En kayak por el lago navegable más alto del mundo

martes, 19 de julio de 2011

 
 Después de la aventura en HUCHUY QOSQO había que continuar el viaje. Esta vez la brújula apuntó hacia el sur; el gran lago Titicaca (uno de mis lugares preferidos en el Perú, de lejos) esperaba por mí. Así que puse la mochila a la espalda y me fui a la terminal de buses del Cuzco para continuar el viaje.


La ruta de Cuzco a Puno es una cadena de pueblos al cual más interesante. Hace un tiempo escribí sobre este trayecto y los muchos tesoros escondidos que algunas de las villas de esta zona esconden: desde iglesias coloniales con murales fantásticos hasta palacios incas de altísimas paredes. El punto más alto de esta vía es el Abra La Raya donde hay unas vistas de los nevados que son un desvarío. Desde este punto el bus se abre paso en el interminable y monótono altiplano hasta que muchas horas después aparecen unos barrios llenos de casas con paredes sin revoque que parecen cataratas de cemento que caen en picada hasta las orillas del infinito Titicaca: hemos llegado a Puno.

Abra la Raya, punto más alto del camino de Cuzco a Puno
En la estación me esperaban Demetria y Carlos, amables compañeros de trabajo encargados en Puno de la sucursal de EXPLORANDES, empresa para la que entonces trabajaba, y me llevaron al  IMPERIAL HOSTAL donde habían reservado una habitación para mí. Luego de comer caminé un poco por esta ciudad para recordar lo feliz que fui durante la FIESTA DE LA CANDELARIA. A la mañana siguiente no podía más de la emoción. Sentí una vez más esa ilusión que experimentaba de niño cuando llegaba el día en que íbamos a viajar a algún sitio con mi madre. A las 06 y 45 a.m. Carlos me recogió y me llevó al puerto de Puno donde esperamos al grupo de turistas de EXPLORANDES a quienes me uniría para cruzar en kayak una parte de ese país de agua llamado TITICACA. Allí conocí a ROGER, quien sería el guía. Por fin, pasadas las ocho de la mañana nuestra lancha dejaba Puno y se adentraba en el lago mientras que en medio del celeste infinito del cielo serrano se veía al sol como una antorcha y alrededor de su llama salió un arco iris redondo que parecía tenerlo prisionero. 


Arco iris alrededor del sol

Llegamos a las 09 y 20 a.m. al pequeño puerto de LLACHON, que es una comunidad que se encuentra casi en el extremo de la península de CAPACHICA. Allí nos recibió Valentín Quispe hombre humilde y amable que mira y habla con esa sencillez y esa tranquilidad de quien se acompaña cada día, cada hora, de la paz que rumorea en las orillas de lago. Es bueno saber que el dueño de esos gestos suaves es uno de los protagonistas de una de las mejores iniciativas del turismo peruano. En 1996 la comunidad en pleno decidió crear un PROYECTO DE TURISMO RURAL SOSTENIBLE y así atraer a los turistas a quienes veían irse a las islas del lago. Al principio era muy poco lo que recibían y Valentín tuvo que ir de agencia en agencia ofreciendo los servicios de su comunidad hasta que la empresa EXPLORANDES decidió trabajar con ellos y les proveyó de una buena cantidad de KAYAKS y de esta mutua asociación nació una de las mejores experiencias viajeras del Perú: TITI KAYAK
Acercándonos a LLachón
Pequeño embarcadero de LLachón

Caminando hacia Huchuy Qosqo... El pequeño Cusco

sábado, 16 de julio de 2011


“No pido riquezas, ni esperanzas, ni amor ni un amigo que me comprenda; todo lo que pido es el cielo sobre mí y el camino a mis pies”,  leer esta frase de Robert L. Stevenson me abrió una especie de apetito vital por lo que decidí salir a buscar ese grial llamado libertad. Contaba con 12 días que pensaba aprovechar al máximo y sobre los cuales escribiré desde esta entrada y a los cuales en su conjunto denominaré: 12 DIAS DE AVENTURAS EN EL SUR PERUANO. Así que una mañana nublada de noviembre llegué por enésima vez a ese fascinante universo llamado Cuzco. Dejé la mochila en el hostel y me preparé para salir. El plan era llegar a las fabulosas ruinas de HUCHUY QOSQO. 

