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Día de los muertos en el Perú : las Tantawawas

domingo, 23 de octubre de 2011


Lo recuerdo bien. Los últimos días de octubre llegaban desde Ayacucho “las encomiendas” que nos mandaba Mama Chela: una caja de cartón que mi madre abría cuidadosamente como si tuviera en su interior frágiles joyas. Yo estaba a su lado mirando con curiosidad: primero salían a la luz unas ramitas de huacatay, yerba buena y romero que habían puesto para espantar a los moscos y conservar el olor. Luego los quesos, las chaplas, las rosquitas y por fin, enfardeladas en bolsas y papeles, aparecían unos ojitos negros y grandes que parecían mirarnos atentamente: eran las Wawas (o guaguas).

Tanta Wawas - Lima - Perú
¿Qué son las tanta wawas? Son delicadas figuras hechas de pan o de bizcocho que representan a niños, animales u otras formas y que varían según las regiones. El significado puede entenderse como PAN (Tanta) BEBE (Wawa) o PAN CON FORMA DE BEBE y están normalmente adornados con grajeas, pasas, anís, caretas de yeso o glacé. Los pobladores de las zonas alto andinas del Perú los entregan como obsequio durante los días de Todos los Santos o en el Día de los Difuntos (1ero y 2do de noviembre respectivamente) lo cual permite consolidar las relaciones de compadrazgo, reciprocidad y de compromiso mutuo. El día 2 de noviembre estas wawas son llevadas a los cementerios de muchos pueblos andinos para ser ofrecidas a los difuntos y una vez acabado el día los mismos panes serán repartidos entre los visitantes para ser comidos. No se conoce con exactitud cuándo es que esta tradición de hacer panes con forma de bebe empieza pero sí se sabe que los antiguos peruanos comían una especie de pan. El investigador Jaime Adriansen indica que en el Perú precolombino se consumía la tanta y que también había otro pan para fines ceremoniales: el "sanco o shanku". Hecho con una pasta de maíz molido que se calentaba sobre las piedras, en el rescoldo o en ollas de barro, con y sin agua. 

Tanta Wawas - Lima - Perú
He tenido la suerte de consumir las WAWAS desde que soy niño y lo hacía sin preguntar, comiendo porque era parte de mi costumbre familiar, algo sin mucha novedad en mi mesa especialmente cuando el día de los difuntos se acercaba. Pero con el tiempo el aguijón de la curiosidad despertó preguntas: ¿Por qué comer "bebes" el día de los muertos? ¿Por qué ofrecer comida a nuestros difuntos? ¿Por qué….? ¿Por qué...? ¿Qué sería de nuestras vidas sin esos "porqués"? 

Una buena manera de responder esas preguntas es acercándose a la plaza de Santiago de Surco, distrito situado al oeste de Lima que fue en el pasado un señorío pre inca conocido como Sulco pero que después fue ocupado por los españoles, donde cada 1ero de noviembre se realiza el "ConcursoNacional de Tanta Wawas", organizado por el Museo Nacional de la Cultura en un intento por rescatar esta tradición de la gastronomía peruana no muy conocida como es la panadería artesanal andina de consumo familiar. Para esto vienen desde diferentes departamentos del Perú artesanos, previamente seleccionados en concursos regionales, especializados en la preparación wawas a mostrar sus mejores trabajos y tratar de ganar el premio mayor. En la plaza exponen sus trabajos, venden algunas wawas a los curiosos, conversan gentilmente con la gente y esperan que pase el jurado calificador que dictaminará quién es el ganador

Tanta Wawas - Lima - Perú
Tanta Wawas - Lima - Perú

Suite Ayacuchana 4: Quinua y sus seres imprescindibles

miércoles, 11 de mayo de 2011


Al despertar después de 5 días de haber estado inconsciente VIDAL CONTRERAS ya no podía mover su cuerpo. Campesino como era, solía trabajar en una chacra a 6 kilómetros de la villa de Quinua. Un día llegaron las sombras y desde entonces el mundo fue distinto: “… en el tiempo del terrorismo, me han pinchado los terrucos [terroristas] en mi cuello con cuchillo”  cuenta Vidal.

Fue conducido a un hospital de Huamanga y allí lo salvaron de la muerte pero los doctores concluyeron en algo definitivo: Hemiplejia. Desde entonces estuvo inmovilizado por mucho tiempo en una cama sin poder valerse por sí mismo hasta que la Cruz Roja colaboró con su lenta recuperación pagando a los fisioterapistas. “Con eso me ha recuperado un poco y solito mis dedos se empezaron a mover”. Pero cambiaron de administración en el hospital y tuvo que abandonar la terapia. Huérfano desde niño y con una familia pobre que no podía ayudarle a costear la recuperación tuvo que volver a empezar, aprender de nuevo las reglas la vida, ahora un poco más cruel y difícil de aceptar.  

