunca es visitado por nadie excepto en Octubre cuando mucha gente peregrina desde Chachapoyas para visitar la imagen del  “Señor de los Milagros” que se guarda en su iglesia. Sin embargo su cercanía a la capital del departamento y la revaloración de su tradicional cerámica ha hecho que  últimamente el pueblo se haga más y más conocido sin que eso signifique que te vas a encontrar turistas por doquier aquí: de hecho cuando estuvimos allí éramos los únicos visitantes por lo que siempre es posible disfrutar con mucha tranquilidad de los encantos de Huancas, que de haberlos los hay.


Plaza de Huancas - Amazonas - Perú
El pueblo tiene una historia peculiar ya que los ancestros de los actuales residentes llegaron aquí a mediados del siglo XIV obligados por los incas quienes tenían esa política de movilización de gentes rebeldes para tenerlos más controlados al ser alejados de sus zonas habituales. Sospecho que esos ancestros movilizados debieron haber venido desde el centro del Perú (cerca de Huanca-yo) donde hubo una etnia rebelde llamada los HUANCAS, aunque esto no lo puedo confirmar. 


¿Qué ver en HUANCAS? Aquí encontramos una de las joyitas secretas por los que nos animamos a venir para “mochilear” en toda esta zona nororiental del Perú plagada de lugares apenas conocidos y donde el viajero puede sentirse tentado a llamarse así mismo “descubridor” por la gran cantidad de sitios apenas explotados turísticamente. La joyita a la que me refería es el extraordinario: CAÑON DE SONCHE.

 Huancas - Amazonas - Perú
Plaza de Huancas - Amazonas - Perú


Por el fabuloso Camino Inca de Chachapoyas a Levanto

jueves, 10 de noviembre de 2011


A Levanto llegamos casi sin saber lo que encontraríamos. Fue mejor hacerlo así, la sorpresa fue mayúscula y lo que vimos sencillamente nos encantó: un excelente sendero que había sido usado por los incas, bellos paisajes y la tranquilidad sin par de un pueblo amable y silencioso. Para llegar a este lugar no hay nada como ir por el poco visitado tramo del “camino inca” que lo une a Chachapoyas (ver entrada anterior). A nosotros nos llevó 3 horas y 15 minutos llegar hasta Levanto y solo nos cruzamos con pobladores que regresaban de sus campos o conducían a sus animales lo que nos demuestra que este camino ancestral aún sigue teniendo mucha relevancia en la vida de la gente.

Para ello hay que tomar un taxi desde Chachapoyas (6 soles) y pedir al conductor que te lleve hasta el “camino inca a Levanto”, el cual está al sur de la ciudad. Los taxistas usualmente saben bien dónde está el lugar preciso en el que empieza el sendero que en un principio sube por una pendiente por lo que los primeros pasos ameritan algo de esfuerzo. De entrada se nota en los peldaños y la superficie el estilo inca, aunque esta primera parte no está en tan buen estado. Poco a poco el camino se allana y en adelante no tiene desniveles y hace el caminar del viajero una experiencia digna de un príncipe o un guerrero inca.

Camino Inca de Chachapoyas a Levanto - Amazonas - Perú
Camino Inca de Chachapoyas a Levanto - Amazonas - Perú
Camino Inca de Chachapoyas a Levanto - Amazonas - Perú
Cuando se llega a su máximo nivel se logra ver los cerros vestidos de verdor que encierran a los pueblos de esta zona y a lo lejos se notan los techos de las casas de Chachapoyas. Ya en esta parte el camino muestra su mejor estado y de no ser porque sabemos que han pasado cientos de años uno creería que ha sido recién ayer en que las huestes incas cruzaron esta zona que los traía desde el mismo Cuzco y que luego de cruzar Huanucopampa, en el centro del Perú, y de pasar por Cochabamba, sitio administrativo de los incas en lo que hoy es el departamento de Amazonas, continuaba por Leimebamba, Suta, Levanto y no se detenía sino hasta llegar a la entrada a la misma selva.

