En Chiclayo iniciamos nuestras aventuras en el circuito nor oriental peruano, del que ya hemos hablando en la entrada anterior. Espero que les guste y sobre todo sirva para cuando se decidan a dar una vuelta por las tierras moches...
Chiclayo, capital del departamento de Lambayeque, es una ciudad que se ha desarrollado en una constante metamorfosis desde hace mucho tiempo. En sus alrededores nacieron civilizaciones como la Mochica o la Lambayeque para luego no tener mucha importancia como ciudad colonial ya que no llegó a tener entonces la relevancia de lugares cercanos como Zaña o Lambayeque. Es con la llegada del siglo XX, y sobre todo durante los últimos decenios de la misma, que se transforma en una de las ciudades económicamente más sólidas y al mismo tiempo una especie de “meca” del turismo por los muchos extraordinarios museos que posee, por su exquisita gastronomía y, sobre todo, por los relativamente recientes descubrimientos arqueológicos que se han hecho en sus tierras.
Chiclayo, capital del departamento de Lambayeque, es una ciudad que se ha desarrollado en una constante metamorfosis desde hace mucho tiempo. En sus alrededores nacieron civilizaciones como la Mochica o la Lambayeque para luego no tener mucha importancia como ciudad colonial ya que no llegó a tener entonces la relevancia de lugares cercanos como Zaña o Lambayeque. Es con la llegada del siglo XX, y sobre todo durante los últimos decenios de la misma, que se transforma en una de las ciudades económicamente más sólidas y al mismo tiempo una especie de “meca” del turismo por los muchos extraordinarios museos que posee, por su exquisita gastronomía y, sobre todo, por los relativamente recientes descubrimientos arqueológicos que se han hecho en sus tierras.
El hecho de no haber sido considerada sino una ciudad de paso para mercaderes que venían desde las sierras hasta las costas peruanas hizo que no hubiera gran esmero en las construcciones de palacetes o casas adornadas con balcones y lujosos enrejados como fue el caso de Trujillo por ejemplo. Esto no quiere decir que la ciudad carezca de historia pero lo que ahora se promociona para visitar en ella son sobre todo su Catedral de finales del XIX, el bonito y moderno “Paseo de las Musas” (entre las calles Balta y Garcilazo) en el cual se ven muchas esculturas de figuras de la mitología griega que han dejado por un tiempo el Olimpo para aterrizar ingeniosamente en tierras moches y que es el lugar favorito de chiclayanos y parejas en busca de solaz y rincones íntimos para jurarse amor. Y otro punto para conocer es el Mercado Modelo (abierto de 9 a 17 horas) que debe ser de los más interesantes en Perú. Es muy grade y entre las cosas que allí se pueden conseguir van desde las frutas hasta pociones y amuletos hechos con piel de serpiente, grasa o huesos de animales y demás hierbas. Amén de contactar con un brujo para que te haga uno de sus rituales de sanación o de convocatoria a las buenas vibras y la suerte.
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| Catedral de Chiclayo - Lambayeque |
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| Paseo de las Musas - Chiclayo - Lambayeque |
Como pasa con muchas ciudades lo mejor y más llamativo de Chiclayo está en sus afueras así que para conocer algunas de las perlas que la han hecho famosa decidimos salir a buscar el encanto de las tierras chiclayanas. Y no hay mejor modo de empezar que dirigirse hacia el mar: una retahíla de pueblos de antiquísima tradición pesquera esperaba por nosotros.
PIMENTEL
El paradero de combis hacia este pueblo se ubica en la esquina de Ortiz y Vicente de la Vega, a unas cuantas cuadras de la Plaza de Chiclayo. El pasaje es 1.20 soles y el trayecto dura 20 minutos. Pimentel tiene una bien cuidada plaza llamada Diego Ferré. A pocas calles de este lugar están las playas que cada verano son el lugar preferido de los chiclayanos. Nosotros fuimos en invierno y aunque la niebla cual guirnalda blanquecina parecía colgarse de la nada para cubrir el horizonte y el mar algo embravecido el sitio no dejaba de tener encanto. Caminamos por el largo, viejo y famoso muelle (el más extenso del Perú) que parece una larga y curva avenida de madera penetrando en el mar. Se puede caminar por una parte de este muelle pero hay que ir con cuidado porque algunas partes del suelo están algo inestables y puedes tropezar. En la parte donde antes se dejaba entrar a los turistas, casi al final, ahora está cerrado por precaución. Luego nos fuimos a caminar por las orillas y a ver de cerca las curiosas barquitas conocidas como “caballitos de Totora” algunos de los cuales estaban tirados como si fueran barrigones animales varados en las playas de arena blanca. Es bueno saber que estas embarcaciones son parte del patrimonio cultural de esta región pues han sido hechas y usadas desde hace miles de años. Era hora de continuar nuestro recorrido por los poblados pesqueros del litoral lambayecano ahora hacia el pueblo de Santa Rosa. Las combis hacia este lugar pasan a 2 cuadras de la plaza de Pimentel (0,80 céntimos el pasaje).
Dato para el viajero: en caso esté impelido por cierto apuro fisiológico en el municipio de Pimentel hay baños gratis y limpios, lo decimos porque no encontramos ningún baño público en el pueblo.
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| Pimentel - Chiclayo - Lambayeque |





