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Caminos ancestrales III : Las enigmáticas canteras de Cachiccata

domingo, 7 de agosto de 2011

Caminando hacia un enigma
Siempre he pensado que muchos viajeros tenemos en el fondo un historiador. De hecho el primer gran viajero conocido fue el extraordinario Herodoto que hace más de 2,500 años inició una seria de viajes alrededor del Mediterráneo acuciado por el interés de conocer otros lugares y registrar lo que allí había pasado. De estos viajes nació su Historiae o Los nueve libros de historia  y así, si del asombro y la duda germinó la filosofía pues es válido decir que de la curiosidad brotó la historia. Siempre he sido un viajero obsesionado por ir hasta el mismo lugar donde pasaron cosas importantes así que con la misma curiosidad (y salvando las distancias) del gran griego siempre me animo a viajar en busca de "respuestas".
A las canteras de Cachiccata fui precisamente guiado por el interés de conocer algo que ha hecho famoso al hombre andino: el manejo de la piedra que tanto asombra y asombró en su momento a los primeros occidentales que llegaron hasta América y quienes al no poder entender tan complicada tecnología la denominaron “arte del demonio”. Antes que el sol se pusiera más intenso me fui al mercado de Ollantaytambo a comprar provisiones para el camino y al “market” del señor Jorge Rojas (que ya recomendé en otra entrada) y me indicó el mejor camino para llegar hasta las canteras: tomé una moto-taxi (2 soles) en la plaza hasta ROMIRA (menos de 10 minutos) que es una comunidad que está en la carretera que lleva hacia Quillabamba. Hay que pedirle al chófer que te baje en la “entrada al puente que cruza el Urubamba”. Así, caminé entre campos de maíz hasta el mismo puente el cual crucé y pronto estuve en Cacchicata pueblo. Otra posibilidad es irse hasta EL PUENTE INCA (a la entrada de Ollantaytambo) y tomar el camino que te lleva directo hacia las canteras pero preferí dejar esa alternativa para el regreso. 

Maizales en Romira
La subida hacia las canteras no es muy complicada al principio. Llegué hasta una casita donde un señor peinaba a su esposa y le pregunté por dónde ir, se acercó y me señaló el infinito: el perfil de un árbol en la punta de un cerro. No se podía ir directamente por la ladera sino más bien tomando un camino muy largo que se abría y que iba enroscándose a los cerros lo cual ameritaba mucho tiempo y esfuerzo; no quedaba otra. Más adelante me crucé con un pastor que bajaba de ver sus tierras en la puna y conversamos un poco. Continué hasta llegar a un recodo desde donde la vista del valle de Urubamba era descomunal: abajo los campos parecían perfectos en forma, encajaban como si fueran una pared inca, un puzzle verde. Y a mi izquierda la inmensa CORDILLERA DEL VILCANOTA y la pista que bajaba desde el famoso Abra Málaga que desciende salvajemente desde los 4,800 hasta los 2,800 metros sobre el nivel del mar. Desde allí se pueden hacer bajadas en bicicleta, actividad que es ofrecida en Ollantaytambo para potenciales suicidas y que yo pensaba hacer al día siguiente pero que por falta tiempo no pude. Por fin llegué hasta una casa donde pedí información. Claro, lo primero que te responden son ladridos así que mucho cuidado con acercarse. El dueño me dijo que estaba cerca y que tenía que empezar a subir en zigzag.


Campos que rodean Ollantaytambo vistos desde la subida a las canteras


Pumamarca, enigma de piedra

viernes, 5 de agosto de 2011

En la entrada anterior relaté mi vista al pueblo de Willoc, desde donde regresaba caminando hasta que me encontré con un grupo de pobladores con quienes tomé un poco de chicha de jora y fue entonces que caí en la tentación de subir hacia las ruinas de Pumamarca adonde no tenía planeado ir ese día pero...

