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El Museo Nacional Bávaro de Munich: otra cámara de las maravillas

miércoles, 29 de octubre de 2014

Seguimos en Munich. O mejor dicho escribiendo sobre Munich. Porque escribir sobre los lugares a los que uno ha viajado es recordarlos, y, en cierta forma, eso significa volver a ellos. Así que gracias por acompañarme en este intento melancólico que practico para poder recuperar la sensación de estar de nuevo caminando por esas calles solitarias, bellas y silenciosas de la capital bávara.

En las últimas entradas he tratado de contarles sobre lugares (la GLIPTOTECA, EL TEATRO CUVILLIÉS, LOS CEMENTERIOS), a los que los visitantes no suelen ir más por falta de tiempo (lo imagino) que por dejadez. Me parece que el MUSEO NACIONAL DE BAVIERA es uno de esos sitios. Claro, habiendo colecciones como los de las Pinacotecas pocos reparan en este museo pero me parece que es una buena alternativa por si no te gusta ver solo cuadros sino más bien piezas ornamentales, rarezas, armas, instrumentos musicales, colecciones regias, objetos tradicionales bávaros, en fin, todo un combinado de cosas que debe darnos una idea de lo que era antes una especie de “cámara de maravillas”. 



El edificio es una enormidad de 13 mil metros cuadrados repartidos en tres pisos. Por lo que visto desde afuera su fachada se ve imponente. Cuando entramos nos sorprendió que apenas hubiese 4 personas esperando en la cola para comprar la entrada y al caminar por los salones apenas nos cruzamos con los guardianes, así que el museo fue prácticamente para nosotros. ¿No les dije que era un sitio apenas visitado? Bueno, al menos en otoño que es la época en la que fuimos.

La visita se empieza por el subsuelo y allí ya se pueden encontrar varias sorpresas. Primero se ven unos maravillosos mobiliarios de fines del XIX y varias vasijas de cerámica vidriada hechas para ser usados por el pueblo bávaro. Pero lo impactante viene después porque uno camina por varias galerías en donde se exponen unos nacimientos (belenes) napolitanos del XVIII que son verdaderas maravillas, preciosas obras de arte que muestran en sus reducidos detalles todo un dominio y maestría pocas veces vista en objetos como estos. 









Son puestas en escenas llenas de fantasía, poco reales, pero no por ello menos bellas. Parecen pequeños teatros y uno esperaría que los actores inmóviles se pongan a hablar de lo reales que parecen. Pero no sólo tienen ese valor las personas representadas, también los animales, los objetos, los edificios, todo. No sé si esa tradición todavía existe en el sur de Italia, sería una lástima que se haya perdido, si es así, al menos nos queda el consuelo de la maestría que una vez existió en los que hicieron posible ese arte y nos dejaron esas piezas maravillosas. 





En la mejor colección de escultura clásica del mundo: la Gliptoteca de Munich

miércoles, 1 de octubre de 2014



Todos tenemos nuestros rincones favoritos en la ciudad en la que vivimos o a la que siempre nos encanta regresar. Los rincones por donde siempre me gusta andar cada vez que visito MUNICH es el maravilloso barrio de SCHAWBING (aquí algo que escribí sobre él), el Jardín o Parque Inglés (ENGLISCHER GARTEN), las orillas del ISAR –lo mismo da que sea invierno o verano- y el apacible “barrio de los museos” o al menos así le llama, muy acertadamente, mi profesor de la asignatura de Museología. Allí se encuentran fascinantes colecciones como la Nueva y la Vieja Pinacoteca, la de arte moderno, y varios más, ¡es increíble que haya tantos en un lugar que no es tan grade!). 

GLIPTOTECA. MUNICH-ALEMANIA.
GLIPTOTECA. MUNICH-ALEMANIA.
Pero no todo acaba aquí, el viajero puede seguir sintiendo que está metido en una especie de “burbuja museística” si camina unas poquísimas calles más y se mete en la zona de KÖNINGLATZ (también he escrito algo sobre este rincón muniqués) donde se sentirá rodeado de toda la fuerza neoclásica al ver esas construcciones hechas en una época de esplendor en las que Munich quería ser la Atenas del Isar. Y para simbolizar ese deseo se construyeron edificios como la GLIPTOTECA, los PROPILEOS y la COLECCIÓN ESTATAL DE ANTIGUEDADES. Justamente la última vez que estuve en Munich me di tiempo para visitar la GLYPTOTECA. 

GLIPTOTECA. MUNICH-ALEMANIA.
GLIPTOTECA. MUNICH-ALEMANIA.

