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TAMBO COLORADO: REFUGIO INCA EN LA COSTA DEL PERÚ

viernes, 28 de septiembre de 2018


Cada vez que el bus que me llevaba a Ayacucho pasaba por TAMBO COLORADO sentía unas ganas tremendas de bajarme y explorar con paciencia ese lugar que se veía maravilloso. Lamentablemente allí no había parada y entonces había que seguir camino. Me juré que un día visitaría este sitio, y ese día llegó.

Tambo Colorado. Ica. Perú. 
Como conté en la entrada anterior bajamos dese las alturas de HUAYTARÁ hacía la costa (PISCO exactamente) pero no pudimos parar en TAMBO COLORADO pues ya a esas horas (más de las 5 de la tarde) el sitio arqueológico estaba cerrado. Una vez más me quedé con las ganas.

Así que esa mañana, cual chiquillo emocionado, me levanté temprano y me preparé para por fin cumplir el sueño. Dejamos nuestro hotel en Pisco (ver DATOS ÚTILES abajo), pero antes pedimos que nos guardarán las cosas en el almacén pues sabíamos que regresaríamos tarde, y nos fuimos…

Tomamos un colectivo desde Pisco hasta San Clemente (creíamos que no había manera de ir directamente desde Pisco a Tambo Colorado, luego descubrimos que sí) y allí fue un poco difícil encontrar un transporte que nos llevara hasta Tambo Colorado. Así que para no perder el tiempo le preguntamos a un señor que hacía colectivo hacia un pueblo llamado BERNALES (el cual estaba en el camino) si nos podía hacer un servicio privado hasta Tambo Colorado. El señor dijo que sí y que nos cobraría 25 soles, lo que nos pareció un buen precio y subimos.

El carro empezó a trepar la vía Libertadores (que es la que une la costa con Ayacucho) y como siempre en el ascenso el clima iba cambiando de lo fresco a lo cálido, y fuimos dejando atrás la niebla costeña y metiéndonos en un mundo de luz y color.

En el camino fuimos hablando con el chófer y nos preguntó por qué no íbamos a Bernales, su pueblo, pues allí al lado estaba la LAGUNA DE MORÓN. ¡Lo había olvidado! Siempre quise conocer esa lagunita y no me había dado cuenta que estábamos muy cerca. Le pedimos al señor algunas indicaciones para llegar a la laguna y Melina y yo nos prometimos que regresando de TAMBO COLORADO nos desviaríamos para ir a la LAGUNA DE MORÓN.


LA MAGIA DE TAMBO COLORADO

Por fin 25 minutos después de haber dejado San Clemente llegamos. De entrada, encuentras un pequeño pero interesante museo en el que te das una idea de lo que vas a encontrar y además te explica bien el proceso de ocupación del lugar.

Tambo Colorado. Ica. Perú

Tambo Colorado. Ica. Perú

Tambo Colorado. Ica. Perú

Ahora sí, a caminar… fuimos directamente hacia la inmensa plaza central, en la que se puede ver lo que queda de un USHNU (pirámide), y de las grandes paredes que rodean este gran espacio. A propósito, esas paredes están adornadas con pequeñas ventanas de doble jamba.

Desde ese patio pudimos ver la magnificencia de la zona llamada “EL PALACIO DEL INCA” el cual es realmente impresionante. Es como ver un sitio arqueológico andino, pero en vez de estar hecho de piedra tiene toda su infraestructura hecha de adobe, material que en la costa abunda. Genial acomodo que hicieron los arquitectos del antiguo Perú a unas nuevas circunstancias.

Tambo Colorado. Ica. Perú

Imagen del museo de Tambo Colorado. Ica. Perú

Tambo Colorado. Ica. Perú

Tambo Colorado. Ica. Perú
Por fin entramos al corazón de ese laberinto que tiene solo una entrada lo cual indicaría ese deseo de controlar el acceso a ese el lugar tan exclusivo y separarla del resto de espacios. Caminamos entre las altas paredes sobre los que aún quedan vestigios de esos colores amarillos, pero sobre todo rojos (de allí el nombre de lugar). Admiramos también las hornacinas, los vanos en forma trapezoidal, los muchos frisos que decoran algunas de los recintos; y hasta subimos a la zona llamada “el Torreón” desde donde se tienen una vista privilegiada: es, sin duda, uno de los sitios arqueológicos costeños mejor conservados de todo el Perú, aunque fuera algo dañado por el terremoto del 2007.