Empecé la subida cruzando un par de puentes sobre el río YURACMAYO (río blanco) y no me detuve hasta muy arriba. Hay un camino que no es muy notorio y lamentablemente no hay señalización así que hay que ir a tientas. Llegué a un parte en que el camino se conectaba con una especie de “carretera” a la que debía seguir pero preferí seguir trepando por la pendiente. Hasta que empecé a dudar de si estaba en el camino correcto; me acerqué hasta una casa donde una señora me dijo que iba bien y que “allí arribita nomás” estaban las ruinas. Seguí trepando y luego todo se nubló y empezaron a sonar algunos truenos. Felzimente, pocos minutos después, aparecieron unas “chullpas” que más parecían los torreones que protegían una ciudadela. Y entonces llegué a Pumamarca…

Desvío hacia Pumamarca
Vista del valle de Patacancha en la subida hacia Pumamarca

Primeras "chullpas" de Pumamarca

Entrada principal a Pumamarca
Este sitio puede ser considerado una especie de bastión y está ubicado en un punto estratégico desde donde se tiene una vista privilegiada de los valles de Patancancha y Yuracmayo. El lugar encierra un gran misterio: nadie sabe exactamente cuándo fue construida ni su función precisa. Se dice que fue un sitio para controlar el acceso desde el Antisuyo (una de las regiones del Estado Inca) pero el sitio es demasiado grande para haber tenido solamente esa función. Lo que algunos investigadores creen es que Pumarmaca fue uno de los primeros sitios inca en el área aunque parece que su construcción empezó en el siglo XIII, es decir, mucho antes de la llegada de los incas al valle según los documentos del siglo XVI.

Caminos ancestrales II : Hacia Willoc, tierra de Wayruros

miércoles, 3 de agosto de 2011

Dicen que al cielo se entra caminando y esta vez el camino me llevaría a otra parte de este cielo llamado Perú. Era hora de continuar con mis andanzas por los alrededores de Ollantaytambo; esperaba por mí un pueblo en el que se viaja al pasado sin necesidad de meterse en la máquina del tiempo y luego una ciudadela inexpugnable que desde lo alto de unas montañas sigue guareciendo entre sus paredes un gran secreto...

Caminando hacia otro tiempo

La meta del día era llegar a los dominios de los WAYRUROS: el pueblo de WILLOC en las alturas del valle del Patacancha. Ya en la plaza de Ollantaytambo empieza el contacto con los Wayruros pues no es raro verlos hacer fila para inscribirse en los padrones que los acreditarán como porteadores del CAMINO INCA. Seguramente más de un viajero que se haya aventurado por el famoso camino los ha visto: ponchos rojos, sombreros de lana de oveja, pantalón de bayeta, ojotas y sogas atadas al cuerpo, cargando pesados bultos por alturas imposibles como si tal cosa. Pero es bueno saber que estas personas son más que simple porteadores; ellos pertenecen a una cultura que mantiene viva una de las más exquisitas expresiones artísticas (de la que hablaré más adelante) de los antiguos peruanos.

Tejedora de Willoc
Niña de Willoc
El único transporte para llegar a Willoc es la combi en la que viajan los profesores que van desde Ollantaytambo y que sale a las 06 y 45 am desde la plaza. Don Jorge Rojas, dueño del mini market INKA MISANA (204200 - 9943577), me dijo que esa combi se iba a demorar en salir y posiblemente no habría en ella espacio para mí; me recomendó averiguar por algún carro particular que estuviera por ir. No había ninguno. La otra posibilidad era un taxi pero me iba a salir carísimo así que me pareció un buen pretexto para caminar por los muchos kilómetros que separan a ambos pueblos. No estoy seguro pero me parece que eran más de 15. Así que me fui hasta el Patacancha, río que cruza Ollantaytambo y está al lado de la estación de tren, y empecé la subida que afortunadamente no es tan empinada.

Los árboles meciéndose a esa hora tan fresca; el rumor del río, que casi me hablaba; y el extraño silbido de alguna ave (que parecía ser la de una persona silbándome para que voltease a verla) fueron mi compañía por mucho tiempo. En un momento el terreno se amplió y pude ver, al lado izquierdo, una gran andenería que tenía en el medio de su estructura una inmensa y perfecta canaleta por donde seguro, en otros tiempos, bajaría el agua hacia el río Patacancha. Según el Google Earth este lugar se llama MACHACANCHA. En algunas partes del camino me crucé con algunos de los WAYRUROS que bajaban hacia sus campos o hacia Ollantaytambo. Sus hermosos ponchos rojos y sus peculiares sombreros resaltaban en medio del color verde de los campos, lo cual los hacían notar a mucha distancia. Luego de una hora de caminata me alcanzó la combi de los profesores. Les habría pedido una "jalada" pero me sorprendieron ocupado poniéndome unas vendas en los pies y además el carro estaba lleno. Estaba disfrutando tanto la caminata que me importó muy poco que se fueran.

