La poesía del viaje : Nicolas Bouvier

sábado, 15 de diciembre de 2012

La silenciosa contemplación de los atlas, tendidos boca abajo en la alfombra, entre los diez y los trece aNos, es lo que te hace sentir el deseo de dejarlo todo. Pensar en regiones como Banat, el Caspio, Cachemira, en las músicas que allí se escuchan, en las miradas que se cruzan, en las ideas que te esperan... Cuando el deseo resiste los primeros embates del sentido común, se buscan razones. Y se encuentran algunas, pero no se sostienen. La verdad es que no sabes cómo llamar a lo que te empuja. Hay algo que crece en tu interior y suelta las amarras hasta el día en que, sin estar demasiado seguro de tí mismo, finalmente te vas.


Un viaje no necesita motivos. No tarda en demostrar que se basta así mismo. Creer que vas a hacer un viaje, pero enseguida el viaje es el que te hace, o te desahace. 


Nicolas Bouvier, Los caminos del mundo.
 


 

Consejos para viajar en barco por la selva del Perú

sábado, 8 de diciembre de 2012


Como prometimos en la entrada anterior aquí les daremos unos consejos que son el resumen de nuestros viajes en barco desde Pucallpa hasta  Contamana y viceversa. Imaginamos que la mayoría de viajes en los ríos selváticos deben tener parecidas circunstancias a las que tuvimos nosotros cuando por lo que creemos que podrían servir para cualquier viajero que se anime a navegar por los ríos peruanos de la Amazonía.

Los barcos usualmente tiene 2 cubiertas, la de abajo es el almacén, cuarto de máquinas y baño (en caso de los barcos grandes) y el de arriba es el sitio donde los pasajeros entran… como pueden. Como dijimos en la entrada de nuestro viaje desde Pucallpa hasta Contamana, siempre hay una persona en los barcos a quien se puede comprar una hamaca y quien te lo ata y coloca donde tú desees. Es mejor comprar las hamacas de tela no las de red porque éstas son muy incómodas, débiles y no protegen del frío. Tienes que ir temprano al puerto a separar espacio y comprar la hamaca. Y subir a bordo con por lo menos una hora de anticipación a la hora de zarpar.




El momento de la partida casi siempre depende de que se haya llenado el almacén con toda la mercadería y en el vocabulario del puerto la palabra “mañana” no es necesariamente lo que significa para la Academia sino que hace alusión a futuro y como bien sabemos el futuro es muy, muy, muy ancho… e impredecible.



De Contamana a Pucallpa: luces indómitas y barcos que encallan

jueves, 29 de noviembre de 2012



Al subir al PEDRO MARTIN II (ver entrada anterior) nos dimos con la sorpresa que este inmenso barco estaba casi vacío así que esta vez no había que pelear por un espacio para colgar la hamaca –como sucedió en el viaje de venida desde Pucallpa- y todo parecía que iba a ser un viaje más cómodo por el espacio que tendríamos para movernos. La razón por la que esta embarcación estaba casi desocupada era debido a que había varado un par de veces y los viajantes no quisieron esperar más y se habían pasado a otro barco. Esto, claro, en ese momento no lo sabíamos. De haber tenido idea de ello lo habríamos considerado un mal augurio, definitivamente.

En el barco, dejando Contamana. Perú.




Tuvimos que esperar poco más de una hora hasta que se embarcasen bultos y pasajeros. Mientras tanto un sol que era un solo de fulgor, puro oro luminoso, fue cayendo en picado y acercándose a la piel del río dejando al mundo ebrio de una luz soberbiamente bella, delicada. El cielo se había vuelto una hoguera donde brasas y fuegos ilimitados habían creado un espectáculo irrepetible para alguien como yo que no había visto jamás algo así. ¿Qué es esto?, ¿La última luz del mundo?, ¿El día primero de la tierra?, ¿Una explosión atómica en los confines del mundo cuya tétrica reverberación ha llegado hasta aquí? Ese fuego delirante hacía que el tren de nubes que pasaba por el horizonte pareciera una exposición de siluetas, un teatro de sombras expuestas al mundo entero. Adoré ese atardecer, quedé impregnado de su esencia. Tenía esa fuerza de desasosiego que produce todo aquello que es sublime: une mezcla donde se junta lo ilimitado, lo excesivo, lo incomprensible, lo grandioso, lo intimidante. Es inevitable no sentirse feliz y aterrado al ver todo ello. Feliz porque pocas cosas se comparan a un atardecer como este que era un premio que se nos daba por haber venido hasta Contamana y aterrado porque lo grandioso siempre nos hace patente nuestra finitud, nuestra pequeñez, nuestra momentánea circunstancia aquí, en este mundo. 

Atardecer en la selva. Contamana - Perú.
Atardecer en la selva. Contamana - Perú.

