Por el Camino Real de Cantabria

martes, 31 de mayo de 2011


Habíamos dejado la gran Calzada Romana y ahora nos adentrábamos en unos maravillosos pueblos cántabros para seguir caminando pero esta vez por el Camino Real...

Primero pasamos por PIE DE CONCHA, villa que debe ser una de las más bonitas que hayamos visto en nuestras andanzas por tierras cántabras: sus casas están extraordinariamente bien conservadas y mantenidas con excelente gusto. Caminamos hasta la “picota” que es una especie de pilar que era usado para los ajustamientos y unos metros más allá encontramos la iglesia parroquial del pueblo que pese a ser del siglo XVI está en muy buen estado. Frente a la iglesia hay un cementerio que si bien pequeño vale la pena una visita.






Continuando por la carretera que cruza el pueblo se llega hasta un desvío donde es mejor tomar el camino de la derecha, es decir no cruzar el puente sobre el río ya que por allí se llega hasta COBEJO desde donde es imposible seguir a ninguna parte. Luego de andar por un kilómetro más alcanzamos BARCENA DE PIE DE CONCHA (como ves los nombres de los pueblos giran alrededor de la palabra Concha), que es la villa más grande en esta zona y que es tan admirable como los que ya habíamos visto. En Bárcena es bueno conocer la románica Iglesia parroquial de San Cosme y San Damián, de la que aparentemente hay mención desde el año 999. Se dice que el exterior de la iglesia está muy completo y con pocas alteraciones. Su ábside es ancho y da la sensación de ser macizo. Hay que prestar atención a los canecillos que soportan la cornisa de esta iglesia: entre ellas resaltan imágenes como las de una mujer con tocado en la cabeza y en postura obscena, un hombre sentado y desnudo que suejeta en las manos una especie de instrumento musical o una fiera que parece comerse  a un hombre también desnudo. Delante de su puerta principal hay unos faroles muy antiguos que según la descripción que sobre ellas hay datan de 1832. 



CO2 POSITIVO: DE COMO SEMBRAR UN ARBOL ESCRIBIENDO...

sábado, 28 de mayo de 2011




Hay por allí un proverbio que dice algo así como “siembra un árbol, escribe un libro y cría un hijo”. Bueno si eso te hace mejor persona o ayuda a nuestro mundo debo reconocer que no he hecho gran cosa. Algún día llegaran los hijos, si es que llegan; no he escrito un libro aunque tengo mil historias en la cabeza pero puedo salir medio perdonado escribiendo este blog y dando a conocer lugares que creo merecen ser visitados. 

Y no tengo ni idea de cómo sembrar un árbol aunque si soy consciente de su importancia. Pero felizmente ahora si puedo, sino sembrarlo yo mismo, al menos ayudar a sembrar uno y qué mejor que haciendo lo que más me gusta: escribiendo. Por lo que quisiera apoyar la extraordinaria iniciativa de la empresa inglesa Ixpo, la cual se encarga de neutralizar  los efectos del carbono en la realización de sus productos y que en unión con la Fundación Nacional de Bosquesde EEUU, se encargarán de plantar un árbol por cada blog que apoye dicha idea con sus banners.

 
¿Y eso, cómo se hace? Pues poniendo en tu blog uno de los banner que ellos ofrecen en su página (así como el que este blog tiene en el margen derecho y dice “carbón positive blog”), hacer un post y enviárselos y listo: ellos plantarán  un árbol en uno de los cuatro bosques ( Nacional de San Bernardino,  Bosque Nacional Plumas,  Bosque Nacional Huron-Manistee o  Bosque Nacional de Ocala) que está siendo dañados por incendios o deforestación y así ayudaremos a eliminar al menos 10 kg de carbono de la atmósfera. Si antes tenías pretextos para no hacer nada por el mundo pues ahora ya no las hay. Planta un árbol escribiendo desde la comodidad de tu hogar. 