Terrazas de Machacancha
Caminando hacia Willoc


Los almacenes de Pinkuylluna en Ollantaytambo

lunes, 1 de agosto de 2011


Vista de los almacenes de Pinkuylluna desde el pueblo de Ollantaytambo

Por una de las calles del QOSQO AYLLU (una que baja hacia la Plaza Principal del pueblo - ver entrada anterior) está la subida hacia los almacenes incas de PINKUYLLUNA, ubicado al oeste de Ollantaytambo.  Estos viejos depósitos son, sin lugar a dudas, los más impresionantes en el Valle y en muchas partes del Perú. La subida no es muy complicada y lleva al menos veinte minutos. Desde allí se puede tener una vista inmejorable de los restos arqueológicos y el pueblo de Ollantaytambo. 

Subida hacia Pinkuylluna desde el barrio de Qosqo Ayllu
Primeras vistas de Pinkuylluna
Los mayoría de estos depósitos tienen forma rectangular aunque algunas son de estructura cerrada y otras tantas tienen una pared trasera más alta que la delantera así como también largas ventanas abiertas. Es todavía difícil saber qué clase de productos se guardaban aquí pero el principal cultivo fue, probablemente, el maíz. Aunque la ubicación de estos almacenes, en lo alto de un cerro, parece extraña se puede entender que los construyeron a esa altura puesto que allí el aire es más fresco y mantenía ventilados los alimentos almacenados. 

Almacenes de Pinkuylluna

Caminos ancestrales I : La fortaleza de Ollantaytambo y el Qosqo Ayllu

sábado, 30 de julio de 2011


Ahora dejaba atrás Lampa y sus maravillas y dispuesto a continuar “descubriendo” sitios poco conocidos decidí irme hacia Ollantaytambo pueblo que si bien es parada obligatoria de cientos y cientos de turistas tiene todavía rincones desconocidos plagados de historia y tradición. Te invito a caminar por su historia conmigo... 

BUSCANDO OLLANTAYTAMBO

Desde Lampa llegué a Juliaca para tomar un bus de regreso a Cusco, lugar donde había empezado ya todo este viaje que hasta ese momento me había dejado conocer Huchuy Qosqo (Cusco) y navegar en kayak por el lago Titicaca (Puno). La "terminal de buses"  de Juliaca no es sino el cruce de un par avenidas donde campea la informalidad. Allí hay que estar muy atento para ver cuál es el bus que está por partir porque no lo hacen sino hasta estar llenos. Yo tuve que esperar una hora y media (¡!) en un viejo bus de la empresa EL SUR. Habría sido mejor irse a Puno y tomar un transporte confortable desde allí pero eso me iba a llevar un par de horas más por lo que me resigné a tomar el ómnibus en la misma Juliaca. Por fin salimos a las 09 y 30 am y como era de esperarse el bus paró en cuanto pueblo le fue posible y subió en él cuanta gente pudo. El viaje tomó poco más 7 horas, cuando usualmente se hace en menos de 6; para empeorar todo no llegamos a la terminal del Cusco porque aparentemente el conductor  no tenía ciertos permisos y nos dejaron en un barrio a las fueras de la ciudad. TIP: Hay una oficina de CRUZ DEL SUR en Juliaca donde sería bueno comprar con suficiente anticipación un ticket para el bus que viene de Puno y se va hasta Cusco.