Tambo Colorado. Ica. Perú

EL INCAWASI DE HUAYTARA: AGUA SAGRADA

domingo, 16 de septiembre de 2018


Como conté en la entrada anterior, después de conocer al señor Florencio, encargado del museo de Huaytará, nos fuimos hacia el puente que está casi a la entrada del pueblo para buscar algún transporte que nos llevase hacia nuestro siguiente destino: INCAWASI.



En el puente vimos un taxi estacionado así que nos acercamos al conductor y le preguntamos si nos podía llevar y dijo que sí. Pactamos el precio (ver DATOS ÚTILES abajo) y subimos al carro. El taxista se llamaba Eber, y nos dijo que siempre se le puede contactar allí, en el puente.

Así que don Eber salió del pueblo, tomó la vía Libertadores (que es la que va hacia AYACUCHO) y no paramos hasta Incawasi. En el camino íbamos hablando sobre su experiencia en las carreteras del Perú con su carrito, parece ser un gran conocedor de la zona. Por fin llegamos hasta un desvío donde se indicaba la entrada hacia el sitio arqueológico. A partir de allí empieza un camino de trocha que bordea una laguna. El estado de la vía es realmente lamentable. Don Eber nos dejó en un recodo del camino porque iba a ser difícil para el carro voltear y regresar, así que quedamos en que nos esperaría en una parte más apropiada. Por lo que bajamos caminando hasta las ruinas, pero fue una caminata corta.



Y ahí estábamos, en medio de esa puna fría en donde el ichu lo domina todo. Bajando a través de una quebrada hacia el río Incawasi a cuya vera este sitio arqueológico se encuentra ubicado.

INCAWASI. HUAYTARÁ. PERÚ.

INCAWASI. HUAYTARÁ. PERÚ.

INCAWASI. HUAYTARÁ. PERÚ.

El acceso es través de la zona de las KANCHAS, esos recintos agrupados alrededor de un gran patio y que son tan típicos de las urbes incas. En la KANCHA 2 algunas de las construcciones han sido techadas por los mismos habitantes de Huytará según el periodista (mi admirado) Álvaro Rocha.

Tomado del cuadernillo de información del Ministerio de Cultura del Perú.
Me encantó ver todas esas puertas de doble jamba, esas grandes murallas con piedras encajadas a la perfección, las portadas con dintel, y esas piedras magistralmente esculpidas, todo lo cual nos hacía recordar que este debió haber sido un gran adoratorio inca que formaba parte de una gran red de “huacas” que se iniciaba en VILCASHUAMÁN, pasaba por aquí, seguía a TAMBO COLORADO (la próxima entrada será sobre este sitio) y acababa en LA CENTINELA: una ruta que permitía llegar desde la costa al Cusco en 25 días de caminata.

INCAWASI. HUAYTARÁ. PERÚ.

INCAWASI. HUAYTARÁ. PERÚ.

En la gran Wiracochapampa: el otro tesoro de Huamachuco.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Regresamos a Huamachuco en el carro de Rober (ver entrada anterior aquí) y nos fuimos a comer algo rápido. Antes que el día se acabase decidimos ir al otro sitio arqueológico más importante de la zona: WIRACOCHAPAMPA.

Wiracochapampa. Huamachuco. La Libertad-Perú.
Es un sitio arqueológico que no se encuentra muy lejos de la ciudad por lo que puedes ir caminando. Te puede tomar 20 a 30 minutos. Como no queríamos que se nos fuera la luz del día y se cerrase la entrada al lugar (está abierto hasta las 5 de la tarde) apuramos todo tomando un mototaxi desde el mercado de Huamachuco. Nos cobró 2 soles por persona. El camino es ancho aunque está en bastante mal estado. Por fin llegamos y nos dimos con la sorpresa que la entrada es gratuita, solo hay que registrarse.

Luego ingresamos y tuvimos solo para nosotros toda un espacio urbano prehispánico de cientos de años de antigüedad, ¡alucinante!

Wiracochapampa. Huamachuco. La Libertad-Perú.

Wiracochapampa. Huamachuco. La Libertad-Perú.