Contamana: entre la quebrada Maquía y los palafitos selváticos

sábado, 24 de noviembre de 2012


En nuestro tercer día en Contamana amaneció lloviendo a cántaros y después de que calmara la lluvia nos fuimos a la quebrada de Maquia, 1 sol en moto, a 15 minutos del pueblo. Es un lugar tranquilo, al menos el lunes en la mañana porque seguro que es todo lo contrario los fines de semana al ser esta la zona de fiesta, bares y recreos turísticos. Cerca hay un puente colgante desde donde vimos la quebrada y el riachuelo que por allí discurre hasta desembocar en el río Ucayali. En ese lugar los meandros forman unos pequeños bancos de arena donde algunas personas se ponían plácidamente a lavar la ropa. 

Quebrada Maquía. Contamana - Perú.


Quebrada Maquía. Contamana - Perú.

Lluvia en la Quebrada Maquía. Contamana - Perú.

Luuvia en la quebrada Maquía. Contamana - Perú.
Empezó a llover de nuevo y esperamos hasta que apareciera un mototaxi para volver al pueblo. Más tarde volvimos a subir al mirador de Chiringal y desde allí nos animamos a ir al embarcadero de Contamana por una ruta menos conocida. Así bajamos por la larga calle Pucallpa que casi divide a Contamana ya que separa el barrio más antiguo del moderno; moderno en cuanto a tiempo de construido porque en realidad es un barrio pobre. Pero andar por sus calles fue toda una experiencia: los niños con pies descalzos caminaban por los charcos que se habían formado después de la lluvia; otros cagaban tranquilamente al lado de sus casas mientras los amiguitos jugaban y desde lo alto de las casas los gallinazos buscaban tétricamente un poco de carroña. 


Contamana - Perú.

Contamana - Perú.

Contamana - Perú.
Contamana - Perú.

La brújula del azar se va hacia el Perú

martes, 20 de noviembre de 2012



Pues, sí como lo leen los improbables lectores de este blog.  La brújula del azar se va a Perú. Después de 2 años de vida en España vuelvo a mi país para visitarlo y, claro, seguir viajando y dejándoles de conocer sobre sitios que quizás les pueda interesar conocer.

Como todo regreso seguro que no será fácil al principio, máxime si considero que dentro de mí se ha incubado un chispazo de cambio hacia algo nuevo que no puedo definir exactamente. Veré como esa nueva persona que nace poco a poco dentro de mí reacciona ante un lugar como Lima, una ciudad por la que siento aversión y amor al mismo tiempo.
Mañana parte el avión y estoy contento y nervioso. El hecho de saber que allí esperan abrazos y cariños y sonrisas hace que ansíe estar allí de una buena vez. Ver a mi gente es lo principal, al fin y al cabo la verdadera patria de uno es ese grupo al que lo unen sentimientos increíbles. En casa todo es una locura, se me han juntado viajes los últimso días a Bilbao, Madrid y Munich que apenas me ha alcanzado el timepo para nada. !Al menos hoy ya cerré la lista de regalos para los sobris!

En fin. Tenemos en mente hacer 2 rutas en Perú y tendremos que decantarnos por una porque el tiempo no nos dará para mucho. Hay que recordar que el Perú es un país muy grande. Estamos pensando en hacer una ruta por el sur del país que incluya una vuelta por todos los pueblos del lago Titicaca; o quizás irnos por el centro, especialmente por lugares bellos y poco conocidos como Huancavelica, el valle de Mantaro, Huánuco para bajar a la costa vía el bello pueblo de Chiquián, lugar desde donde parten las caminatas hacia la cordillera del Huayhuash. En fin, sea donde sea aquí estaremos escribiendo y animándoles a ponerse las botas para salir a comerse el mundo.

No interrumpiré las entradas sobre el viaje que hice a la selva peruana hace dos años y que espero que os sirva y guste si se animan a viajar por allí. Una vez acabado ese “ciclo” empezaré a escribir sobre las navidades en Perú y otras cosas que vayan ocurriendo.

Un gran abrazo, nos vemos en la ruta.  

Pablo.


Espejo de las nubes: la laguna Tipishca en Contamana

lunes, 19 de noviembre de 2012


En la entrada anterior contamos sobre la imposibilidad de conocer las aguas calientes, la colpa de gucamayos y las cataratas que se encuentran en las afueras de Contamana. Providencialmente conocimos a Cristian, encargado de Turismo del pueblo, quien para no quedarnos con las ganas de conocer más este bonito sitio que es Contamana nos recomendó ir a un lugar algo secreto pero bello: Canaan de Tipishca. Allí nos fuimos junto a él.