Pablo

PD: Me enteré de esta iniciativa gracias al excelente blog http://mariposasenlamaleta.blogpocket.com/  

Caminando por la Calzada Romana de Cantabria

viernes, 27 de mayo de 2011


Cantabria tiene de todos: naturaleza, mar, nieves, montañas, castillos, iglesias medievales, bosques, gastronomía, folklore, de ahí que no sorprenda que su eslogan turístico sea “Cantabria Infinita”. Así que empecemos a conocer este lugar de la mejor manera que se puede hacer… caminando….

Y qué mejor que hacerlo por la increíble CALZADA ROMANA, que es uno de los mejores testimonios de la extensa red legada por la cultura latina a España. Recorreremos la parte mejor conservada de esta vía construida entre los años 29 a 19 antes de Cristo y que servía para unir la costa cántabra con las mesetas de Castilla. La aventura se inicia en el pequeño pueblo de Pesquera (621 msnm), desde donde descenderemos hasta llegar a Pie de Concha (325 msnsm), como ven hay un desnivel de 400 metros.


Desde el apeadero de la estación de trenes de Pesquera cruzamos los raíles y descendimos hasta el área de Interpretación que es un punto interesante para empezar ya que hay explicaciones sobre la historia de esta antigua vía y sobre la naturaleza que la rodea. Detrás de este lugar hay un camino en subida lleva hasta las afueras del pueblo y que pasa por una pequeña iglesia y un muy bien conservado cementerio.





Luego de pasar un puente que cruza sobre la autovía empezamos un ascenso no muy pronunciado hasta un “humilladero” al que se conoce como “Campo de las ánimas” y que servía como punto de recogimiento para los peregrinos que andaban por el Antiguo Camino de Santiago, que supuestamente cruzaba esta parte de España. Unos pasos más y se llega a la bien restaurada iglesia de SOMACONCHA (711 msnm) de mitad del XVI.  Es una cosa curiosa que en una villa deshabitada y donde todas las cosas están en estado ruinoso haya una iglesia que parece recién construida.  Somaconcha es la parte más alta de la ruta por lo que hay que darse un tiempo para apreciar las vistas que desde aquí se tienen: cerros muy grandes cuyas laderas están tapizadas de pinares y hayales y que parecen una infranqueable muralla detrás de la cual pareciera no existir nada. 


Rumbo al bosque de Puyas de Vischongo

martes, 24 de mayo de 2011



Bosque de Puyas de Vischongo. Ayacucho - Perú.
Para llegar a este fantástico sitio hay que tomar el camino que se inicia justamente en la calle en la que está el hospedaje de CARITAS. El sendero está excelentemente bien señalado con flechas rojas por lo que es imposible perderse.  Un buen tip es llevar provisiones ya que no encontrarás tienda alguna en camino y algo de abrigo ya que arriba la cosa se pone más fría.

Rumbo al bosque de Puyas de Vischongo. Ayacucho - Perú.

Rumbo al bosque de Puyas de Vischongo. Ayacucho - Perú.
Rumbo al bosque de Puyas de Vischongo. Ayacucho - Perú.
Rumbo al bosque de Puyas de Vischongo. Ayacucho - Perú.
Por un momento se llega a una altura de más de 4000 metros y se vuelve a bajar hacia una pequeña quebrada desde donde el camino vuelve a subir esta vez por la ladera del cerro Ambrancaychayocc para no detenerse hasta ver a lo lejos el bosque que aparece por la cima de todos los cerros como si fuera un ejército de gigantes. Muchos ejemplares tienen hasta 12 metros de alto, altura que se trae abajo cualquier idea de que sobre los 4000 metros una planta o árbol puede crecer apenas unos centímetros. Lo malo de todo es que al adentrarse más y más en el bosque es evidente el estropicio que este bello lugar está sufriendo: muchas de las puyas están totalmente carbonizadas. Es algo que muchos campesinos hacen para ganar más tierras de cultivo. Felizmente CARITAS junto a otras instituciones viene trabajando en un proyecto de conservación y manejo sostenible de la biodiversidad de los bosques, es algo que llevará tiempo pero que tú puedes ayudar desde ahora hospedándote en el albergue de CARITAS, como lo hicimos nosotros,  o contratando alguno de sus tours ecológicos y vivenciales.