Wiracochapampa. Huamachuco. La Libertad-Perú.

Wiracochapampa. Huamachuco. La Libertad-Perú.

Si bien está muy restaurada la ciudad no ha perdido encanto pues se nota claramente la típica factura WARI. Como en otros lugares de estos mis ancestros ayacuchanos (Wari mismo, Pikillacta, etc.), pude ver claramente todo aquello que caracteriza a su urbanismo: calles largas que cruzan el recinto, grandes murallas, extensos patios, partes de la acequia que traía agua para la ciudad y grandes depósitos. Obviamente también hay una zona de entierros, de hecho no hace mucho se encontró la tumba de un personaje femenino que detentabaun alto rango. Por lo que se ve, Wiracochapampa aún tiene mucho por mostrar. Y allí está esperando por todos.

Wiracochapampa. Huamachuco. La Libertad-Perú.

Wiracochapampa. Huamachuco. La Libertad-Perú.

Wiracochapampa. Huamachuco. La Libertad-Perú.

Wiracochapampa. Huamachuco. La Libertad-Perú.
¡Ah! Lo que también me he enterado es que se han iniciado visitasinclusivas; es decir, se llevan a los niños de los colegios de Huamachuco y también a personas que usan sillas de ruedas, lo cual aplaudo. ¡Gran idea!

Luego de la visita nos fue difícil encontrar carro para volver. Afortunadamente apareció una camioneta que se detuvo frente a la ciudadela. El chofer bajó a orinar y a lo lejos le grité si podía darnos una jalada. Aceptó mientras seguía con su inacabable miccionar. Al acercarnos a la camioneta vimos que dentro estaban dos mujeres y un hombre riendo de lo lindo. Subimos a la parte trasera de la camioneta y encontramos una caja de cerveza con botellas vacías: creo que nuestros alegres amigos iban en búsqueda de más motivación para continuar su alegría. El hecho es que llegamos sanos y salvos a Huamachuco. Era  hora de descansar, al día siguiente nos quedaba algo más por conocer en las sierras liberteñas.

Nos vemos en la ruta, viajeros. 

Grandioso Marcahuamachuco: sitio arqueologico de la La Libertad

sábado, 4 de marzo de 2017

Vistos desde lejos esos edificios circulares que se expandían por una amplia meseta parecían avisar que estábamos entrando en un reino de gigantes guerreros. Y es que esa forma y esa altura les hace parecer fuertes inexpugnables, construidos para defender el sitio de un bravo enemigo.
Pero no. En realidad MARCAHUAMACHUCO no fue un sitio para atacar o defender sino más bien algo pacífico: un vasto espacio que recibía peregrinos que venían hasta aquí para rendir culto a sus ancestros.


Marcahuamachuco. La Libertad-Perú. 
Hasta este impresionante lugar llegamos desde Huamachuco. Tomamos un taxi (ver DATOS ÚTILES abajo) en la plaza y empezamos la subida por un camino muy bien asfaltado hasta cierta parte pues luego se convierte en una carretera llena de piedras y tierra. Pasa que a determinada altura la vía ya está dentro de la zona arqueológica y por ende no se puede asfaltar.

Mientras subíamos veíamos abajo Huamachuco empequeñeciéndose. Lo que no parecía menguar para nada era esa cicatriz pálida que se abría paso en la bella piel del paisaje: el odiado cerro el Toro, un sitio que debe estar a no menos que 4 kilómetros del pueblo y donde mineros ilegales campean a sus anchas y el narcotráfico también se ha ganado su espacio. La contaminación que la actividad ilegal produce en Huamachuco es muy alta lo cual lo ha convertido en una verdadera amenaza. Toda esta información me la dio el taxista que nos llevaba hasta Marcahuamachuco.




Luego de 20 minutos de viaje llegamos a la entrada del gran centro arqueológico. Allí hay que registrarse (increíblemente no se cobra entrada), recibir un bonito folleto, en el que se detallan mapas e historia del lugar (y cuya información he usado para escribir esta entrada), y empezar la larga caminata por este enigmático sitio que en realidad se compone de dos cerros: el del Castillo y el de las Monjas.

CERRO EL CASTILLO

Lo primero que se ve aquí son “Las torres rectangulares” llamadas así por haber tenido por lo menos cuatro metros de altura. Fueron unos mausoleos en los que se enterraron a personas pertenecientes a familias prominentes.