Pero antes pasé por el Mercado de San Pedro, donde siempre es más barato comer, y luego de tomarme un jugo y unos panes y comprar algunas provisiones para la caminata me sentí tan bien que pensaba que podía subir al Himalaya como quien sube al techo de la casa a tender la ropa. 

Llegar a Huchuy Qosqo no es fácil ya que demanda vigor y tiempo, pero bien vale la pena el esfuerzo. El camino más corto es el que sale desde el pueblo de Lamay, ubicado en el “Valle Sagrado”, entre Pisac y Urubamba. Aunque desde allí todo es un ascenso tan duro que más que caminar pareciera que escalas una montaña. También se puede tomar un taxi desde el pueblo de Calca, muy cerca de Lamay, y llegar hasta un anexo que está a 10 minutos de las ruinas (esto es un dato que me dieron en Lamay). Otra opción es el camino que yo anduve y que al ser más largo, y por ende algo extenuante, es menos frecuentado y te permite disfrutar de una mayor variedad de paisajes ya que te lleva desde los 3750 metros sobre el nivel del mar hasta los 4400 para terminar en los 3040, lo que significa cruzar las montañas que hay entre el pueblo de Chincheros y el “Valle Sagrado”.  Para eso hay que tomar desde Cuzco los buses que van hacia Urubamba (ojo, vía Chincheros) y pedir al “cobrador” del transporte que te deje bajar en el desvío a la comunidad de TAUCA (a unos minutos de Chincheros) adonde se llega luego de una hora de viaje. Usualmente hay allí algún taxi-colectivo. Contacté con LENIN, un muchachito que conduce el coche de su padre y que sueña con estudiar medicina. Por 12 soles me llevó hasta TAUCA pero en el camino paramos para ver de cerca la inmensa laguna PIURAY que según Lenín es la fuente de agua de la ciudad del Cuzco. En la orilla de enfrente brillaba la torre de la iglesia de UMASBAMBA, una de las más antiguas de la zona. Hicimos 15 minutos hasta Tauca y por 3 soles más me llevó hasta las afueras del pueblo, adonde el coche ya no avanzaba más por lo empinado de la subida. Era hora de empezar a caminar.
 
Laguna Piuray

Iniciando la caminata hacia HUCHUY QOSQO

Al inicio el sendero no tiene pendiente y se abre paso en una angosta quebrada. No hay curvas ni cruces de caminos por lo que es imposible perderse. Me acompañó por unos minutos un muy amable campesino llamado Rosalino. Me habló de sus cultivos de papas sin pesticidas y yo imaginé lo deliciosos que debían saber. Pasé a un grupo de turistas que iban con su guía hasta que el camino avisó su final en las faldas de unos cerros muy grandes. Era como haberse metido en un callejón sin salida. En los cerros que tenía a mi derecha pude ver a unos arrieros que iban subiendo hacia el primer “abra”, trasladaban a lomo de bestia las mochilas de los turistas que yo había pasado y entonces decidí seguirlos.  



Por fin alcancé el “abra” y encontré un par de apachetas. Dejé una piedra en una de ellas a modo de pedir protección para lo que faltara del camino. Inicié el descenso por el sendero que se abría a mi izquierda mientras veía abajo una laguna que según los arrieros se llama ESOCOCHA, aunque es posible que el nombre sea otro y que yo haya entendido mal el quechua; no tenía mapa alguno para confirmarlo la verdad es que soy un caminante bastante desordenado que, irresponsablemente, no lleva mapas y lo deja todo a la pura intuición. Cosa que no es muy recomendable. 15 minutos después llegué al segundo “abra” y ahí encontré un letrerito que señalaba el camino hacia las ruinas. Desde allí la vista era pura miel: una puna interminable, detrás varios picos perpetuamente vestidos de blanco y sobre éstos una densa maraña de nubes que no acababa nunca. 