Otro Ayacucho: Conociendo Vischongo y Vilcashuaman

viernes, 20 de mayo de 2011


En nuestras entradas anteriores sobre Ayacucho habíamos mostrado algunas de las muchas bellezas que esta ciudad y sus alrededores ofrecen. Esta vez el viaje continúa en dirección sur hacia un par de pueblos algo distantes y que si bien no  son muy famosos poseen cosas verdaderamente asombrosas, a la altura de muchos de los lugares más turísticos del Perú. Si eres de los que viajan sin apuros, tiene hambre de lugares poco frecuentados por las masas de turistas, deseas caminar mucho, viajar apretujado en combis pero muy bien acompañado de simpáticos pobladores, este lugar es para ti.

Para llegar hasta esa zona del departamento de Ayacucho tomamos un taxi que nos llevó por 4 soles desde nuestro hotel (recordar que como lo contamos en un post anterior, estábamos hospedados en Huamanga, o Ayacucho como otros le conocen, la capital del departamento que también se llama Ayacucho) hasta el paradero de combis que van hasta VILCASHUAMAN. El viaje es largo y pesado por lo que se recomienda partir muy temprano (6 am es una buena hora). Las combis salen desde las 4 am. El pasaje cuesta 13 soles hasta Vilcashuaman (4 horas), aunque primero se pasa por el pueblo de VISCHONGO (3.5 horas), el precio del pasaje hacia ambos lugares es el mismo. Hay que pedir al chofer o conductor que ponga las mochilas en el techo o baca de la combi ya que el espacio dentro es muy estrecho y va repleto de gente. El camino no está en buen estado y se ven muchos abismos; te aconsejamos llevar un picnic ya que las combis no siempre paran para comer. 

VISCHONGO


Este es un pueblo donde el viajero aún es mirado con extrañeza, como algo exótico. Parece que la gente se sorprendiera de que alguien se animara a llegar hasta aquí. Lo primero es buscar hospedaje y los pocos que hay son bastante básicos pero cosa curiosa es precisamente  aquí donde está uno de los mejores hospedajes que hemos tenido la suerte de conocer. A media cuadra de la plaza, en una calle en subida, está el albergue que maneja CARITAS. Siempre hay una señora en la puerta que es la que controla el ingreso. Los cuartos son limpios, muy amplios, cómodos y tranquilísimos. Tienen baño con agua caliente y muchas frazadas o mantas que aseguran que uno estará bien caliente. Las camas son literas o camarotes como les conocen en Perú. Todo eso por el módico precio de 10 soles por persona. Más que recomendado… ¡excelente!





En el pueblo no hay cosas interesantes para ver, lo importante está a las afueras así que hay que salir a buscar sus bellezas aunque para eso haya que caminar mucho. Empecemos con la ruinas de INTIHUATANA, a la vera de la bonita laguna POMACOCHA. Para llegar hay que tomar la calle principal  (por donde entran las combis que vienen de Ayacucho) y preguntar por el atajo que lleva hasta el puente desde donde empieza un camino que sube por la ladera de un empinado cerro. Es mejor tomar ese corte ya que si se sigue caminando por la carretera que viene de Ayacucho llegar al puente toma muchísimo tiempo.

Camino de subida hacia las ruinas de Intihuatana. Abajo se ve VIschongo

El Museo de la cultural del vino de Briones

miércoles, 18 de mayo de 2011


Una visita al bello pueblo de Briones no estaría completa si el viajero no se da tiempo para conocer también el Museo de la Cultura del Vino. Por ello descendimos por las calles estrechas, mirando las bellas casonas con fachadas de sillería que allí abundan, hasta la carretera que lleva al museo que es para los entendidos del buen beber uno de los mejores lugares para disfrutar y conocer de primera mano el vino y toda la cultura que se ha creado alrededor de esta mágica bebida. Tal es la importancia de este lugar que el mismísimo Don Juan Carlos I, Rey de España, lo inauguró el 29 de Junio del año 2004. 