Luego caminamos por la “Galería A”, un extenso edificio de 58 metros de largo y 6 de altura (todo en este sitio parece tender a la grandiosidad). La fachada de esta construcción está orientada hacia la gran “Plaza Principal”, sin dudas el punto de congregación para la celebración de rituales. No sé por qué pero a mí me hizo recordar un poco la plaza de Chavín de Huántar, aunque ya sé que ambos lugares son muy distintos y distantes, ¿habrá sido por las lajas que revestían toda su superficie?


Marcahuamachuco. La Libertad-Perú.
Marcahuamachuco. La Libertad-Perú
Marcahuamachuco. La Libertad-Perú
En los alrededores de esta gran plaza se puede ver “El salón con nichos”, un gran espacio rectangular que no tuvo muros que dividieran el espacio interior por lo que quizás también fueron usados para grandes celebraciones. Aquí, claro, lo importante son los muchos nichos. Hay aproximadamente 20 salones como este en el sitio arqueológico, los cuales con seguridad fueron usados por distintas comunidades. Una cosa interesante es que se hallaron muchos huesos humanos incrustados en las paredes de estos salones, lo que denota el uso de estos espacios para celebraciones de honra a los antepasados.

Las misteriosas ventanillas de Combayo

sábado, 31 de marzo de 2012


Una más de cementerios. Ya habíamos visitado dos anteriormente: el moderno de Huambocancha (ver entrada aquí), el pre inca de Otuzco (ver entrada aquí) y ahora nos íbamos al llamado ventanillas de COMBAYO, considerado por algunos como el más antiguo del Perú. ¿Por qué venir a ver otras ventanillas si ya habíamos visto unas parecidas? Pues por el deseo de conocer un lugar al que casi nadie va y que está al margen de todo circuito turístico.

Para llegar allí hay que tomar una de las combis que salen desde el paradero que está ubicado casi entre la esquina que hacen las calles Hoyos rubio y el Jirón Manuel Seoane, en Cajamarca. Hay allí una especie de garaje en donde suele haber aparcada alguna combi esperando pasajeros, aunque no son muy frecuentes; así que con suerte se puede encontrar una que esté a punto de salir, sino hay que esperar un buen tiempo. Nosotros fuimos en domingo, que es día de feria en Combayo, lo que hace que haya más comunicación entre ambos lugares y por ello encontramos transporte rápidamente.

Se necesita una hora para unir Cajamarca y las ventanillas, separados por 35 kilómetros de campiñas y pequeños poblados. Es bueno recordarle al cobrador de la combi que se va a bajar en las ruinas pues se suelen olvidar y te llevan hasta el mismo pueblo de Combayo, veinte minutos más lejos.

Ventanillas de Combayo. Cajamarca - Perú.
Ventanillas de Combayo. Cajamarca - Perú.
Ventanillas de Combayo. Cajamarca - Perú.
Desde la polvorienta carretera no veíamos el lugar en el que estaba el sitio arqueológico por lo que subimos por la ladera de un cerro hasta una humilde casa para ver si había alguien a quien pudiésemos pedir indicaciones para llegar. Un par de mujeres salieron y nos señalaron el camino; luego nos dimos cuenta que el sitio no estaba muy lejos y que no era muy complicado llegar allí.


A cambio de esa información las señoras nos pidieron “una colaboración”, eso nos sorprendió porque durante todo el viaje nadie nos había pedido una retribución por darnos indicaciones para llegar a cualquier lugar pero igual no pusimos reparo en darles unos soles. La pobreza en Combayo es sinceramente impresionante. Las 5 mil personas que viven en esta zona forman parte de ese 74.2% de pobres de Cajamarca; cosa paradójica si se tiene en cuenta que es el lugar en donde se sitúa uno de las empresas más ricas del mundo: la minera YANACOCHA. Este dato lo he encontrado en un reportaje de la periodista Milagros Salazar Herrera del diario LA REPUBLICA que en el 2006 tuvo una mención honrosa en el concurso en el Biodiversityreporting y que puedes leerlo aquí. Ese reportaje ilustra muy bien sobre las fricciones que ha habido entre los pobladores y la minera debido a que ésta ha infestado las aguas de regadío con productos químicos, alterando su entorno natural y adueñándose de lagunas como si se comprase una mesa o unos bolígrafos; lagunas a los que, claro, no deja acceder a los pobladores. Todo eso ha llevado a que haya habido violentos enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad privada (por no llamarles esbirros o sicarios a sueldo) de las mineras y la policía con los nativos; de lo cual ha resultado muerto un campesino que quería defender las reservas de agua.