Es un edificio que posee un pórtico de templo de orden jónico. La fachada apenas tiene alguna decoración: en sus hornacinas solo hay esculturas (¡y qué esculturas!). Le debemos este monumento a la pasión que LUIS I DE BAVIERA sentía por la historia y la arqueología. De su bolsillo puso el dinero para hacer varias excavaciones… y claro, como buen sponsor aprovechaba para quedarse con lo mejorcito de lo que se encontraba y así se formó una espléndida colección de escultura clásica. 

GLIPTOTECA. MUNICH-ALEMANIA.
GLIPTOTECA. MUNICH-ALEMANIA.

GLIPTOTECA. MUNICH-ALEMANIA.

GLIPTOTECA. MUNICH-ALEMANIA.

Museo Victoria y Albert de Londres: el gabinete de las maravillas

sábado, 13 de abril de 2013


Varios de los museos de Londres parecen ser un reflejo de la ciudad. Son igual de excesivos, inmensos, inacabables, híbridos. Resumen el mundo, le dan un orden al magnífico caos del ingenio humano. Seleccionan, estudian y muestran lo mejor de lo que hombres y mujeres han inventado o creado y por ende civilizan, nos hacen menos propensos a pensar en que somos solo bípedos sedientos de sangre y dinero. Aunque valgan verdades, muchas de las cosas que se muestran en los museos londinenses no hayan sido obtenidos de forma muy santa, pero esa es otra historia.

http://www.foroxerbar.com/
VICTORIA Y ALBERT MUSEUM. LONDRES-INGLATERRA.
Pensaba en esto cuando caminaba en uno de mis tres museos favoritos en la capital británica. Me refiero al VICTORIA Y ALBERT MUSEUM (VAM). Los otros dos eran, son, el MUSEOBRITANICO (perdonen la falta de originalidad) y el NATIONAL GALLERY, bajo cuya relumbrosa fama el VAM parece un equipo de segunda división. Pero no, no tiene que ser así. Hay que recordar que el museo del que ahora hablamos posee la más grande colección de artes decorativas del mundo. Y eso no es poco.

VICTORIA Y ALBERT MUSEUM. LONDRES-INGLATERRA.
VICTORIA Y ALBERT MUSEUM. LONDRES-INGLATERRA.
VICTORIA Y ALBERT MUSEUM. LONDRES-INGLATERRA.
VICTORIA Y ALBERT MUSEUM. LONDRES-INGLATERRA.
VICTORIA Y ALBERT MUSEUM. LONDRES-INGLATERRA.. Foto de http://www.foroxerbar.com/
El VAM se ubica en pleno centro de Londres, exactamente en el apacible barrio de SOUTH KENSINGTON en donde con suerte se puede evitar toda la marabunta turística.  Frente a este museo se encuentra el de CIENCIAS y el de HISTORIA NATURAL y juntos forman lo que se considera “la más grande concentración de museos británicos” (algunos le llaman el MUSEUM MILE). La ubicación de estos tres lugares no es una simple coincidencia. Son el resultado de la GRAN EXPOSICION UNIVERSAL de 1851, la cual fue animada por el vigoroso y siempre culto príncipe ALBERTO que pudo así convertir a Londres en la capital de la ciencia pues se reunieron allí todas aquellas maravillas que científicos ingeniosos habían inventado hasta entonces.

Al año siguiente el edificio se usó para crear el MUSEUM OF MANUFACTURES para que así los diseñadores tuvieran a mano un venero de inspiración para crear sus nuevas obras y los habitantes de la ciudad un lugar donde ser aleccionados en materias del buen gusto. De hecho en 1863 se expusieron por dos semanas los regalos que los príncipes de Gales habían recibido en su boda y la idea fue un éxito tremendo: más de 230 mil visitantes se acercaron a darle una mirada a los objetos que iban a adornar el nido de amor de la pareja real más famosa del imperio –este interesante dato se lo debo a ALTAÏR, mi revista de viajes favoritos en España-. Imagino que ver los ornamentos que aderezaban la vida diaria de su poco agraciada reina hizo que muchos ingleses desearan también tener mejores y más objetos de valía en sus casas. No es descabellado pensar en la explosión de consumismo que debió haber habido.

VICTORIA Y ALBERT MUSEUM. LONDRES-INGLATERRA.
VICTORIA Y ALBERT MUSEUM. LONDRES-INGLATERRA.