En el museo se pueden ver las innumerables piezas coleccionadas por Pedro Vivanco, patriarca de la dinastía Vivanco, desde hace medio siglo. Obviamente todas las exposiciones tienen como temática el vino pero es mucho más que eso; se fusionan allí historia, arqueología y pintura. Por ejemplo se pueden ver un sarcófago romano con altos relieves donde hay escenas de niños recogiendo uvas o un mosaico de estilo bizantino donde se representa un recipiente de madera donde se solía almacenar las uvas. También hay una colección de dibujos de pinturas que es de lo más bizarra: obras de Rembrandt y Walt Disney, pasando por Picasso y de Ribera, en las que la endiosada bebida es tema primordial. Otro sala interesante es la que acoge la colección de 3000 sacacorchos. Si uno no sale ebrio de beber seguro que si saldrá con una melopea artística tremenda con todo lo que hay por ver en este museo.

También hay que darse un paseo por los alrededores donde hay bonito jardín donde se pueden ver plantados 200 distintas variedades de vides; también una pequeña capilla, una peculiar escultura del dios Baco y el ferrocarril que en su época sirvió para transportar el famoso vino que producían y siguen produciendo los viñedos de esta zona. Hay unas fuentes donde se puede conseguir agua cuando el sol queme mucho. 


Callejeando en Briones

martes, 17 de mayo de 2011


Cuando se habla de La Rioja es inevitable pensar en buena tierra y buen vino. Pero olvidamos que esa parte de España también ostenta muchas maravillas culturales, sobre todo arquitectónicas, que al igual que su excelente vino podrían darle renombre mundial. En entradas  anteriores  hemos escrito sobre nuestras visitas a lugares como San Vicente de la Sonsierra o  sobre el ritual de “los picaos” que allí mismo se celebra; pues bien a pocos kilómetros de allí se encuentra Briones; otro pequeño pero encantado rincón de los muchos que hay en España y que bien amerita una visita…


Son los primeros días de la primavera y el sol se despereza de su letargo invernal alumbrando y calentando con fuerza al mundo. Es la hora de la siesta y en las estrechas calles del antiguo pueblo de Briones  (las primeras referencias históricas sobre Briones se remontan al tiempo de los romanos) apenas si hay gente. Es como si se paseara por un enorme museo que ha sido abierto solo para uno: puedes andar mirando sin apuro los blasones en las entradas de las casas, los bellos enrejados y balcones, las murallas, las iglesias, las aldabas de las puertas, todo ello como si este lugar existiera solo para que tú lo vieras.

Es una buena idea empezar la visita por la Plaza España, que es quizás el único lugar que nos da una idea de que realmente no estamos en un pueblo fantasma ya que allí los pequeños corretean mientras que sus padres los vigilan desde las sombras de las terrazas de los bares; una pareja de jóvenes se sienta en la banca buscando el calor no solo de los besos sino también del fuerte sol y más allá algún extranjero se devana los sesos tratando de entender la simbología de la fachada de la fascinante iglesia. Es justamente en esta plaza donde se encuentran algunos de los edificios más notables del pueblo. 





Por ejemplo, el Ayuntamiento de la Villa (antes palacio de los Marqueses de San Nicolás), de 1755, considerada una de las construcciones civiles más interesantes de La Rioja. Llaman la atención sus escudos y medallones y la armonía de sus formas. Al frente está la casa más antigua del pueblo la cual tiene dos plantas con una entrada de medio punto de la cual en cualquiera momento pareciera que va a salir con toda naturalidad un personaje de esos que abundan en las historias de caballeros y castillos. Al lado de esta antigua casa  hay un bonito edificio de sillería con amplios balcones blancos donde se encuentra "la botica de Rabal" llamada así por haber sido el sitio de trabajo de Don Ismael Rabal, licenciado de Farmacia que vivió en Briones a inicios del siglo pasado. Este lugar es un excelente muestrario de los modos y técnicas de los que se valían los farmacéuticos de entonces para crear pócimas y remedios que calmaran las muchas dolencias que desde siempre han aquejado al ser humano.  Si bien la entrada no está permitida se puede ver a través de un grueso cristal todas las herramientas de las que el buen señor Rabal usaba para inventar los brebajes y paliativos que la gente le pedía: embudos, pipetas, morteros, balanzas, frascos de porcelana, etc. Comparado con los modernos, este laboratorio no parece uno que funcionara hasta hace menos de 100 años sino más bien uno de la edad media, digno de un alquimista o nigromante. ¡Qué rápido avanza todo!