Pero Vidal no se amilanó. Si la mitad de su cuerpo la tenía bloqueada, aún contaba con la otra mitad como su aliada. Decidió demostrar que sólo con una mano podía ser un artista. “Mi hermano mayor hacía cerámica, viendo yo… así aprendí a hacer cerámica con una sola mano.” Los ceramios que abundan en su taller dan fe de ello: bellas iglesias, toritos, nazarenos, parejas de campesinos, soldados de la batalla de la pampa de la Quinua. En las afueras del pueblo consigue la arcilla pura que luego combina con cilice y agua para, como un Dios, darle un soplo de vida al barro.


 


Con el tiempo esta nueva realidad en la que la vida lo había puesto le hizo percatarse de cosas que antes no había podido ver. Notó que mucha gente sufría sin tener derecho a una vida digna por el solo hecho de padecer, como él, de alguna “discapacidad”. “Y un día escuché en la radio de la ley 27050, que hablaban de las personas con discapacidad y de sus artículos y derechos y deberes”. Desde entonces empezó a estudiar esa norma y decidió darle vida. “En esa ley todo hablaban para formar asociaciones. Deberes y derechos de la persona con discapacidad”. Entonces empezó su viaje a contracorriente.

Un hermoso pueblo llamado Quinua

domingo, 8 de mayo de 2011

Esta es una entrada que relata la continuación de nuestro viaje por las cercanías de Ayacucho. Montados en la caja de un camión habíamos dejado las ruinas de la impresionante ciudadela Wari y ahora llegaríamos a un  hermoso lugar donde el arte palpita en cada esquina....
 
Al llegar al bellísimo pueblo de Quinua (3396 msnm) lo primero que llamará la atención del viajero son los muchos ceramios con forma de iglesia o animal que los habitantes de este tranquilo lugar ponen en sus techos. Tienen una función protectora: mantienen a raya a los malos espíritus y las malas vibras.  Aquí la gran mayoría de personas son artistas, es un pueblo donde el arte se respira.




Tiene una plaza pequeña y casi siempre vacía donde lo único que altera el silencio es la música que hacen los chorros de agua  de la pequeña fuente. Los árboles de “Qinwa” (de donde se origina el nombre) dan una sombra que se agradece cuando el sol serrano está en todo su esplendor.

La iglesia es grande y vistosa. Tiene una escalera lateral que lleva hasta el campanario de la única torre y a donde se puede subir libremente para ver las inmensas campanas que despiertan todos los días al pueblo y tener una gran vista de los fértiles bosques que la rodean. Frente a la plaza hay un museo de sitio donde está la piedra sobre la que se firmó el Acta de Capitulación después de la victoria en las pampas de la Quinua y que sellara la libertad americana del dominio hispánico. Por la noche, el pueblo es alumbrado por sus farolitos con una luz suave que le dan un toque de íntima y sosegada belleza.

Y como aquí lo que se respira es arte visitamos los talleres Rumi Wasi y Sanchez pero hay muchísimos más. Uno podría gastarse todo un día visitándolos y, claro, también una fortuna comprando lo que allí se vende. 




Los artesanos de Ichimay - Wari

jueves, 17 de febrero de 2011

En el post anterior conté sobre mi vista a las Lomas de Lucumo, pues bien la primera vez que fui, en el 2008, aproveché para ir de paso a visitar un lugar más que interesante, aquí los datos... 

Si después de caminar por las LOMAS DE LUCUMO aún hay tiempo y ganas de no volver todavía a Lima recomiendo visitar el barrio de artesanos de Lurín. Para llegar hay que tomar en “el cruce” de la antigua Panamericana con la avenida Poblet uno de los buses que llevan hasta San Bartolo (1 sol) y bajarse en el paradero " La Cruz". Desde allí caminar 8 cuadras por la calle Independencia hasta la Loza Deportiva Sector 1 donde se ubica la Asociación de Artesanos Ichimay – Wari (estos son nombres de dos culturas pre – incas que dominaron la zona y tuvieron mucho respeto por el oráculo de Pachacamac).


Esta asociación reúne a varios maestros artesanos de todo el Perú que vinieron a Lima buscando mejores oportunidades o huyendo del terrorismo. Aquí se puede visitar el Eco Museo para observar "in situ" cómo es que estos artistas elaboran piezas del arte popular tan bonitas y hechas con tan buen gusto. Hay varios especialistas en retablos, cerámica, textiles, etc. Cuando fui estaba atendiendo don Alberto quien nos dijo que lamentablemente a esas horas (5 de la tarde) los artistas estaban haciendo arte pero con la pelota en la canchita del barrio y es que trabajan mucho toda la semana, merecido relax. Igual, no invitó a entrar a la tienda QORI MAKI (Mano de oro en quecgua) para ver todas las piezas terminadas de los maestros: angelitos, retablos, iglesias, bolsas, bolsones, tapices y todo lo que una imaginación tan luminosa como la de estos artistas pueda crear. Así que están invitados. 


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