Una visita al Museo de la Inquisición de Lima y el Congreso peruano

lunes, 28 de enero de 2013

Es sabido que al venirse al Perú los españoles  trajeron muchas armas, entre ellas el catolicismo. Tranquilos amigos bien pensantes y fervorosos creyentes, no enciendan todavía los fanales con el que suelen quemar a cuanto apostata se cruce en vuestro camino. He de decir que la religión católica también hizo lo suyo: le permitió a esta parte del mundo por fin tener una unidad, aunque sea religiosa; estimuló las ideas con las universidades que estaban a su cargo y permitió algo que hasta entonces nadie se había atrevido a hacer: adentrarse en la desconocida e ignota selva, allende los Andes, que se empezó a conquistar gracias a los misioneros.
Tales cosas le permitieron a la iglesia católica tener autoridad y ser considerada por el poder secular como una gran aliada en la defensa de las conveniencias de España. Así que ambos estamentos (el civil y el religioso) prohijaron una de las maquinas represivas más perfectas que se pueda imaginar: el Tribunal del Santo Oficio a través del cual velaron por la defensa de la fe y la moral y el orden público. Esta institución fue traída al Perú donde también castigaba delitos como aquellos que atentaban contra la fe (judíos, protestantes, mahometizantes), contra la moral (blasfemia, bigamia, brujería), o contra el mismo Santo Oficio. Además censuraba libros que pudieran ofender los dogmas católicos o los intereses del reino. Eso sí,  no tenía autoridad sobre los indígenas.



El tribunal extendía su inmenso dominio desde Panamá hasta Argentina. Inicialmente las sede desde donde dirigía tan amplio territorio estaba ubicado frente a la iglesia de La Merced en el jirón de La Unión (calle sobre la cual he escrito una entrada que puedes ver aquí) hasta que se adquiere el local cuya visita es motivo de esta entrada y que se conoce hoy como EL MUSEO DEL CONGRESO Y DE LA INQUISICION. Luego de abolida la Inquisición este lugar se convertiría en cárcel para presos políticos y comunes, luego pasó a ser cuartel y una parte de su local fue ofrecida a los bomberos de la compañía Roma,  la primera de Lima y que fue fundada en 1866 por la colonia italiana residente en el Perú. Finalmente este sitio se convirtió en sede del Senado hasta 1939.
Museo de la Inquisición. Lima - Perú.
La fachada neoclásica de este museo, hecha en 1897, desentona con todos los armatostes de cemento que se ubican alrededor. Es la  única cosa con algo de armonía en medio de esa convulsión perenne que es la avenida Abancay. Hasta allí se puede llegar muy fácilmente desde la Plaza de Armas de Lima en una caminata de 10 minutos.
Hay que esperar a la sombra de esta simpática fachada  a que se inicie una nueva visita (solo se permite el ingreso en uno de estos grupos que van con guías), las cuales empiezan cada 30 minutos, aproximadamente. La entrada es gratuita por lo que este es un lugar ideal para todo mochilero que quiere ahorrarse unos centavos haciendo y visitando algo distinto. La visita te lleva primero por un hall octogonal que da acceso a la Sala de Audiencias del Museo, un lugar donde  se simula la celebración de un juicio. En el centro de la mesa se ve sentado a un muñeco que representa al inquisidor, que es  escoltado por el fiscal y un asesor en materia teológica al que se le conocía como calificador. Ellos se dirigen al reo, quien se encuentra de pie frente a estos jueces. Pero lo más sorprendente de esta sala es el extraordinario artesonado mudéjar de 1750 y que tiene 30 mil piezas unidas con la técnica del machihembrado, es decir no se ha usado para juntar todas esas piezas ningún clavo.

Museo de la Inquisición. Lima - Perú.

El museo y los jardines de Rodin

viernes, 22 de junio de 2012


El MUSEO RODIN es uno de los más populares en Francia (recibe 500.000 visitantes por año) y sin embargo no se siente allí esa pesadez inevitable que se puede experimentar cuando esperas, los que esperan, (in)pacientemente en las largas colas que se hacen para entrar a los otros museos conocidos de París.

MUSEO RODIN. París - Francia
MUSEO RODIN. París - Francia
Todo lo contrario. La atmósfera que allí reina es de mucha tranquilidad y todo parece ir sin apuros. Al menos es lo que yo sentí. Y si a eso se le añade el hecho de que este museo tiene una ubicación inmejorable entonces la experiencia es una “must”: se encuentra en el mismo centro de París, frente al Hotel des Invalides (del que hemos hablado en la primera entrada sobre París) y cerca del más hermoso puente de la ciudad: el Puente Alejandro. Lugares sobre los que escribí en esta entrada.