Llegado allí me hospedé de nuevo en EL TORCASA HOSTAL y por la noche me fui a buscar un restaurante en la calle Quera, que es la continuación de la calle Almagro, y donde siempre se encuentran buenos almuerzos y cenas  a precio mochilero (2.50 a 4 soles). Al día siguiente desperté muy temprano y después del desayuno me fui caminando hacia el puente Grau a tomar un mini bus hacia URUBAMBA. Al llegar allí de inmediato tomé una combi hacia Ollantaytambo. El camino está salpicado de amplios campos de maíz, de hecho aquí se produce el mejor maíz blanco del mundo. A ambos lados del río no es raro ver inmensas terrazas o andenerías incas. Hasta que llegamos al “santo grial” del valle de Urubamba: Ollantaytambo.

La combi entró por la CALLE DE LAS 100 VENTANAS y yo me apeé en la plaza del pueblo desde donde me fui a buscar hospedaje. Sabía que en el BARRIO SAN ISIDRO había familias que hospedaban viajeros por lo que crucé el puente que se alza sobre el río PATACANCHA y que une la PLAZA PRINCIPAL con la PLAZA ARAQAMA (otros le llaman MANYARAKI). Desde allí se ve en todo su esplendor la fabulosa FORTALEZA DE OLLANTAYTAMBO. 

Fortaleza de Ollataytambo
Al lado de este fantástico centro arqueológico se abre la carretera que va hacia Quillabamba así que por allí me fui hasta que unos minutos después pude ver, a la izquierda, la entrada hacia el barrio de San Isidro.  Llegué hasta el HOSPEDAJE KILLA que pertenece al señor Cosme Condori (ex porteador del Camino Inca). Es una bonita casa de 2 pisos y una de las pocas que tiene agua caliente. El señor Condori tiene allí mismo una tienda. Tuve suerte pues era el único huésped así que tenía todo el segundo piso para mí. La desventaja es que por la noche la carretera para volver al pueblo es algo oscura por lo que siempre es bueno salir con linterna. Me cambié de ropa y preparé la mochila para irme a mi primer destino.

EL PUEBLO Y LA FORTALEZA

Estratégicamente ubicado entre Machu Picchu y el Cusco, Ollantaytambo (2,800 msnm) fue uno de los lugares más importantes durante la era del imperio; y es, de lejos, el pueblo inca mejor preservado del Perú lo cual salta a la vista cuando se camina en sus estrechas calles y se ven sus viejos canales de irrigación que aún son usados o cuando se descansa a la sombra de las pétreas puertas trapezoidales de sus casas y, lo mejor, sigue habitado hasta la actualidad como hace cientos de años lo fuera por otras gentes, ancestros seguramente de los que ahora viven en estas vías empedradas y estrechas. Es, en verdad, una pena que todos los visitantes pasen por este pueblo solo por un par de horas pues hay mucho por conocer sobre este sitio, más allá de la FORTALEZA.

Vista del pueblo de Ollantaytambo desde la fortaleza
Un poquito de historia: Durante el reinado de Pachacutec los incas conquistaron a una etnia que habitaba este lugar (los Ayarmacas) y el soberano junto a su panaca o familia (Hatun Ayllu Panaca) convirtieron Ollantaytambo en un gran complejo agrícola, extendieron sus terrazas y canalizaron las aguas de los ríos Vilcanota y Patacancha para regar sus fértiles tierras. Los pueblos incas (o llaqtas) fueron organizados en dos mitades acorde con el principio andino de dualidad complementaria. En el caso de Ollantaytambo estas divisiones corresponden a los grupos QOSQO AYLLU y ARAQAMA AYLLU. Es precisamente en este último donde se ubica "La Fortaleza" y donde iniciaría mi visita. Llegué muy temprano para evitar la aglomeración de gente. La entrada se hace desde la magnífica PLAZA ARAQAMA, que es una explanada trapezoidal rodeada de altas paredes hechas en estilo neo inca. Desde esta plaza uno puede tener al frente los 16 niveles de terrazas que conforman la columna vertebral de la fortaleza. La entrada es 30 Soles, lo cual te da opción de visitar solo estos restos arqueológicos. Podría haber comprado EL BOLETO TURISTICO (70 soles) que me daba más opciones pero como no tenía tiempo para conocer los otros lugares tuve que contentarme solo con pagar la entrada a este magnífico sitio. 


Escaleras en la fortaleza de Ollantaytambo
Trabajo lítico en la fortaleza Ollantaytambo
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