Uno de los argumentos en los que se escudan las mineras es que ellos ya han pagado el canon minero y los impuestos al gobierno y que no es su culpa si ese dinero no llega a los campesinos de la zona. Sin embargo cabría preguntarse si en el hipotético caso de que ese dinero llegase de algún modo a beneficiar a los campesinos: ¿podrán con eso comprar una nueva laguna?, ¿serán capaces de volver a utilizar tierras envenenadas y yermas que la minera habrá dejado como funesta herencia cuando se vaya? 


Por fin estaban frente a nosotros los numerosos nichos que han sido labrados en la abrupta ladera del cerro San Cristóbal. Como dije líneas arriba también son conocidas como ventanillas pues son similares a las de OTUZCO; pero las de Combayo están mejor conservadas, son mucho más numerosas y se expanden en un espacio más amplio. Además son poco visitadas y uno puede andar sin apuros contemplando los nichos; aunque el hecho de no estar protegidas con un lugar en donde se controle la entrada las ponen en riesgo pues cualquier vándalo puede tener acceso y causar estropicios en lo que a otros les costó mucho esfuerzo hacer.

Ventanillas de Combayo. Cajamarca - Perú.


Cumbemayo: belleza y magia de la piedra

martes, 27 de marzo de 2012



Cumbemayo. Cajamarca - Perú.

El bosque de piedras de Cumbemayo tiene una tosca y extraña belleza y quizás por eso es, al igual que las VENTANILLAS DE OTUZCO (ver entrada anterior), otro imperdible y “clásico turístico” en Cajamarca. Así que si estás por allí te recomiendo hagas una visita a este interesante lugar ubicado a unos 20 Km. al suroeste de la ciudad y sobre los 3500 metros de altitud.

Debido a que conseguir transporte público para llegar a este lugar es algo complicado tuvimos que contratar un tour (ver DATOS UTILES abajo), por lo que sentados en una confortable y moderna combi nos internamos en las zonas rurales y agrícolas que se encuentran en el extrarradio cajamarquino; no sin hacer paradas en lugares como el mirador de Bellavista, ubicado en uno de los barrios más altos de Cajamarca y desde donde se puede ver a la ciudad y sus nuevos barrios desparramándose y devorando todo el valle lindante. 

Sinceramente, vista desde arriba, no imaginé que esta ciudad andina fuera tan grande. Como escribí al principio de estas entradas sobre Cajamarca, no la recordaba ni tan grande ni con tanto movimiento. Nino, el guía del grupo, nos ilustró muy bien sobre los cambios que se habían dado en los últimos tiempos en esta parte del Perú. La población cajamarquina se ha triplicado en años recientes ya que cientos y cientos de personas han llegado como abejas atraídas por el néctar del oro que se guarece en las entrañas de los cerros que circundan la ciudad. Esto ha traído, en cierta forma, bienestar y modernidad:hay en Cajamarca más universidades particulares que en ninguna otra ciudad andina y hasta cadenas de tiendas extranjeras que no hay ni en Cuzco. Según Nino, los únicos 4 coches tipo Hummer que hay en el Perú, campean haciendo resonar sus portentosos motores en las estrechas calles de esta ciudad. Obviamente también llegaron otros coches y ahora hay vehículos por doquier, aunque el caos no llega a ser el de Lima, claro.

Vista de la ciudad Cajamarca desde el mirador de Bellavista.

Sin embargo, este bienestar también ha ocasionado problemas de índole social y ambiental los cuales han tenido consecuencias muy grandes. La delincuencia y la prostitución han aumentado y el racionamiento de agua es una molestia con el que hay que vivir. Es por eso que en el hotel en el que nos hospedamos, el ATAHUALPA, uno solo se podía bañar de día.