 MUSEO RODIN. París - Francia

Para ser sincero no entré en el palacete en el que se encuentra la exposición principal, la cual está repartida entre los dos pisos que están unidos por una escalera con balaustrada de hierro forjado. El precio del ticket para entrar a ese edificio no es muy caro (6 euros) pero era mi último día en París y mi agónico presupuesto de desempleado no me permitía más excesos. Pero he aquí que apareció la posibilidad de no quedarme con las ganas y por 1 euro pude entrar a caminar en los hermosos jardines que rodean el edificio y que son en sí mismas un museo al aire libre pues se reparten en sus 3 hectáreas varios de los trabajos de Rodin.

Campo de concentración de Dachau: la geometría del salvajismo

martes, 7 de febrero de 2012


Uno de los motivos por los que me gusta Alemania es porque muestra al mundo su nobleza como país creador de cultura en extraordinarios y grandiosos museos. Pero también me gusta porque exhibe sin pudor lo más horrendo que ha creado como sociedad: la espantosa ignominia nazi. Pero no lo hace de modo solapado, vacilante o edulcorando lo horrible sino en los propios lugares en donde ese régimen de locura y destrucción llevó adelante su industriosa maquinaria de odio y muerte. Hacer eso habla bien de la “salud” interna de un país, de su deseo de verdad, de su capacidad para avivar la memoria de lo que sucedió y no tiene que repetirse.

Alguien podría decir que a los alemanes no les quedaba otra y tenían que mostrar aquello que ocurrió porque había demasiadas pruebas tangibles y ocultarlos habría sido negar lo innegable. Sin embargo, cuántas cosas que no se pueden negar en el mundo se niegan de modo categórico y apenas se recuerdan. Pienso en las matanzas armenias; en la carnicería balcánica; en el horror que los ejércitos de las superpotencias han ido dejando como una estela indeleble allí en donde se han metido a “ordenar las cosas”; en el holocausto indígena de las Américas y pienso también en las masacres en las que murieron y desparecieron miles de peruanos durante la “guerra civil” de los 80´s y 90`s.

El hecho de que existan museos o memoriales en toda Alemania como el de DACHAU es un ejemplo que muchos países deberían seguir. Pero no se hace. En el Perú, por ejemplo, solo se ven museos en donde se alude a nuestra grandeza como cultura milenaria, a los grandes logros artísticos de nuestros antepasados, a la variedad y riqueza de nuestra naturaleza, a la culpa que tuvieron “los de afuera” en muchas de nuestras desgracias pero no hay un solo lugar en donde se quiera recordar todo aquello de execrable, degrado, retrogrado o salvaje que como sociedad hemos vivido y creado: los miles de indígenas muertos durante la época del caucho; otros tantos más que fueron erradicados de sus hogares para que las industrias extrajeran de las entrañas de sus tierras la riqueza de la que otros se servían; los miles y miles de cadáveres de hombres, mujeres y niños que se vieron atrapados entre la pólvora y el fuego del desquicio y la inquina con la que se enfrentaron militares y terroristas durante la guerra de finales del siglo XX y que ha quedado como una herencia de pesadilla que no queremos ni aceptar ni asumir. Pido disculpas al (improbable) lector de este blog por meter en este escrito que trata sobre una campo de concentración alemán un tema que tiene que ver con el Perú pero es que mi país es una enfermedad que arrastro, aunque no lo quiera, y es el venero de donde he bebido las ideas y razonamientos con los que miro, perplejo, al mundo.

En mi país sería impensable que por nuestra propia iniciativa construyésemos un lugar como DACHAU. A nosotros no nos gusta recordar, las verdades se dicen siempre en voz queda o se prefiere pasar página cuando incomodan a algunos. Como en muchos otros sitios allí la verdad oficial es una cosa de jerarquía: la dicta quién tiene más poder y la impone ocultando los cadáveres bajo la alfombra. Los cobardes que saben, miedan bajo la luz, como dice el gran poeta  Juan Gelman. Tenemos que esperar que el gobierno alemán nos aliente (dinero en mesa) a hacer un museo o espacio en la que podamos recordar los aciagos tiempos de la última de las guerras internas en las que el país se desangró para ver el ahínco y la furia con la que nuestros cavernarios y retrógrados (madeinPerú) reaccionan cuando de recordar nuestras infamias se trata.

Conocer el CC Dachau es una experiencia que se debería vivir alguna vez; es una vivencia tremenda pero no te deja indiferente y dispara en ti ideas, preguntas, cuestionamientos y, tengo que reconocerlo, pesimismo a raudales. 