De castillos e iglesias: Una visita a San Vicente de la Sonsierra

viernes, 13 de mayo de 2011


Al caminar por las calles empedradas y laberínticas de San Vicente de la Sonsierra uno tiene la sensación de que se está dentro de un libro de caballerías o de que ha sido llevado al medioevo. Esos ensueños románticos que uno tuvo de adolecente al leer a los clásicos españoles casi se ven cumplidos al caminar por un pueblo donde la historia palpita y también al levantar la mirada hacia la cresta del collado donde yacen una imponente iglesia y los restos de un castillo, antiquísimos testigos de los sucesos que por siglos han discurrido a sus pies, tal y como lo hizo , y lo sigue haciendo, desde siempre el río Ebro.


En un post anterior sobre la semana santa católica en La Rioja, escribimos sobre el peculiar e intenso ritual religioso conocido como “los picaos” que se celebra justamente en San Vicente de la Sonsierra. Pues bien, ahora queremos irnos un poco más allá y conocer otra de las joyas de este esta villa que creemos vale la pena visitar: la iglesia de Santa María La Mayor la cual junto al Castillo o Bastión y a la ermita de la Vera Cruz (desde donde se inicia la procesión en la que van “los picaos”) conforman un conjunto arquitectónico fascinante. No es difícil llegar hasta la cima del cerro para visitar estos lugares. Desde cualquier punto del pueblo se los puede ver. Desde la plaza hay que tomar la calle Zumalacarregui y después de unos minutos, y algunos resoplidos, se llega hasta allí.

Ya arriba se divisan los viejos tejados de las casas del pueblo cayendo como si fueran una cascada de color ladrillo hacia los meandros del ancho Ebro, sobre el cual pasa el antiquísimo puente medieval de 248 metros y 9 arcos. También se ven los viñedos  que producen algunos de los buenos vinos que ha dado fama mundial a esta región.




Suite Ayacuchana 4: Quinua y sus seres imprescindibles

miércoles, 11 de mayo de 2011


Al despertar después de 5 días de haber estado inconsciente VIDAL CONTRERAS ya no podía mover su cuerpo. Campesino como era, solía trabajar en una chacra a 6 kilómetros de la villa de Quinua. Un día llegaron las sombras y desde entonces el mundo fue distinto: “… en el tiempo del terrorismo, me han pinchado los terrucos [terroristas] en mi cuello con cuchillo”  cuenta Vidal.

Fue conducido a un hospital de Huamanga y allí lo salvaron de la muerte pero los doctores concluyeron en algo definitivo: Hemiplejia. Desde entonces estuvo inmovilizado por mucho tiempo en una cama sin poder valerse por sí mismo hasta que la Cruz Roja colaboró con su lenta recuperación pagando a los fisioterapistas. “Con eso me ha recuperado un poco y solito mis dedos se empezaron a mover”. Pero cambiaron de administración en el hospital y tuvo que abandonar la terapia. Huérfano desde niño y con una familia pobre que no podía ayudarle a costear la recuperación tuvo que volver a empezar, aprender de nuevo las reglas la vida, ahora un poco más cruel y difícil de aceptar.  

Pero Vidal no se amilanó. Si la mitad de su cuerpo la tenía bloqueada, aún contaba con la otra mitad como su aliada. Decidió demostrar que sólo con una mano podía ser un artista. “Mi hermano mayor hacía cerámica, viendo yo… así aprendí a hacer cerámica con una sola mano.” Los ceramios que abundan en su taller dan fe de ello: bellas iglesias, toritos, nazarenos, parejas de campesinos, soldados de la batalla de la pampa de la Quinua. En las afueras del pueblo consigue la arcilla pura que luego combina con cilice y agua para, como un Dios, darle un soplo de vida al barro.