Apacheta en el primer "abra" camino hacia Huchuy Qosqo

Salisbury y su magnífica catedral

miércoles, 13 de julio de 2011


Decidimos continuar nuestro paseo en las afueras de Londres y en unos pocos kilómetros dejamos un centro ceremonial de la Edad de los Metales (ver entrada anterior sobre Stonehenge y Avebury) para pasar a otro perteneciente a la Edad Media: la catedral de Salisbury, considerada una de las más hermosas (sino la más) de Inglaterra.



Contábamos con muy poco tiempo para esta visita así que nos centramos en conocer el recinto religioso aunque algo de tiempo tuvimos para callejear  por Salisbury y darnos cuenta de que estábamos en un bello y tranquilo pueblo que es arrullado mansamente por el sonido de las aguas del río Avon, con cuidados jardines y avenidas adornadas con flores, callecitas empedradas y edificios con elegantes detalles arquitectónicos.


Salisbury

Salisbury

Salisbury
Salisbury
Salisbury

Llegar a la Catedral es fácil, solo hay que orientarse por los 123 metros de altura de su torre lo que la hace la mas alta de toda Inglaterra; y cuyo peso, 6500 toneladas, ha hecho peligrar la estabilidad del conjunto habiendo sido necesarias obras para contrapesar el desbalance. Es más, la aguja de la torre se ha inclinado 75 cm debido a eso. Actualmente (2009) una lateral de la Catedral, la pared norte, está siendo restaurada.

Enigmas de Piedra: Stonehenge y Aveburyhenge

lunes, 11 de julio de 2011

 
La brújula del azar apuntó hacia Inglaterra, lugar donde nunca imaginé vivir. Pero como el azar lo es todo pues me dejé llevar y creo que fue una de las mejores etapas de mi vida. Pude conocer mucho y perderme en el laberinto londinense -incursiones sobre las que escribiré más adelante- pero también me di tiempo para conocer los lugares que estaban más allá de los extramuros de la babélica capital inglesa y el primero de ellos fue Stonehenge a donde fuimos invitados por nuestro gran amigo y “landlord” Andrew.


Dejamos ese universo llamado Londres esperando que en una hora y media de viaje demos un salto tremendo de la modernidad absoluta a la edad de los metales pero grande fue nuestra sorpresa cuando nos vimos atascados en medio de un trafico "monumental" lo que hizo que tardásemos una hora más. La impaciencia por llegar le dio paso a la alegría cuando apareció de la nada el pétreo perfil de ese conjunto de famosos megalitos que el mundo entero conoce como STONEHENGE.  


 
Nunca nos hubiéramos podido imaginar que el famoso lugar estuviera casi cruzado por dos carreteras principales; tan accesible, a la vista de todo el mundo y solo protegido por unas feas redes metálicas que no impedían que desde fuera se pudieran observar los dólmenes que lo conforman. Al ir a la taquilla comentamos que quizás no tenía mucho sentido pagar los 6.60 pounds que cuesta la entrada de acceso para los adultos pues, aparentemente, ya lo habíamos visto todo desde fuera. Sin embargo, entramos... pero antes aparcamos el coche en medio de un gran campo habilitado especialmente para ello, previo pago de 3 pounds, y nos comimos los bocadillos y las frutas que habíamos llevado con nosotros.  En esta área existe un puesto que vende snacks y bebidas y también baños. Casi en la entrada principal llaman la atención un grupo de gente vestida como se supone lo hacían "los druidas", aunque más parecen unos neo hippies. Son los practicantes del Neo-paganismo. Ellos solían practicar festivales y rituales alrededor de las ruinas pero debido a ciertos eventos violentos ya no se les permite realizarlos. 