Campo de concentración de Dachau. Munich - Alemania
La JOURHAUS o entrada principal de este ex campo de concentración fue un leviatán que con sus fauces de hierro se tragó a miles de personas. Muchos de los que entraron por allí no volvieron a salir y antes de cruzar ese umbral vieron escrito: ARBEIT MACHT FREI o EL TRABAJO TE HARA LIBRE. Me pregunto si quien entonces llegase y viese ese mensaje imaginaría que la frase era una promesa de liberación real; que era necesario esmerarse y hacer todo lo que dentro se le exigía porque la estancia allí no iba a ser larga y pronto iba a ser liberado. Cosa que no sucedió con muchos que tuvieron que dejar dentro sus huesos. Aunque, si consideramos el horror que allí se vivió, salir muerto después de todo debió haber sido liberador.

La primera parada es en lo que fue un edificio administrativo que hoy hace las funciones de centro de interpretación. Allí se pueden ver mapas que nos dan a conocer la ubicación de los campos de concentración en toda Europa; una colección de afiches que solía usar el aparato publicitario nazi y una detallada explicación de la historia del nazismo y de las causas de su arribo al poder. Hay también ingente material fotográfico que como postales enviadas del peor de los infiernos nos grafican, en blanco y negro, la ejecución del horror: imágenes de los experimentos científicos que se hicieron y otras en donde se ven pilas y pilas de cadáveres, como si estuvieran en una escombrera, como si fueran el deshecho del día, puestos allí en buen sitio para que vengan los del servicio de limpieza y se los lleven.

Campo de concentración de Dachau. Munich - Alemania
Campo de concentración de Dachau. Munich - Alemania
Campo de concentración de Dachau. Munich - Alemania
Campo de concentración de Dachau. Munich - Alemania
Campo de concentración de Dachau. Munich - Alemania
El visitante va pasando de un salón a otro como si estuviera caminando por una colección de horrores. Las paredes están desconchadas y no tienen adorno alguno; las luces de los focos le dan al ambiente un deprimente tono frío, como si se estuviese en un hospital. En uno de los salones del centro de interpretación se hicieron unos trabajos de reparación de paredes y se encontraron bajo la costra de la pintura que se les había añadido una frase que los nazis habían escrito: RAUCHEN VERBOTEN o PROHIBIDO FUMAR. Es irónico, pienso, allí donde se prohibía fumar se permitían otras cosas: matar, matar y matar.

Alte Pinakothek y Königplatz de Munich: la belleza y el espanto (1era parte)

domingo, 15 de enero de 2012


No solo de fiestas vive el hombre sino también de cultura y arte y por ello luego de la celebración por la llegada del año nuevo (ver aquí), y superada cierta resaca, acepté la invitación de mi hermana para visitar el bello palacio de NYMPHENBURG (ver entrada anterior) y luego dos puntos importantes en Munich, dos lugares que por su historia y relevancia crean un gran contraste: el primero fue ese tesoro oculto y lleno de belleza creada por los maestros del arte de la vieja Europa, me refiero al ALTE PINAKOTHEK o Pinacoteca Antigua de Múnich y el otro es el monumental KÖNINGPLATZ o Plaza real. 


Situado en un edificio neoclásico y mandado a hacer por LUIS I de BAVIERA, quien quería hacer de Munich la “Atenas del Isar”, la Alta Pinacoteca fue en su momento el mejor museo del planeta y quizás habría continuado siéndolo de no ser por los destrozos que sufrió durante la segunda gran guerra; posee una de las colecciones más importantes del mundo el cual fue creciendo con el paso de los siglos con nuevos encargos y compras que hicieron los WITTELSBACH, la familia real muniquesa, generación tras generación.

ALTE PINAKOTHEK. MUNICH - ALEMANIA.
Ciertos sueños se cumplen con algo de tardanza pero quizás el hecho de necesitar tiempo para cumplirlos multiplica su sabor a gloria cuando uno los siente realizados: en mi vida en Lima coleccionaba revistas y enciclopedias de arte y pasaba el tiempo mirando las reproducciones de los cuadros de museos como los de la Pinacoteca muniquesa, por ejemplo; me preguntaba si alguna vez iba a ser capaz de cruzar el mundo y de tener la oportunidad de verlos, por eso estar a un paso de ver toda esa colección “en vivo y en directo” le confería a la situación una irrealidad y una magia intensa para mí.

ALTE PINAKOTHEK. MUNICH - ALEMANIA.
ALTE PINAKOTHEK. MUNICH - ALEMANIA.
Se me puede llamar exagerado pero no sé si levitaba o caminaba cuando entré en el salón donde estaban los trabajos de los antiguos maestros alemanes. Ver los cuadros de PACHER como la dedicada a los “Cuatro padres de la iglesia” que más que cuadro es un retablo, pero sobre todo su impactante “San Agustín y el diablo” que no deja de despertar algo de terror; o LA CRUCIFIXION que es una gran interpretación que CRANACH EL VIEJO supo hacer del sufrimiento de Cristo cuyos músculos tensos parecen indicar su lucha por vivir aunque su cuerpo moribundo ya tiene el peso concluyente que a todo dispensa la muerte y que me contagió su emoción, y eso que no soy creyente. 