En todo panal que produce las mieles del oro hay una abeja reina y la que gobierna en Cajamarca se llama YANACOCHA, compañía manejada por norteamericanos, que ha extraído el precioso metal obteniendo astronómicas ganancias, todo lo cual ha creado cierto prosperidad en la ciudad. Pero la empresa no ha dejado de despertar resquemores y odios por su proceder mancillado con casos de corrupción y abusos. Los vertidos tóxicos de mercurio, la desaparición de la laguna Yanacocha, los estropicios causados por los relaves que han afectado los campos y aguas de los campesinos, muchos de los cuales, imagino, eran aquellos que vi en las calles de Cajamarca pidiendo una limosna.

Los gobiernos peruanos desde hace más de 20 años presentan entusiastamente a la minería como el gran motor de nuestro desarrollo; desarrollo que se cuantifica en lo que se explota, no en lo que se destruye. Y, sin embargo, pese a esta riqueza que ha traído la minería la resistencia a esta industria es cada vez más fuerte y pugnaz en Cajamarca. En el 2004 hubo violentos enfrentamientos entre los pobladores y la policía por la posibilidad de la apertura de la mina Cerro Quilish; y hasta hace 5 meses levantamientos parecidos.

Foto de la página web http://www.justiciaenlosandes.org/

¿Cuánto estamos perdiendo para el futuro con la desaparición de valles, lagunas y tierras cultivables?, ¿cuántas familias miserables más necesitamos para justificar el avance de unos cuantos?; ¿es posible tener una “minería de calidad”; una que aproveche la riqueza mineral PERUANA reduciendo el impacto terrible que causa en la tierra de quienes allí han vivido por años y que merecen sentir los beneficios de esa fortuna? Han pasado decenas de años y algunas veces parece que las mineras siguen con las mismas actitudes que tuvieron cuando mandaban al sirviente de turno (entiéndase gobierno) a ordenar a sus soldados a aplacar cualquier rebelión minera (recordar la novela REDOBLE POR RANCAS, de Scorza). En fin, es un tema muy complejo que amerita reflexión y la respuesta esclarecedora de un experto.


Continuemos ahora el viaje hacia un tiempo en que no se desparecían lagunas, sino más bien el agua era considerada un bien tan importante que se le aprovechaba con maestría y sensatez. Luego de casi 2 horas de haber salido llegamos hasta este lugar que se considera como una de las más notables obras hidráulicas de los Andes precolombinos: CUMBEMAYO.

Al llegar lo primero que vimos fue una pequeña tienda hecha de barro y protegida con techos de paja a dos aguas donde una familia campesina vendía gaseosas, comidas y humildes suvenires. La gente del grupo estaba más interesado en verles, escucharles y tomarles fotos que en comprarles cosas por lo que creo que esa familia haría más dinero en cobrar por las fotos que le sacan que por las cosas que les compran. Lo que no pudimos visitar fue el museo de sitio, que increíblemente, estaba cerrado.


Cumbemayo. Cajamarca - Perú.
Cumbemayo. Cajamarca - Perú.


Una visita a las ventanillas de Otuzco

jueves, 22 de marzo de 2012


No nos detenemos, seguimos moviéndonos por los alrededores de Cajamarca. Era hora de irnos a ver un clásico de los lugares a visitar en esta ciudad: la necrópolis pre inca de Otuzco o, como comúnmente le llaman, LAS VENTANILLAS DE OTUZCO. Teniendo en consideración que la entrada anterior fue sobre la visita a un cementerio y ahora nos vamos a otro, éste mucho más antiguo, claro; se me hace fácil escucha la justificada recriminación de la (improbable) lectoría de este blog: “¿Pero es que tú solo vas a cementerios?”. Vale, vale, razón tienen, pero juro que no ha sido nada planificado (¿o, sí?) y que el orden de los lugares a visitar se fue dando así, y es por pura coincidencia que seguimos visitando lugares donde la muerte es lo principal.

Ventanillas de Otuzco. Cajamarca - Perú.
Para llegar allí salimos desde la Plaza de armas tomando el largo jirón DEL BATAN en cuyas primeras cuadras hay que estar atento porque últimos reportes periodísticos hablan de la aparición de prostitutas y delincuentes aunque nosotros no vimos nada extraño. Anduvimos por allí unas 7 calles más o menos hasta llegar al barrio San José cuya atmosfera comercial, llena de vitalidad y desorden, contrasta fuertemente con la sosegada sensación que se experimenta en los alrededores de la plaza. En la calle Los Gladiolos, cerca del centro médico de la Policía Nacional, es por donde pasan las combis hacia Rinconada de Otuzco. Nos subimos en uno de ellos y nos fuimos hacia las famosas ventanillas. 