Las ruinas circulares: Andenes de Moray

viernes, 8 de julio de 2011


Luego de visitar las sorprendentes salineras de Maras era hora de continuar hacia las "ruinas circulares"...

Llegar a MORAY es un poco más complicado ya que los colectivos que salen desde el “ramal” sólo llegan hasta la plaza de MARAS y van a MORAY haciendo un servicio particular o por alguna razón importante. Intentamos encontrar de nuevo alguien que nos jale pero nadie iba hacia allí por lo que decidimos negociar el precio con un taxista. Eduardo nos propuso 30 soles, al final acordamos 25. Nos llevaba hasta las mismas andenerías y nos esperaba por una hora para traernos de vuelta hasta la plaza de MARAS. Otro modo de llegar es caminar para empalmar ambos pueblos unidos por una pista afirmada de 9 kilómetros que se abre en medio de paisajes cuya belleza apenas es concebible. Algunos jóvenes del pueblo se prestan para guiar a la gente a cambio de un pago.

Ya en las ruinas de  Moray pagamos la entrada (10 soles, estudiantes 5). Yo no podía más de la emoción debido a que siempre había soñado conocer este lugar y ahora estaba a minutos de verlo. En una pequeña explanada se estacionó el carro. Luego bajas, caminas un poco y de súbito la tierra parece hundirse y ante tus ojos aparece, sorpresiva como un navajazo, la imagen de los andenes circulares. 150 metros de profundidad y belleza.


Un paisaje único cuyo particular diseño, adaptada a las pendientes naturales de los cerros, no hace sino más que confirmar la sapiencia del hombre andino: haciendo las cosas en perfecta armonía con la naturaleza. Por momentos uno cree que está caminando en medio de un anfiteatro griego.

MORAY fue en realidad un laboratorio; un centro donde se experimentaba con distintos cultivos, de ese modo se sabía sus reacciones a diferentes altitudes y climas. Las graduaciones de sol, sombra y la elevación entra las terrazas crean dramáticas diferencias de temperatura: se sabe que entre el primer y último nivel se pueden notar diferencias de temperatura que varían en 15º C. Lamentablemente el sistema ya no funciona completamente puesto que las aguas han sido desviadas.



Las salineras de Maras

martes, 5 de julio de 2011

  
Desde el café Ayllu la plaza de Cuzco se veía mucho más animada de lo acostumbrado. El “Taytacha Temblores” había salido a recorrer la ciudad y el ambiente estaba perfumado de incienso. Detrás de las casonas, al otro lado de la plaza, al otro lado del mundo, un incendio se extendía en todo el horizonte; la luz ensangrentada del sol iluminaba apasionadamente esas calles repletas de historia. Corté en dos el “lengua de suegra” que reposaba en mi platillo mientras que  en todo el ambiente del café se oía una delicada pieza de música clásica. *


Tenía empozada en el alma ciertos resabios de nostalgia o melancolía, cosa bastante rara de sentir en una ciudad donde todos los días parece ser sábado; así que a modo de despercudirme un poco de esos sentimientos decidí aprovechar el día libre que tenía mientras estaba con un grupo de turistas en la capital imperial y me fui a buscar dos de sus maravillas menos conocidas...
 



SALIR AL SOL

Luz delicada del sol sobre el corazón del mundo, ideal para espantar tinieblas. Decido irme a conocer LAS SALINERAS DE MARAS y LOS RESTOS ARQUEOLOGICOS DE MORAY. Para conocer estos lugares no se necesita más de medio día. El hecho de leer por allí que eran sitios en los cuales uno no se cruzaba con grupos de turistas me hacía pensar que podía ser ideal para pensar, relajarme un poco.