La paz de Leymebamba: de momias y picaflores

sábado, 26 de noviembre de 2011


Había llegado el momento de dejar, no sin pena, Chachapoyas. Costaba irse de un lugar que por varios días había sido la “base” desde donde partimos a explorar muy bonitos sitios, en la que la habíamos pasado bien y donde la gente fue muy amable con nosotros; y también costaba dejarlo por el hecho de aún había zonas por conocer y hacia los cuales por falta de tiempo (la dictadura del tiempo, siempre) no pudimos ir. Por ejemplo nos quedamos con las ganas de ir hasta LAMUD para conocer el PUEBLO DE LOS MUERTOS o hacia la CAVERNA QUIOCTA; o hasta COLCAMAR para subir a ver los sarcófagos de SHOLON; o partir en una expedición de días hacia el VALLE DE BELEN o el GRAN VILAYA. Es decir, dejábamos mucho sin conocer aunque lo que vimos estuvo bastante bien. Como puedes darte cuenta este departamento de Amazonas es todo un universo inacabable de encantos.

Era hora de dirigirse hacia el sur, empezar el regreso hacia Lima donde cuestiones personales nos reclamaban pero no iríamos sin pasar antes por otros lugares tan interesantes como los que hasta ahora habíamos conocido. Nuestra siguiente “base de operaciones” sería el bonito y tranquilo pueblo de LEYMEBAMBA. Allí se llega desde Chachapoyas a través de una relativamente ancha carretera que aunque no tenga asfalto está en aceptables condiciones. Acompañados por el tranquilo río Utcubamba y, para felicidad de quienes sufren de vértigo, sin apenas ver abismo alguno, nos fuimos alejando de la capital del departamento de Amazonas internándonos más y más en un valle cálido y hermoso. Esta vía pasa por pueblos como Tingo, que habíamos visto el día anterior de camino hacia Kuelap; Ubilón, desde donde se puede ir a conocer el pueblo de LA JALCA; Magdalena y Yerbabuena en el cual empieza la subida hacia los MAUSOLEOS DE REVASH que también nos quedamos con ganas de conocer. 

Plaza de Leymebamba - Amazonas - Perú
Luego de 2 horas y media de viaje llegamos a Leymebamba en cuya bonita plaza nos sentamos un poquito para empaparnos del ambiente del pueblo: de entrada sorprende su pequeña iglesia con sus dos torres de piedra y sobre todo la armonía arquitectónica del sitio lo cual aparentemente es una constante en los pueblos de esta zona por lo que habíamos visto en Levanto y en la misma Chachapoyas, felizmente. Reina en este pueblito un ambiente que enamora y que sosiega. Ya, no quiero parecer demasiado optimista ni declarar a todos los pueblos del Perú como maravillosos pero sinceramente este era un gran lugar o al menos lo es para alguien que como yo siempre trata de escapar de los fauces del leviatán limeño. Las calles adoquinadas, la gentileza de sus pobladores, la tranquilidad con la que la gente vive y que parece ser consecuencia de su aislamiento; en suma, no habíamos escogido lugar mejor para quedarnos y tampoco pudimos encontrar una mejor opción de hospedaje que el HOTEL LAGUNA DE LOS CONDORES.

Allí nos atendió la señora Vilma, dueña del hotel, quien junto a su esposo ha tenido la excelente idea de mantener un ambiente tal que más que un hotel parece que estuvieras en casa, en una casa donde se te ha invitado a estar. Este hospedaje no tendrá las modernidades de muchos otros pero hay en su patio un bonito jardín y los balcones tienen balaustradas de madera. Además, en donde está la recepción han acondicionado una especie de sala con sofás y hamacas sobre los cuales es una delicia despatarrarse mientras que la luz del día agoniza devorada por la inminente noche. La luz se había ido pero apenas si extrañábamos cualquier artificio eléctrico, el centelleo delicado de las velas era suficiente. Había música en ese patio: el estridor de algunos insectos, el gorjear de las aves que buscaban sus caminos en el cielo hacia las ramas bienhechoras, el plácido ronroneo de un pequeño gatito y el apurado rumor que otro producía al moverse entre las hierbas y plantas como si tuviera con ellas un silencioso trato. Gotas de lluvia se desgranaban con delicada obsesión produciendo una andanada de musicales ecos al reventar en la tierra, que húmeda y fertilizada, desprendía un manso y penetrante olor. En suma, un atardecer de órdago.