 


Con el tiempo esta nueva realidad en la que la vida lo había puesto le hizo percatarse de cosas que antes no había podido ver. Notó que mucha gente sufría sin tener derecho a una vida digna por el solo hecho de padecer, como él, de alguna “discapacidad”. “Y un día escuché en la radio de la ley 27050, que hablaban de las personas con discapacidad y de sus artículos y derechos y deberes”. Desde entonces empezó a estudiar esa norma y decidió darle vida. “En esa ley todo hablaban para formar asociaciones. Deberes y derechos de la persona con discapacidad”. Entonces empezó su viaje a contracorriente.

Un hermoso pueblo llamado Quinua

domingo, 8 de mayo de 2011

Esta es una entrada que relata la continuación de nuestro viaje por las cercanías de Ayacucho. Montados en la caja de un camión habíamos dejado las ruinas de la impresionante ciudadela Wari y ahora llegaríamos a un  hermoso lugar donde el arte palpita en cada esquina....
 
Al llegar al bellísimo pueblo de Quinua (3396 msnm) lo primero que llamará la atención del viajero son los muchos ceramios con forma de iglesia o animal que los habitantes de este tranquilo lugar ponen en sus techos. Tienen una función protectora: mantienen a raya a los malos espíritus y las malas vibras.  Aquí la gran mayoría de personas son artistas, es un pueblo donde el arte se respira.




Tiene una plaza pequeña y casi siempre vacía donde lo único que altera el silencio es la música que hacen los chorros de agua  de la pequeña fuente. Los árboles de “Qinwa” (de donde se origina el nombre) dan una sombra que se agradece cuando el sol serrano está en todo su esplendor.

La iglesia es grande y vistosa. Tiene una escalera lateral que lleva hasta el campanario de la única torre y a donde se puede subir libremente para ver las inmensas campanas que despiertan todos los días al pueblo y tener una gran vista de los fértiles bosques que la rodean. Frente a la plaza hay un museo de sitio donde está la piedra sobre la que se firmó el Acta de Capitulación después de la victoria en las pampas de la Quinua y que sellara la libertad americana del dominio hispánico. Por la noche, el pueblo es alumbrado por sus farolitos con una luz suave que le dan un toque de íntima y sosegada belleza.

Y como aquí lo que se respira es arte visitamos los talleres Rumi Wasi y Sanchez pero hay muchísimos más. Uno podría gastarse todo un día visitándolos y, claro, también una fortuna comprando lo que allí se vende. 




Visitando a la cultura Wari - Ayacucho

jueves, 5 de mayo de 2011

Muchos visitantes extranjeros llegan al Perú con la idea de que la cultura Inca fue lo único que existió. Es un error entendible ya que lo “inca” es lo más conocido de ese país. De hecho muchos extranjeros podrían haber oído de Machu Picchu pero nunca de Perú. Pues bien, es bueno saber que la cultura inca fue el resumen de todo un proceso histórico y cultural que duró miles de años en los que se desarrollaron muchas sociedades, cada una de las cuales aportó lo suyo para formar lo que se conoce como la gran civilización andina. Es decir, los incas fueron solo la punta de un iceberg gigantesco. 

Una de las más importantes de esas culturas pre-incas fue la Wari (700 – 1200 dc). Muchos arqueólogos de renombre la consideran el primer gran estado andino, es decir el que sentó las bases sobre la cual los cuzqueños construirían el hoy mundialmente famoso imperio inca. Los Wari se extendieron por casi todo lo que es el Perú actual y sus gobernantes mandaron a construir “ciudades” en diferentes partes de ese vasto territorio. Entre las más conocidas están las de Marcahuamachuco ubicada en la sierra norte peruana y otra llamada Pikillacta que se encuentra al sur de la ciudad del Cusco. Sobre este último escribí un post a propósito de una visita que allí hice.

Pero el centro neurálgico de ese primer estado estuvo en Ayacucho y lo que queda de él todavía se puede visitar. Allí fuimos y para suerte nuestra fuimos los únicos visitantes. En la entrada del complejo arqueológico hay un museo que vale la pena conocer pues nos da una idea clara de la trascendencia que tuvo Wari como cultura. Luego seguimos un sendero bien demarcado que se abre paso entre tunales y edificios semiderruidos. Es un lugar seco por lo que hay que llevar agua y mucha protección contra el sol. 