En el embarcadero de Contamana tomamos una barquita para cruzar el Ucayali, 2 soles por persona, y en la otra orilla encontramos unos mototaxis que por 4 soles (por persona) te llevan selva adentro, hasta Canan. Nosotros preferimos caminar hasta allí -45 minutos- por una trocha ancha que se abre entre la selva.

Camino a Canan de Tipisca. Contamana - Perú.
Camino a Canan de Tipisca. Contamana - Perú.
Mientras caminábamos nuestro nuevo amigo de ruta nos iba comentando las propiedades de cada planta, sus sueños, las movidas políticas del pueblo, sus planes, la historia rebelde de Contamana, sus antipatías hacia Lima y hasta nos cantó el famoso vals “La Contamanina” en tres versiones. Como se dice en Perú, “para qué más”; tuvimos de todo en poco tiempo. Hasta que el canto de Cristian se convirtió en gritito cuando vimos a unas mujeres en la puerta de una choza sacrificando un motelo de un tamaño increíble. ¿Y qué es un motelo?, una tortuga con cuya carne se hace exquisiteces. 

Mujeres sacrificando un Motelo. Camino a Canan de Tipisca. Contamana - Perú.
El camino pasa por varias comunidades shipibas que se dedican a la pesca, la artesanía y reciben ayuda internacional. En uno de ellas conocimos a una mujer cuya hija era una niña muy guapa llamada Tracy. La mujer vendía artesanías muy bonitas pero más caras de lo que habíamos visto en otros pueblos, aparentemente no los hacen allí. 

Canan de Tipisca. Contamana - Perú.
Canan de Tipisca. Contamana - Perú.
Canan de Tipisca. Contamana - Perú.
Hasta que llegamos a un lugar esplendoroso: la laguna de Tipishca. Es una inmensa lámina acuática en cuya superficie el cielo se refleja al mínimo detalle: cada nube, cada pájaro y hasta los árboles más altos que se erguían en las orillas. No pecaría de entusiasmo facilista al decir que ha sido uno de los lugares más hermosos que haya visto en este viaje.


En Contamana : la perla del Ucayali

jueves, 15 de noviembre de 2012




Contamana ha crecido a la sombra de unos cerros de tierra rojiza, cosa curiosa ya que debe ser una de las poquísimas estribaciones en un territorio que no es sino una planicie infinita e indomada que avanza casi inalterable hasta los Andes o, en la dirección este, hasta el Atlántico. Al verlo desde el barco nos impresionó lo grande que es este pueblo amazónico al que imaginábamos pequeño e insulso.

Contamana. Ucayali - Perú.
Aunque la experiencia en la embarcación fue, con todas sus incomodidades, estupenda, no podíamos dejar de sentir el alivio que nos daba la certeza de que podríamos por fin dormir en una cama y ya no en una estrecha hamaca. Eran las 2 de la tarde, habían sido necesarias 21 horas para unir Pucallpa y Contamana en viaje fluvial y tras desembarcar nos fuimos a buscar un hotel. Hay varios en el puerto, bastante baratos pero muy elementales. Luego encontramos, muy cerca de la plaza, un hostal de venéreo nombre: Venus (calle Buenaventura Marquez 124). La habitación doble con ventilador cuesta 25 soles. El hambre apremiaba así que de inmediato almorzamos en el restaurante - tienda Jaimito (Jr. Mariscal Castilla, primera cuadra, a unos metros de la Portada) el menú cuesta 6 soles y es bastante bueno y el servicio rápido y amable, aunque los baños podrían estar mejor,  así que decidimos hacernos habitúes del lugar, tanto en comidas como en cenas. Cayó una lluvia que parecía que no iba acabarse jamás y al rato volvió a salir el sol y las calles se en encendieron de nuevo sus colores perdidos durante las horas de cielo encapotado.

Nos fuimos a caminar por la plaza que es encantadora y animada y tiene un cariz de plaza de algún pueblo caribeño. También paseamos por el malecón Alfredo Vargas, considerado el más grande de la selva peruana. Contamana es una sorpresa agradable por ser un pueblo muy bonito. Fuera de los clásicos circuitos turísticos, se presenta como gran alternativa para aquellos viajeros ávidos de lugares poco comunes, de hecho solo vimos un par de parejas extranjeras caminando por las calles. Muchos bajan un rato en el puerto cuando el barco que viene de, o va hacia, Iquitos se detiene allí pero lo interesante está en el interior del pueblo. 

Contamana. Ucayali - Perú.
 
Contamana. Ucayali - Perú.
Más tarde subimos por la escalera que va al lado de la Comisaria, siempre en la plaza, y nos perdimos premeditadamente por el tranquilo barrio de Jerusalén, en la parte alta. Hasta allí te llevan unas escaleras anchas aunque empinadas. Como ya hemos dicho Contamana se encuentra rodeada de algunos cerros.

Contamana. Ucayali - Perú.



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