Para llegar a Maras y Moray, hay que tomar el bus que va desde Cusco a Urubamba (ojo: por la vía que va a Chincheros). El paradero se encuentra en la primera cuadra de la avenida GRAU, cerca al puente, a tres cuadras del CORICANCHA. Los coasters o minibuses salen cada 5 a 10 minutos y el pasaje cuesta 3.50 soles para un viaje de 1 hora y 30 minutos. Es mejor ir temprano porque los buses van atestados de gente y también tratar de sentarse en la ventanilla para que disfrutes durante el viaje de la belleza del valle de Urubamba.

LA SALINERAS DE MARAS

Al pasar Chincheros se debe avisar al cobrador del bus “BAJA EN EL RAMAL DE MARAS” (km. 50 de la carretera CUSCO – URUMBAMBA). En ese lugar siempre se encuentran unos colectivos (coches que hacen una especie de servicio de taxi compartido con más viajeros) que por 1 SOL te llevan hasta el pueblo de Maras (a 4 km o 10 minutos).

Pequeño villorrio que vivió prósperamente durante la Colonia debido a la explotación de sal: esto se puede notar en las lápidas de piedra que adornan las fachadas de varias de las casas en la calle Jerusalén. También se pueden ver blasones y otras figuras de la parafernalia a la que era adicta la nobleza de entonces. En el colectivo tuve la oportunidad de conocer a Ariel y a Paola, una pareja de argentinos muy gentiles con quienes pasé un gran día.


Hay 2 opciones para llegar a LAS SALINERAS. Una es contratar en el mismo RAMAL DE MARAS uno de esos “colectivos” que por 15 a 20 soles te llevan hasta allí y te esperan hasta que termines la visita para luego llevarte hasta el pueblo de MARAS. Otra es hacer lo que hicimos nosotros que es buscar el camino de herradura que sale directamente desde MARAS hasta LAS SALINERAS adonde puedes arribar después de 5 kilómetros o 50 minutos de caminata en medio de un paisaje de fantasía.

Es necesario pedir que te indiquen la dirección constantemente puesto que no hay señalización alguna. La senda va asida a las faldas de unos cerros en cuyas superficies se nota el color blanquecino de la sal lo cual es un buen aviso de que estás yendo por el sitio indicado.  

De pronto LAS SALINERAS aparecen sorpresivamente y el estupor es inevitable. Escalones blanquísimos contrastando contra las verdes faldas de los cerros que la rodean y al fondo el mítico río Urubamba que serpentea en uno de los más hermosos valles del Perú. Llegamos hasta la entrada y pagamos el ticket (5 soles). El lugar cuenta con todos los servicios y “afortunadamente” no había más que una decena de turistas por lo que se puede pasear sin apuro.



Cementerio de Ciriego de Santander

sábado, 2 de julio de 2011


Siempre he sentido predilección por visitar los cementerios de los lugares a los que viajo. Junto a los mercados son, creo, un buen lugar para poder palpar parte del pensamiento de la gente que habita el lugar que estoy visitando. En el cementerio se conoce cómo los habitantes de determinado lugar asumen la muerte, cómo se expresan ante ese suceso inevitable y definitivo. Por otro lado, el mercado me da una idea de la vitalidad, la energía y fuerza del sitio. Ambos lugares representan posiciones extremas y es allí, donde hay fricción de opuestos, en que salpican chispas de luz que nos permiten vislumbrar mejor el mundo, las ideas, las maneras de manifestar los sentimientos de un determinado grupo humano. 

Por pura casualidad encontré la página de la  “Association of Significant Cemeteries in Europe” el cual es un organismo que vela por la protección de algunos cementerios europeos a los que consideran de importancia histórica y artística. Entre los varios camposantos que ellos tratan de proteger está el CEMENTERIO DE CIRIEGO ubicada en el oeste de la ciudad de Santander, exactamente en el barrio de San Román de la Llanilla. Es curioso, en los manuales turísticos que uno consigue sobre esta encantadora ciudad española este cementerio no aparece como un atractivo y la verdad que bien podría serlo ya que la belleza del lugar lo hace un sitio único no solo por las fantástica riqueza artística que contiene si no también por el ambiente que lo rodea: un gran espacio plagado de verdor en los límites del mundo donde el infinito azul del cantábrico se deja ver detrás de las cúpulas de los mausoleos y de las alas de los ángeles esculpidos como si fuera un inacabable cortinaje que abrigara este universo donde solo palpita la nada.