Por lo que entendimos doña Vilma y su esposo son dueños del campo que está a la entrada a la célebre “Laguna de las momias” motivo por el cual antes de que un tour parta para aquel lugar los organizadores tienen que venir a coordinar a este hotel. Por tener mucho tiempo viviendo aquí estos señores son una fuente excelente de información para ir a cualquier lugar.  

Al día siguiente nos fuimos a visitar un sitio que ha hecho mundialmente célebre a este villorrio: el MUSEO LEYMEBAMBA. Allí llegamos luego de caminar 45 minutos ya que no se ubica en el mismo pueblo sino en las afueras, a 4 kilómetros aproximadamente. Hay que tomar la carretera que va hacia Cajamarca y si te animas pregunta a la gente por los “cortes” que son caminos pequeños por donde puedes ahorrar mucho tiempo. Se puede ir en taxi hasta allí (7 a 10 soles) pero nosotros a modo de entrenarnos para la caminata que haríamos al día siguiente y conocer un poco más los alrededores nos fuimos a pie. El museo está situado en un fantástico complejo que ha sido construido con apoyo de una organización austriaca. Debe ser uno de los mejores organizados que he visto en el Perú.

Museo de Leymebamba - Amazonas - Perú
Museo de Leymebamba - Amazonas - Perú


Entre el museo del Señor de Sipán y los viejos esplendores del pueblo de Lambayeque

viernes, 12 de agosto de 2011

Ya habíamos conocido en la entrada anterior los pueblos de la costa lambayecana, era hora de ir a ver la zona de tierra adentro de este departamento y conocer los lugares que le han dado fama y la ha convertido en un emergente polo turístico del Perú. Nuestra primera parada por los villorios del interior iba a ser el pueblo de Lambayeque...    

En su momento fue la ciudad más importante de la zona pero ahora ha cedido ese privilegio a Chiclayo pero entre sus calles quedan aún vestigios que nos bridan una idea de ese añejo y perdido esplendor. El pueblo (que tiene el mismo nombre del departamento en donde está ubicada y cuya capital es Chiclayo) es visitado sobre todo por los extraordinarios museos que alberga pero hay que darse también tiempo para perderse entre sus calles y avenidas y conocer su más que interesante conjunto urbano, en irregular estado de conservación lamentablemente, y hacerse una idea de la fastuosidad y riqueza que alguna vez pudo haber detentado este lugar.

Para llegar desde Chiclayo a Lambayeque tomamos una combi (1.20 el pasaje) en el mismo paradero desde donde un día antes partimos hacia Pimentel, es decir en la esquina de Vicente de la Vega y Leonardo Ortiz (frente a la estación de buses de la empresa Oltursa). Hay que pedir “bajar en el Museo” y desde allí caminar 5 minutos hasta ver a lo lejos el espectacular perfil de MUSEO TUMBAS REALES DE SIPAN: una especie de pirámide que recuerda a las construcciones mochicas, pintada de color bermellón y en cuya parte alta refulgen imágenes de ídolos moches. Entrada 10 soles adulto, 4 soles estudiantes peruanos. Las fotos están prohibidas.

Lambayeque (ambos, departamento y pueblo) pueden presumir de tener uno de los mejores museos del continente. No le pudo haber pasado algo mejor a este pueblo en donde los “huaqueros” (expoliadores de tumbas y templos mochicas) se convirtieron en una figura casi tradicional y donde era de lo más normal dedicarse a su ilícita actividad. Hoy la gente de este lugar ve con agrado y entiende que más se gana conservando, respetando y exponiendo al mundo ese patrimonio que traficando con él. Sabido es que este fantástico museo acoge todo aquello, o gran parte, de lo que el arqueólogo Walter Alva y su equipo encontraron en Huaca Rajada, la última morada del fastuoso Señor de Sipán, descubrimiento que los expertos pusieron a la altura del hallazgo de la tumba de Tutankamón o a la del emperador chino en Xian y sus 8.000 guerreros de terracota.