WARI - AYACUCHO. PERU.
WARI - AYACUCHO. PERU.
 Una de las primeras cosas que se ve es una especie de “mesa” que parece la del billar, aparentemente usada para sacrificios. Hay que dejarse sorprender luego por Monqachayoc, que es un sector ceremonial caracterizado por la presencia de galerías subterráneas asociadas a construcciones megalíticas de varios pisos. Una cosa que llama la atención, aparte de los cactus que cubren casi todo el terreno, son los árboles de Pati que se suponen fueron usados para coagular la sangre en los rituales. Dice la leyenda que si uno se duerme a la sombra de este árbol es más que seguro que va a tener pesadillas.

WARI - AYACUCHO. PERU.
WARI - AYACUCHO. PERU.

Semana Santa en La Rioja: "Los Picaos"

lunes, 2 de mayo de 2011

Semana Santa es un buen momento para conocer otra España, es decir una más tradicional, una que mira más hacia adentro. Este país es conocido por la devoción con que su gente vive dicha celebración, son célebres las impresionante procesiones de Andalucía por ejemplo. Esta vez te invito a mirar más hacia el norte, exactamente a La Rioja, donde conocerás sobre un ritual medieval que ha pervivido hasta ahora y que es único en este universo llamado España.

Las maneras que cada pueblo tiene de expresar su fe religiosa son algo que los diferencia y que muchas veces se corresponde con su historia. A primera vista un rito religioso como el de “los picaos” de San Vicente de la Sonsierra, La Rioja, podría ser chocante e incomprensible pero si uno lo encuadra en el devenir histórico de ese pueblo quizás pueda sino aceptarlo al menos entenderlo un poco más.

Posicionado entre la frontera natural de lo que fueron dos reinos medievales y de mucho poder como los de Castilla y Navarra,  fue desde sus inicios un lugar creado para defender y luchar. Allí se levantó un castillo (1194), una inmensa fortaleza (1170) y hasta se les dio la “hidalguía” a todos aquellos que estuvieran dispuestos a vivir diez años dentro del recinto fortificado de este pueblo para luchar. Como vemos por su posición geográfica y por el devenir histórico en el que se dio su nacimiento como villa este sitio solo podía ofrecer gente dispuesta a la guerra y a los sacrificios. De ahí que sea en este lugar donde se vive con fervor un ritual como el de “los picaos”, la única y última de carácter penitencial, mediante flagelación, que queda en toda España. 




Este rito se lleva a cabo por iniciativa de la Cofradía de la Vera Cruz, una institución cuyos orígenes son apenas conocidos y que durante su existencia tuvo que resistir muchos intentos de abolición de parte de reyes y gobernantes. Son ellos los que organizan la Semana Santa y sus procesiones y todo lo referente a los disciplinantes o “picaos”. 

Todo empieza en la Ermita de San Juan,  sede de la Cofradía, localizado en lo alto del pueblo. Allí el disciplinante, quien habrá pedido serlo por voluntad propia, es vestido con un hábito blanco con una abertura en la espalda y una capucha para ocultar su identidad. Luego se le pondrá cadenas en los pies y recibirá su “disciplina” o madeja de cuerdas algodón con el que se flagelará de 800 a 1000 veces hasta que su acompañante decida el momento que deba ser pinchado. Pero antes de ello debe acompañar a las andas de los santos hasta el “Calvario”, una pequeña colina ubicada a las afueras del pueblo a donde llegará la procesión luego de haber pasado por las conocidas “estaciones”. Es allí donde empieza el ritual. Los santos y vírgenes son llevados en sus andas de regreso hacia la Ermita y en el camino los disciplinantes se flagelan la espalda hasta que esté lo bastante inflamada para ser picada lo que usualmente sucede a la altura de la Plaza Mayor del pueblo, lugar donde se reúne toda la gente de San Vicente y los visitantes. 


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