Después de unos 20 minutos de viaje, aproximadamente, la combi nos dejó frente a la entrada del sitio arqueológico. Allí, como en muchos otros sitios del Perú donde pululen los turistas, había mujeres con sus triciclos vendiendo gaseosas, cosas para comer y hasta fósiles que no sé si eran souvenirs o algo original; no me animé a preguntar. Pagamos la entrada (ver DATOS UTILES abajo) y subimos por unas amplias y empinadas escaleras sobre las cuales unos niños, sorprendentemente, jugaban al trompo y nos miraban con curiosidad. Llegamos hasta la parte alta de las escaleras y tuvimos, por fin, frente a nosotros todo un promontorio rocoso lleno de cavidades como si fuera un inmenso panal que hubiese sido abandonado por sus laboriosas abejas.

Ventanillas de Otuzco. Cajamarca - Perú.

Ventanillas de Otuzco. Cajamarca - Perú.


Trekking a las misteriosas ruinas de La Congona

martes, 29 de noviembre de 2011

Esta iba a ser otra de aventura que hicimos casi “a ciegas”. No había mucha información sobre el lugar al que queríamos ir, no teníamos un buen mapa y lo que nos dijo doña Vilma, la dueña del hotel en la que nos hospedábamos (ver entrada anterior), fue que la caminata era muy dura y que hay que tener un buen ojo para identificar el cerro en el cual yacen este conjunto de restos a los que se denomina LA CONGONA. Así que con más terquedad que certidumbres allí nos fuimos.

Ruinas de La Congona - Amazonas - Perú
Como advertencia para el viajero que se anime a llegar hasta allí hay que decir que el camino es una subida constante, con algunas pequeñas partes planas, pero lo suficientemente ancho como para sentirse seguro y no muy pedregoso a no ser que te metas por los “cortes” que te ahorran tiempo de caminata pero te exigen mayor esfuerzo porque son algo empinados y tienen muchas piedras que pueden hacer que resbales. 


La vía parte desde el final de la calle 16 de julio de Leymebamba y desde allí ya se pueden ir tomando los “cortes”. Por ser temprano el sol aún no estallaba con todo su calor sobre nuestras cabezas por lo que recomendamos a todos salir antes de que el día se ponga muy caluroso de otra forma el andar demandará aún más esfuerzo del que se necesita. Conforme avanzábamos Leymebamba se empequeñecía, parecía dibujada en forma de un pastel al que hubiesen cruzado con un cuchillo en tres líneas largas que permitiesen el justo repartimiento del manjar; era un amontonamiento de techos que daban la impresión de galopar desde las laderas de los cerros, entre las cuales está encajonada, hasta la misma plaza.  El sol, que ya mostraba la cresta por el este, inflamaba con sus primeros ardores los techos de algunas las casas; felizmente sobre nosotros aún había una cabalgada de alargadas nubes que acrecían su volumen y nos mantenían a buen recaudo en una ancha y benévola sombra.

Vista de Leymebamba en la subida a la Congona - Amazonas - Perú
Casa en la subida a las ruinas de La Congona - Amazonas - Perú


Kuélap : belleza e inmensidad de la piedra

jueves, 24 de noviembre de 2011



La combi traqueteaba sobre el descuidado camino que ascendía milagrosamente por las laderas de las montañas. El conductor, indiferente al infinito vacío que latía abajo en las profundidades de los abismos, oía a prudente volumen una música muy alegre. Parecía que esta carretera llevaba hacia la nada, que no se dirigía a ningún  sitio digno de ser visitado y sin embargo sí lo hacía. Nos dirigíamos hacia uno de los lugares que debió ser considerado una referencia, una especie de pétreo corazón palpitante en medio de todas esas montañas envueltas en intenso verdor y que daba vida a todo ese mundo conocido por los que hace cientos de años poblaron estas zonas.