Museo Tumbas Reales de Sipán - Lambayeque

Al entrar a las salas de este recinto el viajero se encuentra metido en una sitio donde reina el silencio y la oscuridad, cosas absolutamente necesarias para poder entender y aprender más sobre las manifestaciones culturales de una de las más enigmáticas y fascinantes sociedades pre incas. La penumbra hace que el visitante se guie por el relumbre de los trabajos en metal que los fantásticos orfebres moches fueron capaces de hacer. Allí se expone también muestras de la cerámica mochica que debe ser, también, una de las mejores de esta parte del mundo: las vasijas (llamadas huacos) son un muestrario extraordinario de lo que fue la sociedad de entonces: vestimentas, enfermedades, comidas, fiestas, jerarquías sociales y hasta posturas sexuales se nos muestran y nos envían un certero reflejo de los destellos de aquel mundo que se expandió en los desiertos costeros del Perú mientras el gigante imperio romano caía en manos de los bárbaros. También hay una excelente representación de la tumba en que fue hallado el Señor de Sipán  y el final se cierra con broche de oro frente a un gran diorama que representa en tamaño natural la corte de este poderoso señor. Las figuras que convergen en esta escena han sido hechas a semejanza de varios habitantes del actual pueblo lambayecano. No asustarse si de pronto se apagan las luces y la corte en pleno parece acercarse hacia ti: son piezas mecánicas que se mueven y hasta hacen sonidos creando para el visitante una atmosfera casi real y que le da una idea de la majestuosidad con la que ese hombre se movía entonces en el norte peruano.

Hay otro museo que es muy bien considerado por todos y que es llamado el BRUNING al que no pudimos visitar por falta de tiempo. Si estás sin apuros y aún te quedan ganas de seguir aprendiendo sobre los famosos moches pues éste es el lugar indicado para seguir haciéndolo.  

Desandamos el camino que nos trajo hasta el museo, cruzamos la avenida que viene desde Chiclayo y nos fuimos hasta la tranquila plaza de Lambayeque. Allí emergen las macizas y redondas torres de la iglesia San Francisco y las fachadas de algunas casonas que se esmeran aún en mostrar la calidad de su factura. Esta es la parte vieja del pueblo de Lambayeque, que en su tiempo fue capital de provincia y lugar favorito de los terratenientes que construyeron aquí sus mansiones hasta que se empobrecieron. 

Hay que caminar por las calles 2 de mayo y 8 de octubre, ambas al lado de la iglesia San Francisco, y darse así un viaje en el tiempo: casonas derruidas, otras a punto de venirse abajo, caserones con balcones en donde desde hace un buen tiempo ya no se posa nadie, ventanales inmensos desde donde solo nos miran fantasmas, viejos esplendores derruidos. Alguno que otro edificio ha tenido la suerte de aguantar el peso y el paso del tiempo gracias a sus esmerados habitantes.

Plaza del pueblo de Lambayeque - Lambayeque

Cusco: Nuevos / viejos espacios. Nuevas / Viejas alternativas (RECOMENDACIONES)

lunes, 8 de agosto de 2011


Cuzco es casi un universo y la variedad de cosas por visitar y ver es apabullante, eso no es un secreto. Muchos de esos sitios son los clásicos lugares sobre los cuales abunda información y adonde va todo el mundo. Personalmente creo que también sería bueno visitar aquellos lugares con más sabor local y que suelen estar un poco "al margen" del típico "circuito turístico". Aquí les doy algunos tips de lugares a visitar, seguramente que hay muchos más ya que cada viajero tiene su "Cuzco particular", estos lugares de aquí son parte del mío, del que suelo visitar cada vez que tengo la suerte de llegar a esa ciudad.  

Plaza de Armas de Cusco

RESTAURANTE LA CHOMBA, Calle Tullumayo, cdra 3. 
Encantador reducto de cusqueñismo donde encontrarás platos servidos con plena contundencia y sin nombre agringado para definirlas: ubres, mondongos, sopas, chincharrones, queso o asados. Y sin remilgo ni afectación alguna tu buen plato de cuy, barroco por donde se le mire: patas, cabecita y cola; una pila descomunal de papas, arroz a discreción y a comer… Si eres de lo que comes con los dedos meñiques para arriba entonces el lugar NO es para ti ya que, sin ser desordenado ni mucho menos corriente, lo único que tienes son un tenedor, un cuchillo, un par de servilletas y las manos como aliadas para lidiar con los inmensos trozos de carne. Las mesas son largas y de madera tosca. No debes perder la oportunidad de acompañar tu platazo con un CAPORAL (vaso de vidrio de respetable tamaño) lleno de CHICHA AFRUTILLADA que es como la de jora solo que en color rosado. ¿La sazón? De las mejores. Ninguna cabecita rubia ni pizca de inglés alrededor. Llegan unos guitarristas (los he visto desde la primera vez que fui) y te cantan unos huaynos y unos valses que matan y le dan al ambiente el tono especial para disfrutar un gran almuerzo. Luego te puedes tomar un poco mas de chicha o cervezas, pedirle una canción a los músicos y dejarte ganar por el recuerdo de amores atormentados o imposibles y no dejar de pensar en que, pese a todo, y en momentos como esos, vale la pena vivir.  ¡Salud por ellas!


Restaurante La Chomba - Cusco
Restaurante La Chomba - Cusco


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