Vista de Chachapoyas desde el camino camino inca que lleva hasta Levanto - Amazonas - Perú


Entre dos tierras : desde Moyobamba hasta Chachapoyas

viernes, 4 de noviembre de 2011


Estas entradas serán la continuación de nuestras Aventuras en el Circuito TurísticoNororiental peruano que iniciamos hace varias semanas atrás pero que tuvimos que interrumpir por diferentes motivos. Esperamos que esta vez no haya interrupción alguna y que lo que aquí escribo te sirva viajer@ para que tú también tomes la mochila y te animes a descubrir esa poca conocida parte del Perú. Primero haré un recuento de los lugares sobre los que ya hemos escrito: 


La aventura se inició en la costa peruana, exactamente en la capital del departamento de Lambayeque: Chiclayo y en los pueblos costeros de alrededor. En el mismo departamento de Lambayeque visitamos la ciudad que recibe el mismo nombre y el fantástico museo Tumbas Reales de Sipán; las fascinante pirámidesde Túcume y por último el “pueblo maldito” de Zaña. En bus nos enrumbamos hacia la selva y luego de pasar los andes y bajar hacia las entradas hacia la inmensa Amazonía llegamos a la ciudad de Tarapoto, ubicado en el departamento de San Martín, donde hicimos un duro trekking hacia la catarata de Huacamayllo, a continuación nos emborrachamos de color y alegría en la gran fiesta del Santa Rosa Raymi en el pueblo de Lamas; seguimos más luego a la agradable ciudad de Moyobamba (capital de San Martín) desde nos fuimos a ver el orquideario Wakanki y “trekeamos” hacia las cataratas del Gera (que fue al final un viaje inconcluso) y hacia el Morro de Calzada.


La aventura por la zona nororiental peruana no se detenía. Era hora de dejar la espesura  selvática y adentrase en el lugar en donde esa inacabable sinfonía verde va mutando poco a poco hasta que desaparece y deja espacio a la libre expansión de las primeras estribaciones de los andes peruanos. Uno de esos lugares privilegiados donde se puede ver esta metamorfosis es en el departamento de AMAZONAS que era el sitio que más me llamaba la atención conocer en este recorrido por la ZONA NOR ORIENTAL ya que últimamente se habían descubierto allí muchas maravillas. Nuestro “centro de operaciones” sería la capital del departamento: Chachapoyas.  Para llegar a esa ciudad habíamos dejado Moyobamba en un taxi colectivo que nos llevó hasta el pueblo de Nueva Cajamarca y desde allí tuvimos que tomar otro coche hasta Pedro Ruiz desde donde se puede conseguir transporte hacia Chachapoyas (datos, precios y tiempos abajo en DATOS UTILES). 

Si el viajero va atento notará cómo el hermoso paisaje que rodea la carretera va transformándose conforme avanza el auto en el que viaja por esta ruta: por un momento el vergel selvático es incontenible y los árboles se arriman contra la carretera y parece que quisieran recuperar el espacio que el asfalto les ha robado. La canícula está en su esplendor y el sol aviva duramente los matices de la jungla; las casas de los pueblos por los que se pasa están cubiertas de techos de palma y se sostienen, como en otros villorrios selváticos, sobre pilares que los mantienen protegidos de las inundaciones cuando llueve. Unas dos horas viendo todo ese mundo verde desde el coche se acaban imperceptiblemente y de pronto ya entra por alguna rendija un viento fresco y el bochorno se transforma en una ligera frigidez y el sol parece haberse perdido en una maraña de neblina. Las casas también mutan de apariencia, tienen ahora toda la impronta andina: son de adobe, con techos de teja a dos aguas, de pequeñas ventanas por donde apenas deben entrar filamentos de luz solar para escarbar en las sombras. Los andes se nos van mostrando lenta, sosegadamente.

Carretera Moyobamba - Pedro Ruiz. Foto de la página Travel Pod

Hasta que poco antes de Pedro Ruiz llegamos a Pomacochas y su laguna de donde es ese rarísimo y bello animal llamado el colibrí cola espátula. En algunas partes la inmensa extensión de agua apenas si deja ver la orilla que está al otro lado. El viajero no se espera encontrar una especie de mini lago Titicaca en esta parte del país. En este pueblo es posible quedarse, hay algunos buenos hospedajes al borde la carretera aunque también se organizan tours desde Chachapoyas hacia este sitio, sobre todo para los amantes de los avistamientos de aves.

Laguna Pomacochas - foto de la página Panoramio
Colibrí cola espátula - foto de la página 20minutos.es
Desde Pedro Ruiz hasta Chachapoyas el viaje se da sin ningún sobresalto por una carretera relativamente nueva y en buen estado de conservación, aunque eso sí plagada de curvas aunque afortunadamente para los que tienen problemas de vértigo no hay esos grandes barrancos a los que nos tienen acostumbrados las sierras peruanas. Vamos escoltados por el Utcubamba que a esta altura se muestra manso y sosegado y nuestro taxi colectivo va de la sombra a la luz y de la luz a la sombra al pasar por las faldas de los cerros de los Andes que ya habíamos echado en falta durante nuestras andanzas por la selva. 

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