Kuelap - Amazonas - Perú

Nuestro viaje por todo el circuito nororiental peruano había sido un crescendo de emociones: hacía 2 días habíamos estado en un cañón impresionante y secreto y no hacía 24 horas que habíamos caminado ávidos de belleza hasta lo que algunos consideran la tercera catarata más alta del mundo. Ahora veríamos las inmensas paredes de una ciudadela pre inca y caminaríamos por sus calles al mismo tiempo que nuestras mentes viajarían al pasado imaginando ese mundo perdido que dejó constancia de su existencia en las maravillas creadas por los hombres y mujeres que lo habitaron.

Había visto KUELAP tantas veces por fotos, tantas veces oí hablar de esas ruinas, me habían hablado maravillas y me decían que no era posible que viajero como soy no me hubiese dado la oportunidad de conocer este lugar. Así que allí íbamos, a coronar por fin los días de nuestro viaje con la visita a esta monumental ciudad.

Kuelap - Amazonas - Perú

Los 3000 metros de elevación sobre el nivel del mar se sienten en el suave y fresco aire que ulula entre las piedras de Kuelap. El dominio de esa altura también le permite gozar de vistas maravillosas. Estar frente a las aviesas murallas que protegen la ciudad me hizo recordar, sin que ambas se parezcan, la sensación que experimenté al estar en MICENAS (Grecia). Es decir, era como estar a la entrada de una ciudad digna de un canto homérico: los inmensos murallones con los que se encontraban los héroes griegos quienes se confiaban en su terquedad y virtud para traérselas abajo. Para seguir con ganas de Historia habría que decir que por algunos cálculos que se han hecho se sabe que para construir Kuelap se usaron más piedras que para levantar la Gran Pirámide de Egipto.


Hacia los sarcófagos de Karajía y los pueblos de Colmata, Shipata Y Molino

lunes, 14 de noviembre de 2011



Visitar los sarcófagos de Karajía es una cosa que hay que hacer sí o sí cuando se está en Amazonas. El viajero solo verá 6 sarcófagos que son los que penden en la ladera de un gran cerro pero no debe darle tanta importancia a la poca cantidad de restos que allí se ve, por lo demás fascinantes, sino también que al verlos allí colgando seguro que entenderá mejor la proeza que significó en su día llevar hasta esa altura esas tumbas con formas humanas y es más que seguro que quedará encantado con la riqueza paisajística de los lugares por donde se debe pasar para llegar a ver a estos monumentos.

Sarcófagos de Karajía - Amazonas - Perú

Salimos desde Chachapoyas, nuestra “base”, hacia el muy tranquilo pueblo de Luya en cuya plaza nos apeamos. Desde allí nos fuimos por la calle San Martín hasta llegar a la cuadra 5, más o menos, que es el paradero de los coches hacia el pueblo de Cruzpata. Si no se ve ningún carro hay que esperar puesto que siempre llega alguno que lleva a Cruzpata. El viaje hasta este último poblado se da por una vía en no muy buen estado pero libre de abismos u otro tipo de peligros. Es bueno decirle al conductor que se piensa ir a los sarcófagos para que te deje bajar cerca al camino que desciende hacia allí. (Ver precios y horarios en DATOS UTILES)

Plaza de Luya - Amazonas - Perú
El camino estaba muy enlodado y en malas condiciones por lo que en tiempo de lluvias debe estar peor así que es mejor ir con botas. Nos tardamos casi 30 minutos hasta la entrada a la zona en la que se encuentran los sarcófagos: una ladera muy pronunciada que baja hacia una estrecha quebrada formando un barranco no muy alto. Metidas en la pared de roca desnuda se encuentran, dentro de una pequeña oquedad, como si fueran dioses petrificados que miran atentos todo lo que a sus pies se mueve, los sarcófagos de Karajía. Cosa que nos pareció curiosa fue el hecho de ver que gran parte de la ladera en la que se encontraban estos restos estaba totalmente chamuscada como si alguien hubiera recientemente iniciado un incendio para quemar la hierba que pudiera cubrir los sarcófagos cosa que no pudimos comprobar preguntando a alguien porque éramos los únicos allí y porque cuando buscamos al encargado para pagar la entrada (que normalmente es de 3 soles) no encontramos a nadie.

Hacia los sarcófagos de Karajía - Amazonas - Perú
Los sarcófagos de Karajía - Amazonas - Perú

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