Pero antes de empezar a pasear por CIRIEGO, hagamos un poquito de historia. Se sabe que este cementerio reemplaza a uno que estaba en un convento ubicado en el centro de Santander, específicamente en lo que es hoy el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria. Era una práctica normal en esa época que los muertos “convivieran” con los vivos pero también tenía mucho riesgo ya que esos cementerios podían ser (de hecho alguna vez lo fueron) focos infecciosos desde donde se propagaban enfermedades y epidemias. Al término del siglo XVIII Carlos III aprueba la edificación de camposantos ubicados en los extramuros las ciudades y es así como nace Ciriego.

Diseñada en 1882 por el arquitecto Casimiro Perez de la Riva, esta ciudad de los muertos parece una especie de reflejo de la de los vivos: presenta una bastante original estructura en forma de cruz en la cual las calles y espacios se organizan en bloques o cuadras. En estas arterias aparecen los refinados mausoleos de las familias ricas las cuales están delimitadas como lo habrían estado las casas que habitaron cuando estuvieron vivos. Y así como limitaron los espacios de sus terrenos también se encargaron de embellecerlos: se concentra aquí una parte de la expresión artística de los creadores del siglo pasado ya que este cementerio es un magnífico ejemplo de lo que puede ser considerado un verdadero museo al aire libre. La gran diversidad de esculturas, panteones, sepulturas y monumentos que se incluyen en este camposanto santanderino son un excelente muestrario de la rica producción funeraria española, hechas todas por maestros en construcciones fúnebres y patrones iconográficos. 


Felizmente la mayoría de ellos están en buen estado de conservación aunque hay muchos, de estimable valor, que presentan una imagen de lamentable abandono. Se supone que la administración de la ciudad no puede cuidar de ellos porque dichas tumbas pertenecen a particulares. Si el cementerio fuera considerado bien de interés cultural el gobierno tendría que velar por su mantención, al menos en teoría.


En la entrada de Ciriego hay un “Panteón de Hombres Ilustres de Santander” donde entre destacados nombres se lee del poeta español José Hierro, premio Cervantes, cuyas cenizas se encuentran aquí y quien alguna vez dijo que “el cementerio oía el mar”. Hay que pasear por las callejuelas de este lugar donde el insomnio de los ausentes reposa en un silencio sin límite. Aunque a veces, el graznido interrumpido de aves marinas se une al rumor repetido de las aguas del mar y suben como una hiedra invisible que irrumpe en este ámbito coronado de sigilos. Así, andando, podemos encontrar sitios de considerable interés como lo son los memoriales de LA CRUZ CENTRAL, de 1881 o el Monumento en memoria de las víctimas de la explosión del barco Machichaco de 1894. Es menester saber que esta fue una de las peores tragedias civiles acaecidas en España: El 3 de noviembre de 1893 la embarcación estaba atracada en uno de los muelles de Santander (exactamente en el de Maliaño) llevando en cubierta una gran cantidad de envases de ácido sulfúrico y poco más de 51 toneladas de dinamita. Un incendio en el barco propició la explosión del mismo y la muerte de 590 personas, dejando a su vez miles de heridos. Tal fue la magnitud del estallido que muchos fragmentos de hierro de la embarcación salieron disparados hasta 8 kilómetros de distancia matando a alguna persona. Varias partes de cuerpos humanos también fueron hallados en los tejados de algunas casas santanderinas y hasta una ermita medieval situada en el interior se desplomó al no resistir la envestida de la onda expansiva de la detonación.

LA CRUZ CENTRAL, de 1881

Monumento en memoria de las víctimas de la explosión del barco Machichaco, 1894 

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...